Capítulo 30
POV Luna
Bajo las escaleras ya arreglada.
No elegante. No especial. Arreglada como quien va a cumplir algo, no a celebrarlo.
Papá está en la cocina. De pie, frente a la encimera. No cocina. No desayuna. Solo sostiene la taza de café como si fuera una excusa para estar ahí.
Levanta la vista cuando me ve.
Y algo en su expresión cambia.
No es sorpresa.
Es comprensión.
—¿A dónde vas? —pregunta.
No hay reproche en el tono. Eso es lo que más duele.
—Voy a ver a Noah —respondo—. Y la casa.
Asiente despacio. Como si la frase confirmara algo que llevaba días temiendo.
—Luna —dice, tras un segundo—. Quiero que sepas que no iré contigo.
No me defiendo. No lo discuto.
—Lo sé.
Me acerco un poco más. Me apoyo en el respaldo de una silla.
—Vendré a verte todos los días —añado—. Te lo prometo.
Me mira entonces. De verdad.
—¿Por qué lo haces?
La pregunta no es dura.
Es cansada.
Abro la boca para decir mil cosas. Ninguna serviría.
—Porque lo amo —digo.
El silencio cae como algo pesado.
Papá cierra los ojos.
—Dios… —murmura—. Ya no quiero escucharte decir eso.
Da un paso atrás. Luego otro. Se gira.
—Cuídate, Luna.
Nada más.
Sale de la cocina sin mirar atrás.
El sonido de sus pasos alejándose es seco. Definitivo.
Me quedo quieta.
Las manos me tiemblan.
Los ojos se me llenan antes de poder evitarlo.
Respiro hondo. Una vez. Dos.
No voy a llorar aquí.
Salgo de la casa casi de inmediato, como si quedarme un segundo más fuera peligroso.
El coche de Jason está frente a la puerta.
Negro. Impecable.
Jason baja rápido y me abre la puerta.
—Hola, Luna.
—Gracias —digo, con la voz apenas firme.
Subo.
Cuando la puerta se cierra, el mundo queda afuera.
Y yo me permito, por primera vez en toda la mañana, dejar que el pecho me duela.
Jason arranca despacio.
No pone música de inmediato. Ese detalle no es casual.
Avanzamos dos cuadras en silencio. Yo miro por la ventana, pero no veo nada. Tengo las manos juntas sobre el regazo. Demasiado quietas.
Jason lo nota.
Siempre lo nota.
—Oye… —dice al fin—. No tienes que estar bien, ¿sabes?
No lo miro.
—Lo estoy —respondo.
Él no discute. Tampoco me cree.
—Noah es complicado —añade, con voz neutra—. No hoy. Siempre.
Suelto una exhalación corta por la nariz. No llega a ser risa.
—Eso no es exactamente un consuelo.
—No —admite—. Pero es honesto.
Se detiene en un semáforo. Me mira de reojo. Sus ojos no son inquisitivos. Son… atentos. Como los de alguien que ha visto demasiadas cosas y aprendió a no forzar respuestas.
—Te tiemblan las manos —dice, sin acusar.
Bajo la mirada. Me doy cuenta entonces. Las aprieto.
—No es nada.
—Ajá.
El semáforo cambia. Seguimos.
—Cuando conocí a Noah —continúa— pensé que era invencible. Luego entendí que solo corre más rápido que los demás para que nadie lo alcance.
Eso sí me hace girar la cabeza.
—¿Siempre hablas así de él? —pregunto.
—Solo cuando no está —responde—. Y cuando la otra persona parece a punto de salir corriendo.
Miro otra vez por la ventana.
—No voy a salir corriendo.
—No dije que lo harías —dice—. Dije que lo pareces.
Silencio.
—Respira —dice—. No es una orden. Es… un consejo de alguien que te ve a punto de romperse.
Aprieto los labios.
—Estoy bien.
—No —responde—. Y no pasa nada.
Me mira rápido, luego vuelve a la carretera.
—Te vi salir de la casa —añade—. No sales así cuando estás bien.
No digo nada.
—¿Fue tu papá?
Asiento apenas.
Jason baja la velocidad. Como si el cuerpo entendiera antes que la cabeza.
—Mierda… —murmura—. Lo siento.
Esa palabra me desarma más que cualquier discurso.
—No deberías cargar con esto sola, Luna —continúa—. Y no porque seas débil. Justamente porque no lo eres.
Trago saliva.
—Si paras ahora —digo—, todo se cae.
—No todo —corrige—. Algunas cosas. Las que ya estaban mal sostenidas.
Me miro las manos. Esta vez no intento esconder el temblor.
—Noah cree que todo es control —dice Jason—. Que si aprieta lo suficiente, nada se rompe.
Me río sin humor.
—¿Y tú qué crees?
—Que hay cosas que, si las aprietas, se asfixian.
Silencio.
La casa de al lado pasa. Otra. El barrio cambia.
—Jason… —digo al fin.
—Dime.
—¿Puedes explicarme lo de Mateo?
No frena. No se sorprende. Pero algo en su postura cambia.
—Su situación es complicada —responde—. No por Noah.
Aprieto los labios.
—¿Entonces?
—Por lo que llevaba encima.
Giro la cabeza. Lo miro.
Jason tensa la mandíbula. Apenas. Pero lo suficiente.
—No te estoy pidiendo que traiciones a Noah —digo enseguida—. Solo… que me expliques la situación. ¿Sabes?
Suspira.
—Luna—
—No estoy feliz por lo que le hizo a Noah —continúo, antes de que pueda detenerme—. De hecho, sigo muy preocupada por él. Lo de anoche fue grave. Muy grave.
Jason asiente. Eso importa.
—Pero Mateo creció conmigo —añado—. Y ha vivido cosas que nadie debería vivir. Me hubiese gustado… —trago saliva— que esto acabara diferente.
Jason no me mira de inmediato. Espera a una recta larga para hablar.
—No es tu culpa, Luna —dice—. Él eligió ese camino.
Cierro los ojos un segundo.
—Lo sé.
—Aun así… —continúa— te voy a dar el número de un colega mío. Es un buen abogado penal.
Lo miro, sorprendida.
—¿De verdad?
—Es su derecho tener un abogado —responde—. Yo voy a defender a Noah, claramente.
Asiento. Algo en el pecho se afloja. Siento cómo el color me vuelve al rostro.
—Gracias —digo—. Gracias, de verdad.
Jason sonríe, cálido. Luego levanta un dedo.
—Pero no puedes decirle a Noah.
Parpadeo.
—¿Por qué?
—Porque es muy dramático —responde, sin culpa—. Y porque está… bastante ofendido.
—¿Ofendido?
—Sí —dice—. Porque fuiste a ver a Mateo Ruiz. Y no a él.
El golpe es sutil. Pero duele.
—Pregunté primero por Noah —digo, rápido—. Me dijeron que ya había llamado a su abogado. Que estaba bien. Que saldría en cuestión de segundos.
Jason asiente.
—Lo sé. Tu acción es lógica.
Me aferro a esa palabra.
—Pero lo heriste —añade—. Y eso… él nunca te lo va a decir.
El coche sigue avanzando.
Yo miro al frente.
Y por primera vez entiendo algo que nadie me había dicho en voz alta:
que incluso cuando hago lo correcto,
alguien siempre sangra.
Y esta vez, fue Noah.
#2400 en Novela romántica
#816 en Chick lit
romance celos, ceo dominante, ceo dominante millonario drama intriga
Editado: 29.01.2026