Con José todo parecía diferente, era bonito, muy bonito, atento, iba a mí casa sin miedo ni nada de eso y me trataba como si yo fuera importante, detallista, con palabras lindas, con él me sentía vista, especial.
Yo era lista, en el fondo algo no me cuadraba d un momento a otro había silencios raros, el celular que escondía, historias que no cerraban mi intuición me decía que algo andaba mal con él pero hice caso omiso me dejé llevar de lo bonito que era y de cómo me trataba con importancia.
Después me enteré que José no estaba en el pueblo por casualidad, venía de una relación anterior que no estaba pasando por un buen momento y se estaban dando un tiempo, llegó al pueblo herido y al conocerme el quiso sacarse ese clavo conmigo, fingió querer algo conmigo así lo empecé a ver.
Llevábamos dos meses de estar juntos cuando tomé la decisión lo hice pensando en mí, solo en mí, simplemente di ese paso, sin pensar en las consecuencias, quería experimentar lo que todas contaban, él también lo había manifestado y yo acepté, pero no lo amaba del todo y más que sabía lo de su anterior relación.
Mi primera vez fue con José, no fue como en las películas, fue rápido, confuso, con más nervios que placer, y al terminar en lugar de sentirme libre, me sentí peor, vacía, supe en ese momento que no lo amaba definitivamente.
Pocos días después terminé con él, porque sabía que no me convenía, me había enterado que estaba coqueteando con otra chica, que la visitaba y todo, ¿Tan rápido me cambió? Me pregunté pero los rumores me confirmaron lo que yo ya presentía.
Pensé que ahí terminaba la historia pero a las semanas entendí que no.
¡Boomm! Quedé embarazada 😲
Tenía 20 años para eso entonces, fui a un laboratorio y me hice la prueba temblando y salió positiva, llegué a casa, entré al cuarto y me senté a llorar por horas no por el bebé, lloraba por mí, por haber tomado una decisión sin medirlo todo, por ser yo, la niña de su casa, la callada, la inteligente. Pensaba: — Una chica tan inteligente no haría eso— Se me vino todo a la mente: la universidad aún sin terminar, el miedo a la reacción de mis padres, porque nadie pensaba que yo podría salir con ese "disparate" del embarazo.
Fui a decírselo a José, é,l se enteró del embarazo y lo tomó bien no puso excusas, fue sincero.
— Avril, si estás embarazada eso lo cambia todo, te voy a ser sincero, después de que terminamos yo empecé una relación con esa chica, con la que me viste, estoy con ella ahora.
— Comprendo respondí — Mirando lejos
— Si tengo un bebé, eso cambia todo, porque ella no lo va a aceptar así con esa responsabilidad, no va a querer estar conmigo así
— Lo entiendo José, pero yo no voy a desistir de este embarazo, si no quieres responder tranquilo. Yo no te pedía ser mi pareja, yo sólo quiero un papá para mi bebé y tú claramente puedes serlo. No me veo viviendo contigo, ni haciendo una vida contigo, tú puedes hacer tu vida con ella yo solo quiero que mi hijo tenga su papá.
Lo dije con la frente en alto, una vez más queriendo ser fuerte. Él dijo que sí, que intentaría estar.
Pero a mitad de la calle no pude contener las lágrimas, caminaba y lloraba sola . Fue muy decepcionante para mí tener que ser madre soltera, no estaba en mis planes. Tenía miedo, tenía vergüenza, tenía mil cosas en la cabeza, lloré todo lo que pude en esa calle, luego me sequé las lágrimas y, como siempre, afronté la situación sola.
Pasó el tiempo, ya tenía mi barriguita grande por ahí unos 6-7 meses, no me gustaba salir, cuando me tocaba cita o ecografía para mí era una tortura porque justamente en ese tiempo enfrentamos una pandemia horrible, todo se paralizó, entre el tapaboca, el antibacterial, la gente todo me estaba volviendo loca emocionalmente. La única ventaja era que no asistía a clases, ya que con esa situación mundial, las clases eran remotas, algunos trabajos también lo fueron. Solo me levantaba, me bañaba, comía y esperaba la clase, encerrada todo el día en mi cuarto.
Un día me tocó salir a una cita al hospital, una cita de rutina. Iba caminando por la calle principal cuando ví a Thony en un local de ropa, él trabajaba ahí pasé lo más rápido que pude para que no me viera, porque no sé porqué pero, le tenía pena a la gente, como que me iban a señalar pensaba. En fin no me vio creo y seguí mi camino.
Pasaron unos meses y ya tenía a mi bebé en brazos, era un niño, como buena fanática del Fútbol le di el nombre de uno de mis equipos favoritos.
No fue fácil, tuve a mi hijo sola, un embarazo sola emocionalmente, un parto sola, José estuvo ahí pero no era lo mismo, me sentí sola de todos modos, pasé noches enteras sin dormir, mi mamá me ayudaba, después que pegó el grito en la noticia de mi embarazo, ahí estaba ella cuidándome y ayudándome, sosteniéndome cuando ya no podía más. Ya faltaba poco para terminar la Universidad.
Días después del parto, cuando aún estaba adolorida, aprendiendo a ser mamá, me llegó un mensaje que no esperaba, era Thony.
— Avril, ¡te quiero mucho!, sé que estuviste embarazada, sé que ya tuviste a tu bebé, no tuve el valor de escribirte antes, pero siempre estuve pensando y pendiente a ti, a pesar de todo, tú no me has decepcionado.
Lo leí y lloré porque cuando yo sentía que había decepcionado a todo el mundo, él me decía que yo no lo había decepcionado, no le respondí con reproches, le respondí con gratitud.
Desde la última vez que terminamos no volvimos a hablar, hasta ahora y después de verlo en el almacén tampoco lo volví a ver más.
Aparentemente ya no había más oportunidades para nosotros, no sé si estaba con alguien, en verdad mi enfoque cambió mucho desde que terminamos. Ahora mi misión estaba en terminar la universidad y estar bien para mi bebé.