Te ElegÍ DespuÉs De Perderme: Nuestra Guerra De Amor

CAPÍTULO 10 LA MUJER QUE SOY HOY

Ser madre soltera no me hizo menos mujer, me hizo más madura y más fuerte.

Me gradué con mi bebé de un año en brazos, mientras otras tiraban birrete y se iban a celebrar, yo lo cargaba dormido en mi pecho, me había trasnochado con él llorando, haciendo trabajos a las tres de la mañana, dando pecho y escribiendo con una sola mano, pero lo logré.

Terminé mi carrera de Tecnología en Producción de alimentos. Me gusta el campo y se le puede sacar bastante provecho, solo estaba en espera de un trabajo donde pudiera aplicar y expandir mi conocimiento.

Al poco tiempo, una compañera de la universidad me llamó.

— Avril, hay un empleo en la ciudad, e bueno, ¿Te atreves?

Tenía miedo pero, me atreví, sin pensarlo mucho, hice maletas, tomé mis ahorros, cargué a mi hijo y me fui sola a otra ciudad que no conocía a buscar un futuro, sin mi familia cerca, sin nadie que me dijera qué hacer, solo mi bebé y yo.

Pasaron los años, me ha ido muy bien, pronto seré ascendida a un cargo mayor, no me quejo de la vida, no todo me salió como yo quería pero vinieron, cosas que no pensaba y mejores.

Hoy mi hijo tiene seis años.

Estamos en un parque, es domingo, él corre, se ríe, se cae y se vuelve a levantar, yo estoy sentada en una banca viéndolo, soy feliz , de verdad soy feliz pero, aun así, a veces me llega su nombre a la cabeza, Thony, no lo recuerdo con dolor, sino con nostalgia, como quien recuerda una canción de su adolescencia.

Vengo saliendo de mi última cita con la psicóloga, decidí ir porque entendí que no podía seguir cargando todo sola, decidí sanar mis heridas buscar de Dios también.

Y ahí, en esa banca, con mi hijo jugando frente a mí, entendí todo.

Hoy entiendo por qué actué como actué.

Actué desde el miedo, miedo a defraudar a mi familia, miedo a que me juzgaran, miedo a no ser suficiente, miedo a no ser perfecta. Vengo de una familia con un pensamiento muy estricto, muy antiguo, donde el amor a veces se confunde con el control o aguantar comportamientos dañinos, donde te enseñan a obedecer, no a decidir, donde te dicen que si te equivocas traes vergüenza a la casa, no lo dicen directamente pero lo que piensas y haces son dos cosas que tienen que tener congruencia, ese era el patrón generacional de mi familia y sé que es la misma de muchas otras familias.

Mis abuelos así criaron a mis padres y mis padres así me criaron a mí, con amor, sí, pero con miedo y yo repetí ese patrón al principio: me escondí, me alejé, me sentí culpable por estar embarazada, de expresar mis emociones, le tenía miedo al rechazo, dependía de los que otros dijeran de mí o me hicieran.

Actué desde el desconocimiento, nadie me había hablado claro sobre sexualidad, sobre el amor, sobre relaciones porque son temas "tabú" y eso está prohibido en casa, no sabía sobre qué era el amor y qué era el apego se parecen pero no son iguales, jamás y nunca. Crecí limitada incluso en mis pensamiento, no sabía poner límites, no sabía decir que no e irme.

Actué también desde el egoísmo y lo reconozco, hubo momentos en los que solo pensé en mi dolor y no en el dolor del otro. Terminé relaciones sin explicar, me alejé sin hablar, hice daño sin querer hacerlo.

Y actué desde la desinformación, creí que si quedaba embarazada mi vida se acababa, que ya no iba a estudiar, que ya no iba a ser nadie y fue todo lo contrario.

No digo que está bien embarazarse a la edad de 20 años como me pasó a mí, puesto que es una responsabilidad muy grande, y cuando no tienes el conocimiento suficiente es duro, bastante diría yo, pero reconozco que en lo personal mi embarazo me salvó de muchas cosas y me enseña cada día algo que tengo y que no sabía, el embarazo también es una busqueda dentro de si misma un autodescubrimiento por así decirlo.

Me gusta el ambiente donde estoy ahora porque por primera vez me siento libre y en paz. Nadie me dice cómo vestirme, a qué hora llegar o qué pensar, puedo ser madre, profesional, mujer y seguir siendo yo, aquí no me da pena salir a la calle con mi hijo sin el miedo de recibir comentarios como: "No le pongas padrastro", " ¿Y el papá te ayuda? " Y así sucesivamente con esos comentarios doble sentido. Aquí me siento segura, en la ciudad nadie está pendiente de ti como en un pueblo dónde cualquier cosa lo sabe todo el mundo, por eso siempre seré "Team Ciudad" aunque la vida en el pueblo es deliciosa no es lo que quiero en el momento.

Mi psicóloga me dijo algo hoy en mi última sesión que no se me olvida y te lo quiero compartir:

"No sanas para olvidar tu historia, sanas para dejar de vivir desde ella".

Y eso hago ahora, no reniego de nada, ni del embarazo a temprana edad aunque tenía 20 pienso que fue pronto, ni de Thony, ni de mi familia todo eso me trajo hasta aquí, hasta esta banca, hasta este parque, hasta este niño de seis años que me dice "mami, mírame".

Lo miro y sé que lo estoy haciendo bien.

---

¿Piensas que me quedé sola con su hijo?
Descúbrelo en el próximo capítulo ❤️




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.