Te ElegÍ DespuÉs De Perderme: Nuestra Guerra De Amor

CAPÍTULO 11 A TODO DIABLO LE LLEGA SU SAN MARTÍN

-¡Mami, mírame! - me gritó mi hijo

Alcé la mirada para sonreírle a mi hijo, cuando al levantar la mirada, lo vi al otro lado del parque, era Thony ya tenía 29 años, más serio, estaba gordito pero yo lo veía igual de hermoso como siempre, me miró, dudó un segundo y caminó hacia mí.

— ¿Avril? — me dijo

— Thony... ¡qué sorpresa!

— ¿Cómo has estado? — me preguntó con una sonrisa nerviosa

— Bien, bien, aquí con mi hijo paseando un rato

Mi hijo se acercó y se me pegó a la pierna. Thony se agachó y lo saludó.

— ¡Hola, campeón!

Mi hijo se rió y volvió a los columpios.

Thony me pidió permiso para sentarse en la orilla de la banca. Hubo un silencio incómodo de dos segundos.

— Te ves muy bien, tenía ratos sin verte— me decía mientras me reparaba

— ¡Gracias! Tú también te ves bien, tienes otro semblante

Y ahí se soltó

— Avril, se que ha pasado el tiempo y comprendí que entre nosotros pasaron cosas que no tenían que pasar, he reflexionado y entendí que cuando se está herido y no se reconoce la herida, solemos buscar quien nos valide, quien nos admita tal comportamiento y terminamos haciendo daño.

Continúo diciendo...

— Desde muy joven enfrenté la crueldad de la vida con la partida de mi papá, era un adolescente de 13 años, fue duro para mí, yo era un niño bueno, pero eso me dejó un vacío enorme- Quise decirle que no tenía que contarme nada pero el continúo...

— Pasé al bachillerato, era un grado mayor y la presión del colegio, mi casa, las amistades, el entorno, me fue moldeando a su manera, me volví frío, distante, tuve mi primera novia y fue una desilusión muy grande. Desde muy temprano me tocó probar las amarguras de la vida, fui creciendo físicamente, pero emocionalmente seguía herido, y no lo quería ver, sin querer llamaba la atención de las mujeres, pero no me llenaban, era solo disfrutar el momento y ya.

— Yo pensaba que era feliz porque vivía en lo que el mundo te vende como "los placeres de la vida". Así como se ven las cosas hoy, pero no era feliz, Avril, llegaba a mi casa y me sentía vacío.

— Cuando te conocí, pensé que ibas a ser una más del montón, te lo digo con pena, pero me di cuenta de que no, tú llegaste a mi vida a probarme como ser humano, a pesar de mi mala cabeza sabía que necesitaba cambiar pero era difícil. Quiero que sepas que aunque yo iba y venía cuando quería, en el fondo yo intenté protegerte de las burlas de mi círculo, de mí mismo, porque yo sabía que no era un buen hombre para ti en ese momento, sabía que no te iba a poder respetar ni brindarte una relación sana porque yo estaba ciego, probando con una y con otra.

— Ese día que pasaste frente al local de ropa, te vi quise salir y saludarte pero no tuve el valor, me dio vergüenza. Después de eso seguí en mi mundo, con mujeres, con amistades que al final salieron falsas, hasta que sin darme cuenta terminé encerrado en mí mismo, ya no era el mismo Thony activo de antes.

— Me están cayendo los años y empecé a cambiar la mentalidad, he querido resolver mis problemas buscando a Dios a mi manera. No creo en pastores ni en nada de eso, pero he comprendido muchas cosas hablando con él sólo en mi cuarto. Como dicen por ahí, Avril... a todo diablo le llega su San Martín.

Nos quedamos en silencio, solo se escuchaba a mi hijo reírse en los columpios.

— Bueno Avril - me dijo cambiándome el tema, más relajado— ¿Vives por aquí?

— ¡Sí, cerca!

— Qué bien, me alegró mucho verte

Nos despedimos, sin drama, sin promesas. Mi hijo me agarró la mano y nos fuimos también.

Pero no fue la última vez que nos vimos.

A los dos días lo encontré otra vez en el parque, después coincidimos en la tienda, empezamos a hablar por mensajes, natural, sin presión.

Empezamos a frecuentarnos, a tener citas de novios, él se empezó a involucrar en mi vida poco a poco, íbamos a cenar, a cine, a caminar.

Me ayudaba con mi hijo, jugaba con él. Paso a paso nos fuimos conociendo nuevamente. Ya no como los adolescentes del pasado, de la banda, sino como dos adultos que habían sufrido, que habían sanado y que ahora tenían la oportunidad de hacerlo bien.

Y por primera vez en seis años, sentada en esa misma banca del parque donde había entendido mi historia, sentí paz teniéndolo cerca.

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FINAL DE LA HISTORIA, NO TE LA PIERDAS ❤️




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