No me di cuenta de cuándo empezó a mirarme. Tal vez siempre lo hizo y yo solo estaba demasiado concentrada en mis subrayadores pastel y en no derramar el café sobre mis apuntes. La biblioteca olía a papel viejo y a lluvia reciente, y yo estaba contando mentalmente los minutos que me quedaban antes de la siguiente clase cuando sentí esa sensación extraña, como si alguien estuviera recordando mis movimientos antes de que yo los hiciera. Levanté la vista apenas un segundo. Él no apartó la mirada. No parecía sorprendido. Parecía... seguro. Como si yo hubiera llegado exactamente a la hora en la que él sabía que llegaría.
No fue que me mirara demasiado.
Fue que parecía conocerme sin haberme hablado.
Estaba escribiendo como normalmente lo hacia antes de mis clases hasta que mi bolígrafo se quedo sin tinta, Eso me sorprendió un poco, ya que mis bolígrafos siempre tenían más de la mitad de tinta. —Porque ahora?!— dije bajito para mi misma. De repente el me paso un bolígrafo nuevo. —Gracias —dije con tono distraído—Tu resaltador se está quedando sin tinta- dijo con tono sereno. —Oh! gracias por avisar —dije, pero no termine la frase, ya que ya era hora de mi siguiente clase. —Ya me voy, Adiós!—dije y le pase un papel con mi Instagram, ya que aunque no hablamos mucho, me agrado.
Mientras me alejaba, me pregunté cómo sabía que mi resaltador se estaba quedando sin tinta si ni siquiera lo había destapado. Pero no le di importancia y me fui a mi salón.
No miré hacia atrás. No quise hacerlo. Me repetí que seguramente había sido coincidencia, que tal vez sí había notado algo que yo no. Pero mientras subía las escaleras y el murmullo de la biblioteca quedaba atrás, sentí esa certeza extraña, casi tibia, instalándose en mi pecho. No era miedo. Tampoco era incomodidad. Era algo más delicado... como si, sin darme cuenta, alguien hubiera empezado a aprenderme de memoria.
No sabía que, desde ese momento, alguien empezaba a elegirme en silencio.
*
.*
Gracias por leer el capítulo 1 💌 Si te está gustando la historia, puedes dejar un voto o un comentario. Me hace muy feliz saber que están aquí.