Te enamoraré (versión nueva)

Capítulo 46 "Abigail: 1" (Editado)

Abigail: 1

¡Oh, mira el bello sol que me está llegado a la cara! ¡Oh, también el increíble techo al despertar y a la hermosa Cleo que está en mis brazos!

Me levanto con una sonrisa y doy dos vueltas estilo princesa soñada antes de dirigirme a la ventana. Apenas la abro, me recibe la realidad del porque me he despertado en contra de mi voluntad un sábado por la mañana.

—¡Y hola gran bulla de los camiones mudanza! —ironizo malhumorada.

La sonrisa falsa se desvanece y mi cara se distorsiona conforme escucho que viene otro camión más. ¡Maldición! ¿No se supone que cuando te mudas llevas lo necesario y vendes el resto? ¡Puedo ver un baño entre sus cosas!

Y sí, señores, así como lo oyen. ¡Tenemos vecinos nuevos! Y no, no estoy emocionada por eso, sobre todo cuando veo el reloj y veo que son…¡Las siete de la mañana!

Siento que me voy a infartar, así que coloco mi mano sobre mi pecho mientras tomo bocadas de aire y me trato de controlar. ¡Pero, maldición! ¡¿Quién madruga un jodido sábado?!

Dios, ¿es por qué este año he maldecido mucho?

¿Debería dejar de hacerlo?

Mientras me quejo escucho una risa infantil, así que subo la mirada y veo a una niña dando saltitos en la calle mientras toma la mano de una señora. Al menos hasta que la niña entra al patio y la madre suspira soltándola y estabilizando las cajas que tenía en su mano.

No le doy importancia y voy a obligarme a dormir de nuevo hasta que noto algo. La casa de al lado es donde vivía Celina antes de que sus padres murieran en un accidente. No puedo recordar los años que han pasado porque desde que tengo memoria esa casa ha estado abandonada.

Y ahora…¿la había vendido? ¿O era arrendada?

Cualquier pregunta que fuera respondida seguía siendo una sorpresa. Celina estaba muy aferrada a la casa que sus abuelos no se atrevieron nunca a entrar porque ella reaccionaba.

¿Ella…había asumido su duelo?

Mi piel de forma inconsciente se pone de puntas y me obligo a borrar la imagen de Holden Martins de mi mente.

No recuerdo a los padres de Celina, no sé si ella lo haga, solo sé de ellos por rumores. Sonrío sin gracia al recordar que un pueblo chico, siempre es un fango sucio lleno de rumores.

Dicen que eran la pareja más querida del pueblo, el modelo a seguir que todos envidiaban. No solo por su forma de demostrarse afecto, sino como eran con el resto. Su historia en realidad es algo cliché, ya que se conocieron porque él era alumno de música del padre de ella y prácticamente crecieron juntos y se enamoraron. Al finalizar la universidad se casaron, tuvieron a Celina y seguían creando música.

“Escucharlos es oír a los pajarillos cantar” “Las notas más dulces y las voces más acertadas” “Cuando ellos cantaban transmitían tanto, que la tristeza se contagiaba, la alegría se compartía, y la calma arrullaba”

Comentarios que todos hacían en referencia a sus voces y canciones.

Pero…poco se habla de lo mucho que amaban a Celina, sé por la abuela Margot y don Ángel que siempre la protegían y el pueblo la amaba porque era fruto de su música, y que ella naciera con ojos violetas, hizo que el pueblo pensara que sin duda, el dúo estaba bendecido por el cielo.

Al menos, hasta que aquel accidente sucedió…

Y de verla como una bendición, pasó a ser la maldición de sus padres. Es así como los rumores de: “La niña que perdió a sus padres” “La huérfana de ojos morados” “Fueron sus ojos los que trajeron mal augurio a sus padres”, se sumaron a su existencia.

Aunque Celina…ya no es una pequeña triste, verla trabajando en la floristería con Don Ángel es lo más tierno de ver, además de su pequeño enamoramiento por Alan. Río levemente de solo recordar esas pequeñas mejillas de hámster junto a sus ojitos violetas… ¡Dios! ¡Es una niña tan hermosa!

Mi mirada se queda en la nada, al menos hasta que escucho otra risa, esta vez no es una infantil y femenina. Es un chico de gorra que conversa con el señor de la mudanza. Oh ¿otro estudiante? ¿O un nuevo competidor?

Pensar en los idiotas de Jim Thompson me hace sonreír, les hemos ganado el cupo para los internacionales y ahora solo verán desde su apestoso colegio como nuestro equipo de fútbol y bastoneras van a París. Sin embargo, mi sonrisa se desvanece y frunzo el ceño cuando mis ojos dan con los del sujeto y luego de enmarcar una ceja, me guiña el ojo. ¡Este maldito! Siento cómo las mejillas se me calientan de la vergüenza y mis manos se abren en negación cuando hace una seña para que baje.

Mala decisión. Olvido que tengo a Cleo en la mano y veo en cámara lenta como una osa de medio metro cae dos pisos hacia abajo.

¡Cleo! ¡He cometido un suicido-homicidio accidental osal!

¡Maldición! ¡Esto tiene que ser una broma!

Me doy la vuelta y rápidamente me pongo las pantuflas para luego correr como una loca por las gradas hacia el patio. Abro la puerta de la casa y el frío me recibe, la adrenalina hace lo suyo y me tiene con desesperación buscando donde está la escena de crimen. Mis sentidos aumentan cuando escucho un ladrido en mi espalda. ¡Mierda! ¡Golum! ¡El enemigo natural de Cleo! La vemos al mismo tiempo y empiezo a correr para salvar a mi hija de ese gordo león, la tengo entre mis manos y me estiro lo más que puedo mientras Golum salta intentando atraparla.

Suspiro de alivio cuando parece que fue suficiente ejercicio para él también y se queda sentado en el suelo moviendo la cola.

—Eso estuvo cerca —murmuro agachándome y acariciando su cabeza —Eres un perro tontito, Cleo no es un juguete, es una amiga ¿sí?

Su respuesta es trata de tomarla, ruedo los ojos antes de alejarla riendo.

» Tomaré eso como que al menos lo vas a pensar.

—Y yo tomaré esta como una oportunidad para presentarme.

Ante esas palabras me levanto y volteo para ver al culpable de que Cleo casi muera. Tiene cabello café y ojos como…¿un perro? Sí, tiene del color de un perro. Es más, para confirmarlo volteo a ver a Golum, pero me quedan dudas, ya que mi Golum tiene sus ojitos de otro color.




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