Te enamoraré (versión nueva)

Extra 16 "El hada y el cazador"

El hada y el cazador

—Así que había una historia como esta… —murmuró Abigail sorprendida cerrando el desgastado libro de la biblioteca.

Fue… ¡muy diferente a cómo Alan le contó!

No es que el contenido cambiara, sin embargo, se podría decir que Cooper era un asesino de la literatura. ¡Había resumido casi cincuenta hojas y empezó desde el final hacia el principio!

¡Fue un spoiler total!

¿Cómo es que el nombre del cazador era uno de los puntos clave y él se lo dijo sin más? ¡Y sobre el dios del destino! ¡Qué fuera hijo de ambos fue una espinita que no le dejó leer tranquila el inicio!

Masajeó su sien mientras murmuraba entre dientes que no podía creerlo y se levantó para dejar el libro en su puesto. Dio dos pasos cuando su zapato se enganchó con una madera alzada del suelo y se tambaleó. Para evitar caerse soltó el libro haciendo que este se estrellara de forma estruendosa.

—Mierda, dime que no se rompió… ¡ah!

Una hoja cayó y con ella el color de Martins, se agachó y al comprobar que era otro tipo de papel se puso la mano en el pecho.

» Dios…casi me infarto.

Le dio la vuelta y desdobló lo que parecía una nota, y en efecto, lo era. En ella con letra cursiva se encontraba escrito:

El tiempo siempre cura las heridas del corazón, pero ¿quién cura el tiempo?

El tiempo se volvió efímero y el corazón eterno.

Del corazón y del tiempo nace el destino. Pues el destino solo nace cuando nuestras intenciones más profundas se encuentran con el momento adecuado.

El ser humano crea su propio futuro a través de sus sentimientos y su perseverancia a lo largo de los años.

¡Así que sé perseverante J.J!

¿J.J?

Era imposible saber quién fue la persona que lo escribió, pero realmente resumía muy bien la leyenda. Ya que el hada llamada Tiempo se enamoró después de curar siempre las heridas del cazador y tuvieron un hijo, Destino. Sobre su final…

—En cualquiera de sus versiones irónicamente el destino de Destino no cambia —decirlo en voz alta fue más amargo que solo pensarlo.

Un ciclo infinito que no se sabe dónde inició ni cuándo terminará.

Guardó la nota en el forro del libro y lo colocó en el estante. Tomó su mochila y caminó hacia la salida de la biblioteca, se despidió de Sofía y al notar a Cooper en la puerta corrió hacia él para quejarse por su pésima narrativa.

Entre risas y quejas se alejaron, sin darse cuenta que a su lado pasó una joven corriendo hacia su cita de estudios. Sin embargo, sus pies no coordinaron y terminó chocando contra el estante y el libro recién acomodado se tambaleó en dirección de su cabeza, pero el golpe no llegó y en sus ojos estaba la mano de un joven sosteniéndolo.

—Oh, por poco —murmuró con una sonrisa risueña que destruyó por completo la cordura del joven.

—¡Ten cuidado! ¡Te he dicho mil veces que no corras por los pasillos, es peligroso!

—Sí, sí, lo sé, lo sé.

—¡Parece que no, no lo sabes!

La chica le sonrió y puso su mano sobre el libro.

—¡Shh, es una biblioteca, no grites!

—¡Tú…!

—Oh, ¿es el libro sobre el árbol del amor? —preguntó y se rió —Irónicamente el amor me iba a golpear en la cabeza ¿eh?

—No le encuentro lo divertido —él masculló colocando el libro en la mesa.

—Tú nunca encuentras divertido nada.

Un bufido fue toda la respuesta que recibió de él, así que se rió mientras el viento soplaba, fue así que la nota no vista por la pequeña Abigail terminó escondida bajo los pesados estantes y ocultando un pequeño fragmento de la historia:

Y es que a partir de ese día, el tiempo se volvió más risueño y despreocupado, mientras que el corazón más miedoso y precavido.

Eso explicaría porque la chica podía verse tan brillante mientras dormía sobre el escritorio y él cuidaría de sus sueños sin que ella se enterase.




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