Casualmente acosador
—¿Estás nerviosa?
—Sí.
—¿Por qué? —ríe —Se supone que yo debo estarlo.
—¡Lo sé! Es solo que mi familia se reúne con algunos amigos… —me mira e insiste en que continúe —Y entre ellos están varias personas que bueno, son algo…
—¿Peculiares?
Muerdo mi labio y suspiro. ¿Mi ex es peculiar? No, esa cosa horrorosa no puede ser definido con tan agradable adjetivo. Es un ser egocéntrico, engreído y si pudiera dar una fruta sería una divina papaya ¡que de divina no tiene nada! Y como si ese espécimen por sí mismo no fuera suficiente, ¡debo sumarle a esos pequeños mocosos verdes que tiene de hermanos!
Aunque mi familia tampoco parece quedarse atrás…Ah, de solo pensar en mis tías maternas siento que me está doliendo la cabeza. Sin embargo, todavía no puedo asustarlo, así que asiento y sonrío ocultando mi culpabilidad por su expresión inocente.
—¡No te preocupes, todo estará bien!
¡Al menos eso espero!
Giro la llave para abrir la puerta e inmediatamente escucho a las personas reunidas. Hace años, éramos los cinco pasando estas fechas, solo después de lo que le pasó a papá es que la familia de alguna forma se volvió más unida. Y para mi mala suerte, eso incluía a la única amiga de mamá, Tere, la madre de Caleb, mi ex. ¿Se nota el trauma? Bien, luego entenderán porque lo aclaro cada segundo que digo su nombre.
—¡Abi, querida! —me saluda Tere abrazándome con cariño —¡Qué bueno que ya llegaste! Mis muchachos estaban preguntando por ti.
Sonrío de manera tensa. Sí, ya sé para que esos mocosos seguro me esperan. En especial Caleb, mi ex. Sí, lo he repetido otra vez.
—Oh, ¡veo que vienes muy bien acompañada, ¿eh?! —sonríe —Imagino que debes ser el chico del que tanto están hablando en la cocina, ¿Alan, verdad?
—Sí, es un gusto conocerla.
—¡Ay, eres un encanto! —grita y lo abraza —¡Pasen, pasen! ¡Mientras más manos, más ayuda! Así dice la madre de Abi.
Y menos trabajo —le falto agregar.
Me río asintiendo y tomo la mano de Cooper para guiarlo hacia la cocina. En el camino me topo con la desagradable vista de los minios verdes y Ben, mi corazón se detiene cuando empujan a mi bebé para correr a abrazarme. Mi hermano se tambalea, pero no se cae. Jadeo y solo me calmo cuando noto que Alan ha ido a su lado para estabilizarlo, mientras que tomando mis manos están los gemelos abrazándome.
—Abi —dicen al mismo tiempo.
—Hola chicos.
Les doy una sonrisa esperando que me suelten como siempre lo hacen, pero esta vez tienen otros planes porque se quedan y miran con mala cara a Alan.
—¿Quién es él, Abi?—me pregunta uno.
Alan parece un poco sorprendido por el tono que usa el gemelo. Incluso yo lo estoy, así que con ceño fruncido me aclaro la garganta.
—Chicos, él es Alan. Y Alan, te presento a Nick y Rick.
Sí, asiento cuando me ve. Ellos son los pequeños minios verdes.
Cooper les da una sonrisa, pero ellos fruncen más el ceño antes de abrazarme con más fuerza. Me tenso por la falta de aire.
—¿Por qué está aquí? —cuestiona uno.
—¿Es tu amigo? —indaga el otro.
—Es mi novio.
Apenas lo digo sus rostros se arrugan y se alejan como si quemara. Suspiro esperando el drama. En especial cuando se ven tan indignados, como si hubiera cometido un pecado capital.
—¿Tu novio? Pero si tu novio es Caleb.
Ruedo los ojos cuando dicen eso, porque sí, lo han dicho ambos al mismo tiempo y eso lo vuelve el doble de fastidioso.
—Caleb no es mi novio, es mi ex novio.
—Parece que ya puedes decir esas palabras.
¡Hablando del rey de Roma, y el que por desgracia se asoma!
Creo que mi cara es muy expresiva sobre lo que siento y cómo me desagrada escuchar eso porque los gemelos cierran la boca y miran hacia otro lado. Me doy la vuelta para ver a Caleb, mi ex, bajando las gradas de mi casa.
—Hola, Caleb —le saludo.
Su sonrisa se hace más grande y se acerca, cuando quiere darme un abrazo extiendo mi mano y le corto el rollo. Él mira mi mano con una ceja enmarcada, como si le sorprendiera mi rechazo directo, ¡Lo cual es absurdo porque lo he rechazado miles de veces de esta forma!
—Así que tenemos un invitado… —murmura antes de preguntar —¿quién es?
—Soy Alan —se presenta el mismo y estira la mano.
Caleb frunce levemente el ceño, pero luego asiente y acepta la mano de Cooper.
—Caleb, hijo de una amiga de la señora Belinda y el ex de Abigail, seguro has escuchado sobre mí.
—Sí, ya lo sabe —le digo apretando los dientes y tomando el brazo de Alan para que deje de tocarse con ese ser —Ahora…
—Espera, yo no he escuchado sobre él.
—No mientas Caleb, si en la cocina es el único tema de conversación —interrumpe Hailey entrando con una sonrisa de superioridad —¡Hola cuñado!
—Hailey.
Ella se lanza a abrazarlo y parece que Alan le dice algo que la hace reír para luego soltarlo y sacarle la lengua a los minios verdes.
—¿Y ustedes que tanto le ven? ¡Oh, ya entiendo! —grita aplaudiendo emocionada —¿También creen que es muy guapo e inteligente? ¡Además, es muy modesto! Oh, tiene de sobra lo que a otros les falta ¡por eso me encanta mi cuñado!
Decido que ya he tenido demasiados contratiempos, así que aprovechando que Caleb parece querer discutir con Hailey, tomo la mano de Alan y le sonrío llevándolo hacia la cocina.
—Vamos, es hora de saludar a mamá.
Él asiente y se despide de Caleb, pero como respuesta obtiene a un Caleb desconcertado que le mueve la mano en despedida mientras escucho como murmura:
—Entonces, ¿él es…?
—Sí, es justo lo que estás pensando —canturrea Hailey.
No les entiendo, pero mi nerviosismo me dice que no tengo tiempo para pensar en ello, así que tomo aire y lo suelto antes de abrir la puerta. En la cocina veo a mi madre y Tere cortando los vegetales mientras parecen reírse como colegialas. Me aclaro la garganta y sintiendo mis mejillas sonrojarse la llamo: