Te enamoraré (versión nueva)

Extra 17 "Primera tormenta"

Primera tormenta

El silencio dentro del auto era algo que a lo que Gregory ya no estaba acostumbrado, las canciones y risas torpes habían calentado su corazón, fue tan lento que no se dio cuenta en qué momento inició y cuándo se acostumbró a ello. Solo ahora. Cuando al contrario de su entorno, su cabeza era un nido revuelto de todo lo que había pasado en el día.

—¿Estás bien, Gregory? ¿Pasó algo cuando salí?

Pese a la pregunta de Hilary, él no salió del todo de sus pensamientos, pero si respondió:

—No.

No era algo sincero, pero tampoco mentira. El “no” era perfecto porque en realidad todavía no había procesado lo que había sucedido. Y él, quién siempre había respondido con certeza a las preguntas, no podría decirle su divague emocional. No era algo personal, no era falta de confianza hacia su amiga, solo una respuesta automática del sistema negándose a aceptar su realidad, pero Hilary no lo vio así, estaba tensa y con el corazón en la mano, insistió:

—¿Seguro? Estabas bien, pero ahora estás así...no esperas que me crea que no pasó nada, ¿verdad?

—Solo...me preocupé porque me enviaron un correo del concurso, van a adelantar la fecha de presentación.

—¡¿Qué?! —se sobresaltó —¡¿Por qué?!

—No especificaron la razón.

—¡Miércoles! ¿Necesitas ayuda en algo?

—No, solo estaba ajustando mi horario al cambio, por eso estoy algo distraído, lo siento.

—No, tranquilo, lo entiendo —Hilary suspiró aliviada —Yo también tendría esa cara si me hicieran lo mismo.

En realidad, no había tenido tiempo para pensar en su proyecto. Sintió que le dolía la cabeza de nuevo. Otro problema más a la lista por resolver.

» Oh, empezó a llover.

Gregory también lo notó, pequeñas gotas cayeron en el parabrisas antes de empezar la verdadera tormenta. Su rostro se oscureció y Hilary al notarlo dejó de intentar conversar.

***

Un tobillo torcido y lastimado. Las pequeña gotas que cayeron como advertencia antes la gran tormenta. Fue el último soplo que ella pudo soportar. Se permitió romperse y llorar de impotencia, rabia y decepción. Sentía que ella se había burlado de todo su esfuerzo, y el resultado de tanto trabajo era...un corazón fragmentado.

Soltó sollozos rotos mientras apretaba los labios tratando de calmarse. Pero, ¿qué importaba ahora? Todos estaban ocupados corriendo de la tormenta que no se detendrían por ella. ¿Era alivio? ¿Dolor? Ni siquiera sabía qué sentir al respecto.

La herida quemaba con el agua, pero no era doloroso. Las cicatrices que acarició despacio le recordaron que hubo heridas peores. Y era la primera vez que le caía en la cara algo más que solo sus lágrimas, de alguna manera era algo refrescante. La sensación se detuvo cuando en medio de todo ese escándalo, unos pasos se acercaron hacia ella y se detuvieron, la lluvia también.

¿Qué?

Parpadeó suavemente y subió la mirada. Era ese sujeto, ¿eh? El más normal de todos, pero lo suficiente anormal como para verla con ese cariño en los ojos.

—Eso no se ve nada bien —se agachó para ver mejor y su ceño se frunció —Mierda, debió doler mucho.

No dolió —quiso responder, pero ¿qué no dolió? Ahora mismo, no sabía dónde iniciaba ni terminaba el dolor, así que no pudo responder.

—¿Te comieron la lengua los ratones, Cris? —le preguntó y ella negó con la cabeza —¿No? Entonces, ¿podría decirme como me llamo?

La mirada perdida poco a poco empezó a enfocarse.

—Ja-james —susurró entrecortado y frunció el ceño al darse cuenta de que su cuerpo estaba temblando.

Él sonrió, se retiró la chompa y la colocó sobre ella.

—Es bueno saber que te acuerdas de mí.

La lluvia duró toda la madrugada al igual que el insomnio de algunos colegiales, y para cuando salió el sol, la sensación de que todavía no terminaba lo peor, se sentía en el aire y era escalofriante.

Después de todo, solo era la primera tormenta.




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