Tres, dos, uno...¡Feliz año nuevo!
Si tuviera una moneda por cada vez que mi nombre termina dando vueltas por el internet; tendría dos, lo cual no es mucho, pero seguía siendo interesante.
Hago una mueca ante todas las notificaciones de mensajes, correos y llamadas. No sé ni por dónde empezar. El control de daños es imposible por primera vez, no puedo, aunque quiero, cubrir esta situación. La publicación pasó casi doce horas en la revista estudiantil y cuando fue editada no causó menos revuelo, lo aumento y ahora había tantas versiones.
Ni yo sabía la verdad.
Así que solo quedaba esperar...esperar a que pasaran las vacaciones por año nuevo y al regresar escuchar la resolución del comité disciplinario. Del cuál no seré parte por primera vez porque ahora ocuparé el papel de víctima. Dios, ya podía sentir el dolor de cabeza.
Aunque, no he sido la única que lo ha pasado mal. Miro con complejidad las fotos pegadas en mi computador. Alan...tampoco está bien, no ha tenido tiempo para procesarlo, está dejando todo esto de lado mientras organiza la fiesta benéfica de fin de año.
Ah, fiesta a la que estoy invitada y explica por qué mi cuarto está de cabeza. Mi cama y peinadora han desaparecido hace horas bajo mi ropa y el armario jamás lo había visto tan vacío en mi vida.
¡Mierda! ¡Me distraje un segundo en el celular y ahora he perdido lo que se supone estaba por usar! Empiezo a mover las cosas de la peinadora, pero no veo el enterizo que había elegido como segunda opción. ¡Incluso Golum que estaba echado en el sofá, ha desaparecido! Quiero creer que ha salido, antes de pensar que lo he sepultado entre ropas.
—¿Qué rayos estás haciendo? —es la pregunta de Hailey apenas entra a mi cuarto.
—Buscando mi segunda opción, ¡la acabo de perder!
—¿Segunda opción?
—Sí, hoy...hoy es la fiesta-cena con los padres de Cooper y cómo no sé qué ponerme estaba sacando opciones, ¡pero las acabo de perder! Nunca he ido a ese lugar, no tengo idea de si lo que escojo está bien, Alan me dijo que estaba bien, pero tengo mis dudas. Además, ¿cómo debería actuar? —pregunto temblando —No quiero equivocarme frente a ellos o hacer algo que los avergüence.
Estoy temblando de solo pensarlo, pero parece que para Hailey no es una situación tan grave porque enmarca una ceja con incredulidad.
—¿Solo eso?
Oh, lo acaba de confirmar con sus palabras.
—¡¿Solo eso?! —grito ofendida —¡Sí, solo eso! ¡Pero solo eso está por dejarme calva del estrés! ¡Mira mis manos! ¡De solo pensarlo siento que voy a morirme! —chillo cayéndome al suelo —No sé qué hacer. No sé qué ponerme, no sé ni cómo actuar.
Siento que estoy en una crisis existencial. Solo que no es por mi identidad, sino porque seré presentada como la novia de Alan a sus padres y tal vez a la...¿sociedad? Siento que mi estómago se revuelve y empalidezco.
Ellos...¿me reconocerán?
—Hey, bájale, reina del drama —dice Hailey acercándose y dándome una patadita al zapato —¿De qué tienes miedo? ¿De sus padres? ¿De hacer el ridículo? ¿O de la gente que estará ahí?
—De todo eso, en realidad.
Se ríe sentándose frente a mí.
—Eres una tonta, ¿sabes? No sé porque tienes miedo de ver a sus padres, ellos te adoraban de pequeña.
—Antes, no los he visto en años.
—¿Qué ha cambiado? Oh, que ahora eres una jodida joya académica y una alumna ejemplar.
—Últimamente no he sido ejemplar, internet lo sabe.
Rueda los ojos.
—Tus errores no quitan tus virtudes, ¿sabes? Un error es algo momentáneo, que pasó por ciertas circunstancias, en cambio, tus virtudes siempre estarán contigo. Y sobre el ridículo...¿quién sabe lo que es para cada persona? Cantar mientras te bañas puede ser algo que a ti te guste y otros lo verán ridículo. Coleccionar cosas, hablar con los animales, reírte fuerte, reír bajo, hablar, no hacerlo —se ríe —¿Lo has pensado así, hermana mayor?
—No.
—Ahí está, Abi —baja la voz y sonríe levemente —a mis ojos no eres perfecta, pero si increíble. No imagino a otra hermana que no seas tú. Y si buscas complacer a todos para decir que eres perfecta, nunca podrás hacerlo, y no porque no te esfuerces lo suficiente, sino porque todos tenemos diferente definición de perfección, y ninguna es real o la definitiva.
Asiento, es lo único que puedo hacer para evitar llorar.
» Y sobre la gente que estará ahí, bueno, es una fiesta benéfica, al menos por apariencia fingirán ser buenas personas esa noche.
Rio levemente y asiento dándole la razón. Se levanta y me extiende su mano, la tomo y esta vez, no siento que solo me levanto, sino que mis ánimos han subido y mis preocupaciones bajado. No se han ido, no creo que alguna vez se vayan, pero trataré de disminuirlas y que no intervengan en mis decisiones.
—Dijiste que tenías algo en mente, ¿dónde está?
—Lo perdí.
Se ríe.
—Ya, empecemos por aquí, seguro asomará.
Asiento empezando a descartar con ella la ropa y volviéndola al armario. Unas horas más tarde mi cuarto vuelve a ser habitable, he encontrado la ropa e incluso a Golum, no fue sepultado, su instinto de supervivencia fue meterse bajo la cama y quedarse dormido.
Con la vestimenta lista, Hailey me hace sentar en la peinadora y empieza haciendo ondas en las puntas de mi cabello con cuidado. ¡Guau! Solo hacerse ondas puede cambiar mucho el rostro. Claro, eso no retira el tiempo que se invierte en aquello. Estoy cayendo poco a poco en los brazos de Morfeo, lo que me gana regaños de Hailey. Para cuando termina, grita emocionada y empieza a tomarme fotos de todos los ángulos.
El timbre suena, siendo mi salvador y de solo pensar en quién es, mi mirada va directo hacia el sonido. Un “click” suena y regreso a verle a Hailey, ella me sonríe.
—Ah, te ves como una tonta enamorada. Ya vete, seguro es él.
Ruedo los ojos sonrojada y camino con cuidado por la habitación para tomar mi bolsa y el gorro de landa negro. Para esta ocasión se ha decidido, voto doble por mí y Hailey, el conjunto de ropa que trajo tía Elisa. Un enterizo blanco que era tan hermoso, por esa razón mi madre no quería quedarse sin su regalo. Ella tiene buen gusto. No olvido colocarme el abrigo antes de bajar.