Fanesca de emociones (parte 2)
—Nunca creí volver a verte en un vestido, es un hecho a registrar —dice Hailey apenas me ve —Mira mamá, al parecer si has tenido otra hija guapa además de mí.
—Ja, ja, ja, que graciosa —mascullo cuando se ríe.
Mamá me da una sonrisa divertida y me atrae a sus brazos.
—No le creas, tú eres hermosa uses lo que uses.
—¿Incluso con mi pijama de osos? —bromeo y suelta una risa.
—Incluso con eso.
—Ay, qué linda. ¿A qué su hija es más bella cuando se baña, se peina y se viste bien? —pregunta Sofía bajando las gradas.
—¡¿Ves?! ¡Ella me comprende! —grita Hailey y Sofía se acerca para chocar las manos —Por eso me agradas.
Sofía se ríe mientras las otras dos chicas bajan y solo una lleva arreglos en el cabello, la otra parece que solo se ha pasado el cepillo por su cabello rubio.
—¡Y ahí baja la bella y…! Te amo Katy, pero ¡pareces un león recién levantado! —grita Sofía riéndose.
Katy lo único que hace es lanzarle un beso.
—Yo le dije que la arreglaba y no me hizo caso —se queja Pamela.
—No quiero usar nada de eso hasta que sea hora. Odio tener algo en mi cara, me da sueño.
—Bueno, así quisieras ya no podrías, nos tenemos que ir —dice Sofía y abraza a mi madre —Hasta luego, señora Belinda, y ustedes… —nos mira —muévanse, ya estamos tarde.
Ambas se despiden de mamá y llevan las maletas a la cajuela del auto, aprovecho aquello para despedirme de mamá con un abrazo y luego de besar su mejilla de forma estruendosa, corro para dejar mi mochila también. Cierro la cajuela y entro al auto de Katy para sentir que mi teléfono vibra en mi bolsillo.
Perdedor: El cambio de apodo obviamente pasó desapercibido.
Ganadora: ¿Qué apodo?
Perdedor: ¡Vaya! Tampoco lo puedes ver tú ¡qué sorpresa!
Perdedor: Pero cuando te puse niña tonta no duró ni un segundo ¿eh?
Ganadora: Leo mucha queja y pocas opciones.
Ganadora: Entonces, mi estimado perdedor, ¿cómo desearías apodarte?
Ganadora: ¿El segundo ganador?
Ganadora: ¿Oye?
Ganadora: Eh!!!
Ganadora: ¡No me ignores!
Perdedor: Estaba pensando.
Ganadora: Oh, ahora entiendo porque había tanto humo.
Perdedor: Que graciosa eres (SARCASMO)
Ganadora: No era necesario gritarme, entendí :(
Perdedor: Era por si tampoco podías ver el texto.
Perdedor: Respecto a lo otro, tengo el apodo...
Ganadora: Dime, a ver si mi congreso lo aprueba.
Perdedor: ¿Te parece cliché de mi vida?
Perdedor: Era broma, estoy bien con este.
Ganadora: Pues ya lo puse…
Ganadora: y el mío será...
Cliché de mi vida: ¿Y quién dijo que cambiaré el tuyo?
Cliché de mi vida: Tú eres la ganadora. Después de todo, ganaste mi corazón ;)
Cliché de mi vida: Apuesto a que ahora estás sonrojada.
Ganadora: Apuesto a que lo haces apropósito.
Cliché de mi vida: No lo hago, pero tampoco negaré que me gustan los resultados.
Cliché de mi vida: Te veo luego, Darwin no me deja en paz. Quiere un psicólogo.
Cliché de mi vida: Le he dicho que le cobraré y me ha dicho ser un mal amigo :’(
Cliché de mi vida: Yo digo que si me va a volver loco por lo menos me pagué para contratar a un psicólogo de verdad, pero ha ignorado mi sugerencia.
Ganadora: Está bien, te veo luego.
Ganadora: Tal vez seas un mal amigo, pero no eres un mal novio ;)
Ganadora: ¡Dile que no puede dejarte loco! Que la única loca de la relación soy yo :D
No espero una respuesta y guardo el celular mientras escucho de nuevo a Katy gritando las canciones mientras Pamela se tapa el rostro riendo. Sonrío y me uno al coro desorganizado con Sofía.
Bueno, no sé cómo saldrá este programa, sin embargo, quiero creer que no será un desastre. Sebastián…¡por favor, no me decepciones!
***
—Pequeña Abi, te ves muy bonita —dice Darwin apenas me ve y detrás suyo asoman dos problemas andantes.
—Sí, te ves tamaño estándar —aplaude Aidan y sonríe —¡Fue una digi-evolución! Ya no pareces un pequeño duende.
—Solo eres diez centímetros más alto que yo —mascullo.
—Solo eso me hace más inalcanzable.
Ruedo los ojos, pero sonrío cuando Darwin le golpea la cabeza y su gemelo igual. Sin embargo, noto que Darwin empieza a mirar por todos lados. Cruzo los brazos y le sonrío colocándome frente de él.
—¿A quién buscas? —pregunto aunque intuyo la respuesta.
—¿Por qué crees que busco a alguien?
—¿Por qué yo no creería que buscas a alguien?
—Eso suena muy enredado —se queja Aidan y luego mira a Darwin —Sí, ¿a quién buscamos?
—¿Buscamos? —le pregunta Darwin y enmarca una ceja —¿Tú buscas a alguien?
—Soy solidario y estoy buscando contigo.
Me río mientras Darwin rueda los ojos.
—No busco a nadie.
—Ajá.
Que hayamos dicho eso los tres lo hace más divertido y me termino carcajeando junto a los dos problemas.
—Si me dices a quién buscas podría ayudarte —le tienta el ángel rubio.
—Sí, Darwin, podríamos ayudarte —agrega el diablillo pelirrojo.