Te enamoraré (versión nueva)

Extra 18 "Antes de una cuenta regresiva"

Antes de una cuenta regresiva

Nadia bajó del auto tan rápido como pudo y su asistente solo pudo aguantar las ganas de llorar antes de acelerar para empezarla a seguir.

—Señora, el director dice que si esta noche...

—¡Posponlo! —fue su respuesta mientras se retiraba el saco y se adentraba en el orfanato.

—¿Y sobre el señor...?

—¡Para mañana!

—¿Y sobre la señora...?

—¡Para mañana!

—¡Pero señora...!

Nadia se detuvo y se dio la vuelta, a la pequeña asistente se le iluminaron los ojos. Creyó ingenuamente que lo había conseguido, hasta que sus ilusiones se vieron aplastadas cuando Nadia volvió a hablar:

—Dina, mañana me encargaré de todo eso, hoy vino mi bella nuera y no he podido saludarla, ¿sabes? Es la hija de uno de mis mejores amigos, ¡es la mejor académica! ¡Y es muy adorable! ¡La viste en la fiesta ¿verdad?!

—Sí, señora, pero...

—¡Mi hijo al fin no es un idiota! ¡¿No crees que eso debe celebrarse?!

—No creo que el joven haya sido un...

—Así que mi querida Dina, ve a descansar por hoy también. ¿No quieres resolverlo mañana? Ninguno de esos pendientes son emergentes, ¿verdad?

—Sí.

—Entonces...¿lo dejamos para mañana? Seguro los niños estarán felices si pasas tiempo con ellos.

Dina parpadeo unos segundos antes de asentir. Bueno, es verdad que este año ha visitado menos el orfanato porque ha estado encargada del papeleo en la empresa. Y verla seguro los motiva para mejorar sus notas.

—De acuerdo.

—Pero no vayas a ayudar en la comida, ya hiciste bastante en la fiesta, es una orden de jefe —le advirtió antes de irse.

Dina suspiro. Su jefa tenía un carácter especial, pero por lo mismo estaba agradecida con ella. Dina que había crecido como una marginada en las calles y terminó trabajando en la casa de Nadia cuando estaba embarazada de Alan, no se imaginaba que otra persona le hubiera abierto la puerta de su casa con tanto cariño como ella.

Viendo hacia abajo, su apariencia nunca dejaría ver cuál fue su pasado, pero y si así fuera no estaría avergonzada. Ella fue muy fuerte. Y aunque ella lo pasó duro, no deseaba que otros pasaran por lo mismo. Cuando Nadia le informó sobre su orfanato quiso involucrarse aunque no sabía nada de ello. Fue Nadia quién con paciencia le explicaba paso a paso las sumas, restas y luego más ecuaciones complejas.

¿Había valido la pena?

Cuando vio a aquellos pequeños que estaban gorditos, con ropas abrigadas y cantaban sonrientes, sabía perfectamente la respuesta.

Cada minuto había valido un infinito.

***

Dio la media noche y de forma inconsciente los ojos de Nadia se fueron hacia la sala de música con las luces encendidas. Su hijo estaba ahí, solo que ahora no estaba solo. Aquello le dolió como calmó su corazón.

Su hijo siempre había sido alguien callado, bromeaba pocas veces y sonreía casi nunca.

Ella todavía no podía comprender cuándo fue que una línea entre ellos se marcó. Su hijo estaba ahí, cerca de ella, pero parecía tan distante. No importa cuantos abrazos le diera, cuantos regalos costosos le enviara, su reacción era siempre la misma: una sonrisa que no le llegaba a los ojos. Una que no era real y que estaba preparada para esas ocasiones.

Él...se parecía tanto a Verónica Bowen.

Al principio pensó que así eran sus personalidades, así como hay pequeños extrovertidos hay introvertidos también, así que no le prestó mucha atención. Tenía tantas cosas encima que cuando hubo algo de paz y pudo convivir con su hijo, se dio cuenta que algo había cambiado.

Alan era callado, pero nunca había odiado el contacto. Nadia siempre fue alguien débil a la belleza, ¡su hijo era tan hermoso que nunca quería soltarlo! Cuando lo golpeó por primera vez y él lo miró con miedo, su corazón se rompió.

Había lastimado a la pequeña carne que salió de ella y que también tenía parte de la persona que amaba.

Luego de acudir a médicos y obtener un tratamiento, su hijo todavía la abrazaba...entonces, ¿por qué? ¿Qué hizo que él fuera tan reacio al contacto incluso con ella? Se había reventado la cabeza buscando algo en investigaciones, pero no había nada. En los informes no se mencionaba nada al respecto.

Solo ahora veía un avance.

Él no solo no huía del toque de Abigail, ¡lo buscaba por iniciativa!

Y aquellos ojos podían mostrar una felicidad que hace tiempo parecía ya no existir.

Sus labios temblaron y sintió que lágrimas bajaban por sus mejillas. Ismael lo notó y la abrazo más fuerte por la espalda.

—¿Tú viste lo que yo vi?

—Lo vi.

—¿Crees que mi bebé por fin será feliz?

Su voz rota lastimó a Ismael, y con el mismo tono tembloroso le respondió:

—Eso espero.

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¡Buenas noches, días, madrugadas!

¿Les ha gustado estos pequeños caps? Tienen muchas modificaciones, pero después de tanto pensarlo siento que no había nada mejor que para Abi y Alan pasar ese día así. También conocimos un poco a sus padres, aunque saben que verémos más sobre ellos en los extras, que es la versión de Alan, un antes de conocer a Abigail, durante y etc >-<

Estaré actualizando cada tres diías, ¡espero ya por fin terminarlo! ¡Mis manos pican por la historia de nuestra niña Cristina Verónica Bowen! Y su esperada secuela. También las historias cortas de mis bebés Katy y Pamela, y Sofía con su negación a Darwin.

PD. ¿Les gustó la canción de Alan? ¡Amé y lloré escribiendola! Me he vuelto muy sentimental con los años. ¡No se olviden de votar si os ha gustado la historia y comentar si desean! ¡Les mando besos y abrazos!

Atte. MonLexus




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