Te enamoraré (versión nueva)

Capítulo 59 "Una química explosiva" (Editado)

Una química explosiva

En menos de un parpadeo y entre juntas disciplinarias, pruebas y tareas, el año nos había metido un mes sin ningún esfuerzo. El amor y las hormonas adolescentes invadían poco a poco a Little School...¡corrección! ¡A todo el pueblo!

No había forma de que este evento pasara desapercibido de ninguna forma. La razón número uno era el vivo refrán de “pueblo chico, infierno grande”. No necesitaba imaginar cómo estarían todos en sus ventanas comiendo palomitas mientras veían como a su vecina se le declaraba un chico y su ex, que era vecino de ella, le armaba un acto de celos.

No necesitaba imaginar porque eso pasó el año pasado.

Y la razón dos, no era nada menos que: ¡El comercio!

¡Ajá, ese era el momento perfecto para inflar los precios!

Tampoco necesitaba imaginar como les brillarían los ojos a los vendedores de flores mientras contaban el dinero obtenido.

No necesitaba imaginar porque eso también pasó el año pasado.

Al menos podía contar con el abuelo de Celina para los arreglos florales y no terminar hipotecando la escuela en el proceso. Lo que sí, debía madrugar a recibirlos porque Don Ángel salía el catorce de febrero a las diez de la mañana al parque, y montaba un pequeño puesto donde entregaba claveles y tulipanes a las parejas que pasaban por ahí. Como inició eso desde que era un joven, se volvió de alguna manera una tradición. Una que en algún momento Little School adoptó y modificó, dejando como resultado actual: la entrega de flores en los canceles.

¡Y para que se enteren que el amor también promueve el conocimiento!

Todos saben que significa recibir un tulipán y un clavel, que derivaba en datos más específicos según sus colores. Así es, les hablo del famoso “lenguaje de las flores”.

Así que no me sorprende caminar por los pasillos y escuchar sus anhelos estudiantiles cruzando los dedos por recibir un tulipán de su pareja, donde cualquiera de sus colores hacen referencia a que valoran mucho a la persona. Por el contrario, los claveles también son hermosos, pero se conoce que el color amarillo y el violeta hace correr a las personas. Sí, su curioso significado era “desprecio” y “quejas de desamor”. El resto de colores tenían significados más gratificantes e incluso dulces, por ello quienes los regalaban eran muy, muy cuidadosos al elegirlos.

Hablando de flores...

Mi mente viaja hacia el lirio naranja que descansa en mi escritorio. Desconozco porque el cortarle todo el tallo y colocarla dentro de una pecera pequeña con piedras de color azul la mantienen viva, pero funciona, no hay inicios de que se esté marchitando. Don Ángel me dijo que así pueden durar años, pero no le creí, ahora no parece tan imposible.

Abro la puerta del auditorio y al entrar parece que soy la última en asistir. Todos los alumnos de último año ya están aquí, algunos parados y otros en sillas que seguro trajeron de otros salones. Ellos no se percatan de mi presencia, están enfocados en hablar mientras la presidenta anota con velocidad en la pizarra lo que dicen. Al menos hasta que Katy me mira de reojo y sonríe con otros planes.

—¡General! ¡Oh, mi general! ¡Al fin ha llegado! —grita sentada y moviendo las manos de forma exagerada —Hola, guapa, ¿has venido a salvarnos?

Me acerco hacia ella y le doy un golpecito a su cabeza mientras niego sonriendo.

—Perdón por la tardanza, pero tenía que entregar unos documentos importantes.

Y por documentos importantes me refería a salvarle el pellejo a Hailey, quién olvidó sus deberes en casa, unos que tuve que ir a ver para luego regresar.

—Está bien, todavía estamos definiendo el programa para San Valentín —dice la presidenta —Por ahora solo tenemos ideas...

—El otro colegio ha organizado un baile de máscaras de nuevo —murmura una chica frunciendo el ceño —Tendrán un arco de rosas en forma de corazón, lo vi cuando Celina lo hacía con su abuelo.

—También una bola disco, esas de luces... —dice un chico encogiéndose de hombros.

—Y usaran ropa formal, para luego tener una romántica cena entre todos...

—Odio los colegios pagados. ¡Lo tienen todo a la mano! —se queja otra chica dejándose caer sobre las piernas de su amiga —Mientras nosotros tenemos que esforzarnos por conseguir el dinero.

—¡Aunque les ganamos y fuimos a las internacionales!

Empiezo a sentir que el ambiente se vuelve competitivo y hostil, así que suspiro y tomo la palabra.

—Bien, chicos, agradeciendo su participación y opiniones de antemano —digo mirando la pizarra para luego verlos —Haré un pequeño énfasis en que no se aprueba ni se tolera ningún comportamiento agresivo hacia otras instituciones, eso incluye palabras que incentiven al conflicto. Así mismo, el colegio Jim Thompson ha aplicado esta norma estudiantil —muchas manos se alzan, enmarco una ceja —Si la cumplen o no, es algo que no está en nuestras manos, nosotros solo somos responsables de ustedes y sí, las aplicaremos —todas las manos se bajan y quiero reír —Por otro lado, creo que todos somos lo suficientemente maduros como para estar discutiendo sobre un colegio. Dentro de poco la mayoría irá a la misma universidad o trabajaran juntos. No creo que cuando necesites un doctor y venga alguien que estudiaba en Jim Thompson le vayas a decir: “Quiero que otro profesional me atienda, usted no” mientras sufres un ataque cardiaco, ¿verdad?

—Mi general siempre dice palabras tan sabias —aplaude Katy, le golpeo de nuevo la cabeza y ella se ríe sobándose la coronilla —¡Es verdad! No hay mejor forma de alentar a un futuro que diciendo de qué va a morir. ¡Me inspiras a crecer!

—Tonta —le susurro y su respuesta es sacarme la lengua. Me aclaro la garganta y camino hacia la pizarra —Bien, tenemos tres opciones, ¿votación?

—No —Hilary alza la mano —preferiría argumentar porque sí y porque no cada opción.

—Lo adecuado sería votación —dice Verónica.




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