Nuestra química
—¡Basta! ¡Ya deja de tocarme! —grita Verónica alejándose de Gregory.
—¡Tengo que hacerlo! ¡Tampoco es que quiera tocarte!
Ante sus confesiones ambos se quedan quietos. Verónica aprieta las manos tan fuerte que puedo ver sus nudillos blancos. Trago saliva. En especial cuando toma aire y le sonríe a Benjamín.
—Señor —lo llama y él asiente en respuesta—Después de estas escenas, ¿puedo cambiar de compañero?
—Sí.
—Genial —sonríe y se voltea hacia Gregory, quién le mira con la boca abierta —¿Qué esperas? Vámonos.
—Pero...
Ella ignora sus palabras y se ubica dónde antes le indicaron. Enmarca una ceja con impaciencia, lo que despierta a Gregory y le hace caminar en su dirección. Suspiro abrazándome sintiendo lo frío que es el ambiente entre ellos. Nunca podría acostumbrarme a esto, pese a que siempre actuaban de esta forma.
Oh, y al frío de la mañana en medio de la nada. Porque sí, hoy estábamos en un parque a dos horas del pueblo. Era hermoso de ver, y más ahora que estaba decorado una gran parte con nieve artificial. Lo restante todavía estaba siendo decorado para la escena de verano y primavera. Como eran dos tandas de ropa, la de invierno sería la primera y sus representantes...bueno, ¡manejaban de maravilla su fría temática!
Un nuevo intento empieza y Gregory se acerca y con evidente tensión coloca su mano en la cintura de Verónica. Le piden que abra la palma, y como un muñeco de hielo lo hace, es más, puedo oír sus crujidos al hacerlo. Dejo de verlo para enfocarme en Verónica cuando le indican que pegue su pecho al de él, lo hace de forma natural y sin mostrar ninguna expresión.
—Gregory, mírala a los ojos —le indica el señor.
Pero Gregory parece un pequeño cachorrito apenado, nervioso sube un poco la mirada y la desvía de inmediato hacia otro lado. Verónica enmarca una ceja.
—Gregory... —masculla de nuevo el señor.
Sus cabellos caen sobre su frente por lo que no puedo ver bien que expresión hace. Verónica parece cansarse de esperarlo, porque le toma el rostro con una mano y le obliga a mirarla.
Como nadie se esperaba eso, se forma un silencio colectivo, pero Benjamín mueve sus dedos y los flashes se disparan. Las mira y cuando afirma que está conforme con esa toma, Verónica lo suelta y retrocede tomando distancia de él.
La siguiente pose es más cómoda, él la alza un poco y ella estira sus manos enguantadas hacia el pequeño muérdago. También se sientan uno al lado del otro para evidenciar las botas. En otra él la abraza desde atrás y sus manos se unen en el pecho de ella, así se evidencia el conjunto y el diseño de los guantes. Las demás poses son más sencillas y se arriman a la espalda del otro o se toman de la mano.
Me alegra su tensión baje y se vuelva más fácil respirar. En cambio, ahora el problema es detrás del escenario, Hilary está cometiendo muchos errores y no para de disculparse cuando le dicen que sus tomas son malas.
Verónica se levanta de las gradas, pero tropieza y termina con los brazos contra la pared y con Gregory sosteniéndola por la cintura. Van a alejarse cuando Benjamín los detiene.
—¡Esperen! Esto...¡esto es genial para el comercial!
Ambos le miran asustados y con dudas repiten el acto. Gregory sentado y arrimado a la pared, mientras Verónica se arrodilla y coloca una mano a lado de la cabeza de Gregory. Todos inclinamos la cabeza sintiendo que algo falta.
—¿Pueden besarse? —su pregunta nos deja en shock —¿O fingir hacerlo?
—¡¿Qué?! —grita Verónica alejándose mientras Gregory hace mil caras y toma todos los colores. ¡Vaya, cada vez me sorprenden más sus reacciones! —¡Eso no es lo que acordamos!
—Lo sé, por eso les estoy preguntando. Dijeron que ninguno tiene pareja —pone su brazo bajo su mentón —¿Se gustan?
—No —responde de nuevo Verónica mientras que Gregory solo puede abrir y cerrar la boca —No nos gustamos.
—Genial, entonces será más fácil besarlo.
—¿Qué?
Exacto, todos lo vemos con la misma expresión de: ¡¿Qué?!
—Cuando alguien no te gusta, besarlo es como besar una hoja, insignificante —nos explica a todos —¿Él lo es?
Quiero decir que a Benjamín realmente le gusta el drama y ama que todos comamos palomitas mientras vemos el detrás de cámaras. Sin embargo, Verónica al ser la protagonista se ve enojada y es totalmente entendible.
—No es importante, pero tampoco deseo hacerlo.
—Entiendo, entonces haremos otro escenario —Benjamín llama al equipo de producción y empieza a darles las nuevas indicaciones.
Verónica se queda en su lugar por unos segundos antes de voltearse hacia Gregory.
—¿Tienes algún problema con besarme?
—¿Qué? ¿No?
—Bien —se voltea hacia Benjamín —Señor, lo haremos.
—¿Segura?
—Sí.
—Graben.
—¡Espera! —escucho que alguien grita, pero mi atención se va plenamente a como Verónica coloca su mano contra la pared y toma la chompa de Gregory para acercarlo y besarlo.
Sus labios entrelazados son muy eufóricos entre ellos. Tanto que me tapo la boca incrédula y veo a Benjamín con admiración. ¡Este tipo está loco! ¡Realmente loco! Pero tiene buenos ojos para estas cosas. ¿Qué hacía grabando comerciales para ropas? ¡El sujeto debía dirigir dramas románticos! ¡Aquí solo estaba desperdiciando su talento!
Los flashes son disparados y admiro la profesionalidad con la que todos ignoran que unos adolescentes se comen la boca mientras ellos solo murmuran sobre la ropa y accesorios, y como hacen para destacarlos según el ángulo.
—Listo, lo tenemos.
Las palabras de Benjamín son fuego para Verónica, quién se separa de golpe de Gregory, lo mira y luego baja la cabeza negando.
—Levántate —le dice incorporándose y tirando de la muñeca de Gregory —Iremos por el siguiente vestuario.
Benjamín asiente sin darles mucha importancia, sus ojos están fijos en verificar las tomas obtenidas. Deciden repetir la grabación del comercial y escucho como algo cae al suelo, volteo y veo a Hilary recogiendo algunos folletos del suelo.