Las distintas invitaciones
—¿Qué hacen? —les pregunto haciendo que Sofía de un salto —Deberíamos ir a clases.
—¡¿Qué rayos?! —gruñe con la mano en el pecho —¡Me has asustado!
—¿A quién espían? —la ignoro sacando la cabeza para espiar con ellas y veo a Pamela hablando con un chico del que solo puedo ver su espalda —¿Quién es ese chico?
—No sé su nombre...
—Pollito —le interrumpe Katy a Sofía llamando nuestra atención. Se aclara la garganta al notar que esperamos su contexto —El chico de la cafetería.
—¿Pollito?
—¿Qué cafetería?
—Cuando fingí ser la novia de Pamela —responde la pregunta de Sofía —Él chico le pedía su número, ¿recuerdan?
—¡Ah! —exclamamos recordando la situación.
—Así que es de Jim Thompson.
—Al parecer sí, y como podrás ver —Sofía señala el resto de personas desconocidas y con otros uniformes —no es el único aquí.
Mis ojos se abren.
—¿Qué hacen todos aquí? —estoy confundida —No sabía que podían entrar...y soy la vicepresidenta.
Sofía se ríe.
—No pueden hacerlo, les han pagado a los guardias para entrar —dice Katy con una sonrisa irónica —Fue idea de las chicas por si te lo preguntas. Al parecer creen que al entregar personalmente sus invitaciones, los chicos aceptarán al ver su apariencia.
—Eso es...muy corrupto, pero ingenioso de alguna manera —admito sorprendida —Seguramente muchas si lograrán su objetivo.
—Seguramente sí —afirma Katy y suspira —Y no tengo nada en su contra, salvo que estoy jodidamente cansada de ser su puto sujeto abordado para responder por el paradero de los tipos con pitos. Sí, me llevo con Darwin, Sebastián, Josh, y muchos más, pero ¡mierda! ¡No soy su puto perro para saber dónde están! Incluso los gemelos están siendo abordados, lo que es sorprendente.
—¿Qué es sorprende con nosotros? —nos pregunta Adrik asomando desde atrás sonriendo.
—Hermano, ¿qué no es sorprendente en nosotros? —le corrige Aidan uniéndose.
Enmarco una ceja mientras escucho como Sofía vuelve a maldecir porque la han asustado.
—Sus malos gustos —les responde Katy sonriendo.
—No tenemos malos gustos.
—Nah, si lo tienen y también quien les dio eso —se ríe cuando los escucha quejarse —Ya, silencio doppelgangers, que estamos espiando.
—¿Y dice que mis gustos son malos? —se queja Aidan —Eres muy cínica para ser una rubia.
—Y me lo dice el rubio teñido —le regresa Katy rodando los ojos.
Aidan va a seguir quejándose, pero todos nos volteamos para hacerlo callar. Aprieta los labios, se cruza de brazos y se queda en silencio espiando con nosotros.
—Mierda, hay tantas invitaciones para Verónica —murmura Adrik asombrado —Miren cómo se salen porque ya no hay espacio en su casillero.
Aidan silba asintiendo hacia su hermano.
—Su carácter es equivalente a su apariencia. Pobres tipos, ella se ve como una reina malvada y puede ser perfectamente solo malvada.
Lo miro divertida por su exagerada dramatización y niego.
—Sigo sin creer que hayan venido ellos mismos —murmura Sofía mordiendo su uña, la tomo y niego como hace Alan conmigo. Sofía nota eso, así que enmarca una ceja y la suelto sonrojándome —Oh, ¿extrañas a tu novio?
—Cállate, solo fue un reflejo.
—Pensándolo bien —murmura Aidan algo distraído —Yo buscaría a mi novio si fuera tú.
Lo miro confundida.
—¿Por qué?
—Su casillero también está por estallar —miramos y en efecto, hay chicas buscando como colocar más —Oh, mira, ya están empezando a preguntar dónde está.
Me congelo, y de pronto, Pamela deja de ser el centro de interés y todos están mirándome con precaución.
—Pero tiene novia —murmuro incrédula.
¡Y yo soy su novia!
—Bueno, eso no evitó que igual se le declararan en las internacionales... ¡ugh! —gime cuando Adrik le golpea el estómago.
—¿En las internacionales?
Mi pregunta les pone en pánico a los gemelos mientras Sofía se da un golpe en la cara negando.
—¡Sí, pero él las rechazó a todas! ¡Además, seguro que aquí las chicas no son tan atrevidas, ¿verdad?! —balbucea Adrik mientras mira de forma desesperada al resto. Todos le dan la razón —¡Y...! ¡Y él solo acepta tu contacto! ¡Todos lo saben!
—¡Sí, arriesgarse a declarársele es arriesgado! —añade su gemelo recuperándose del dolor.
Estoy todavía procesando su balbuceo de información cuando suena el timbre indicando el inicio de las clases. Los gemelos suspiran aliviados, y pronto todos están muy entusiasmados con ingresar al aula. Enmarco una ceja por su extraño comportamiento, pero dejo que me empujen hacia el aula.
—¿Perderán las primeras clases? —Sofía está incrédula al ver que no parecen tener apuro de irse —¿O tendrán algún permiso?
—Si no tienes tantas faltas podrías irte hasta de pinta sin arriesgar tu promedio —le dice Katy encogiéndose de hombros —El amor sí que es jodidamente irracional
Todos asienten dándole la razón.
—¿Y si las rechazan seguirán insistiendo? ¿o dejarán de hacerlo? —nos pregunta Sofía.
—¿Tú que harías? —le devuelve la pregunta Aidan y ella frunce el ceño pensándolo.
—No tengo ni idea.
—Creo que quien nunca ha sido rechazado se confesará con confianza, pero conforme más rechazos tenga la persona, más dudas tendrá de hacerlo. Al final nuestra autoestima influye mucho en como actuamos —murmuro de forma distraída y cuando se detienen para mirarme ruedo los ojos sonrojándome —¿Por qué se detienen? ¡Estamos tarde para las clases!
Esta vez soy yo la que los empuja por el pasillo ignorando sus risas.
—Bueno, si fuera yo, creo que insistiría mucho si considero que es el amor de mi vida —dice Aidan encogiéndose de hombros.
—Yo...creo que hay un límite para insistir, no puedo agobiar a la persona que amo con que me corresponda, y tampoco puedo olvidar amarme por amar a alguien más.
Ahora yo también me detengo junto a los demás para mirar a Katy. Al notar aquello, la rubia nos mira con el ceño fruncido.