Te encontré bajo la lluvia

Capitulo 4

—¿Gemela? —repitió.
La mujer asintió lentamente.
Parecía tan sorprendida como ellos.
—Valeria tenía una hermana gemela al nacer.
Adrián abrió mucho los ojos.
—Eso no es posible. Ella me dijo que era hija única.
La mujer tomó asiento.
Sus manos temblaban.
—Porque nunca llegó a conocerla.
Cristina sintió un extraño nudo en el estómago.
—¿Quién es usted?
—Mi nombre es Elena. Trabajé muchos años en el hospital donde nacieron Valeria y su hermana.
El aire pareció desaparecer de la habitación.
—¿Qué pasó con la otra bebé? —preguntó Adrián.
Elena bajó la mirada.
—Hubo un error. Un error terrible.
Cristina sintió un escalofrío.
—¿Qué clase de error?
La mujer respiró profundamente.
—Esa noche hubo una tormenta muy fuerte. Los registros se perdieron parcialmente. Una de las niñas fue entregada a una familia distinta.
El mundo pareció girar alrededor de Cristina.
No.
No podía ser.
—¿Está diciendo que...?
Las lágrimas aparecieron en los ojos de Elena.
—Creo que tú eres esa niña.
Cristina quedó inmóvil.
Toda su vida había creído conocer su historia.
Ahora todo parecía derrumbarse.
Adrián tampoco podía hablar.
La mujer abrió lentamente un sobre viejo y amarillento.
Dentro había documentos.
Fotografías.
Y una pulsera de hospital.
Cristina tomó la pulsera.
Su respiración se aceleró.
Porque en la etiqueta podía leerse claramente:
Bebé Valeria — Gemela B
Las manos le temblaban.
—Esto no puede ser real...
—Hay más —dijo Elena.
Sacó una última fotografía.
Era una imagen tomada pocos días después del nacimiento.
Dos bebés dormían juntas en una cuna.
Una llevaba una manta rosa.
La otra una manta azul.
Y ambas tenían el mismo pequeño lunar junto a la ceja izquierda.
El mismo lunar que Cristina tenía.
Las lágrimas comenzaron a correr por sus mejillas.
Valeria no era una desconocida.
No era solo la amiga que Adrián había perdido.
Era su hermana.
La hermana que nunca supo que tenía.
Entonces Adrián observó algo escrito al pie de la fotografía.
Su rostro perdió el color.
—Cristina...
—¿Qué pasa?
Él señaló la inscripción.
Con letra antigua alguien había escrito:
"Si algún día se encuentran, cuéntenles la verdad sobre aquella noche."
Cristina frunció el ceño.
—¿Qué noche?
Elena palideció.
Y por primera vez pareció verdaderamente asustada.
—La noche en que Valeria desapareció.
—¿Desapareció? —preguntó Adrián.
—Nos dijeron que fue un accidente...
Elena negó lentamente con la cabeza.
Y susurró:
—Valeria no murió aquella noche.
Al menos... no delante de los testigos.




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