Te encontré bajo la lluvia

Capitulo 7

Cristina quedó paralizada.
El teléfono temblaba en su mano.
—¿Valeria...? —susurró.
Solo escuchó una respiración agitada al otro lado de la línea.
Luego la voz volvió.
Más débil.
Más urgente.
—No confíes en él...
—¿En quién? —preguntó Cristina rápidamente.
La comunicación comenzó a llenarse de interferencias.
—¿Valeria? ¡Responde!
Un ruido extraño atravesó la llamada.
Como si alguien hubiera tomado el teléfono.
Y entonces una segunda voz habló.
Una voz masculina.
Grave.
Fría.
—Ya es demasiado tarde.
La llamada se cortó.
El corazón de Cristina latía con fuerza.
Adrián se puso de pie inmediatamente.
—¿Qué pasó?
Ella le contó todo.
La voz.
La advertencia.
La amenaza.
Y el rostro de Elena perdió completamente el color.
—Tenemos que irnos.
—¿Adónde? —preguntó Cristina.
—A cualquier lugar menos al orfanato.
Pero Adrián observaba el mapa.
Pensativo.
—No.
Las dos lo miraron.
—Si Valeria marcó ese lugar, es porque encontró algo allí.
Elena negó.
—O porque alguien quería atraerla.
El silencio volvió a llenar la cafetería.
Y Cristina comprendió que ambas opciones podían ser ciertas.
Entonces abrió nuevamente la libreta.
Esta vez observó con atención la última página.
Algo que antes había pasado desapercibido.
Un conjunto de números escritos apresuradamente.
4 - 18 - 9 - 14 - 1
—¿Qué significa esto?
Adrián tomó un bolígrafo.
Comenzó a convertir los números en letras.
4 = D
18 = R
9 = I
14 = N
1 = A
Los tres se quedaron mirando la palabra.
DRINA
—Eso no tiene sentido —dijo Elena.
Pero Cristina sintió un escalofrío.
Porque debajo de los números había una pequeña flecha.
Y una nota casi borrada.
Tomó la libreta y acercó la página a la luz.
Entonces logró leerla.
"No es Drina..."
"Léelo al revés."
Adrián fue el primero en comprenderlo.
Su rostro palideció.
—Cristina...
—¿Qué?
—Léelo.
Ella observó la palabra.
Y lentamente la leyó al revés.
ANIRD.
Nada.
Volvió a mirarla.
Y de pronto se dio cuenta.
No era "Drina".
Era otra palabra mal separada.
Las letras podían reorganizarse fácilmente.
Formaban un nombre.
Un nombre que hizo que Elena dejara caer su taza de café.
ADRIÁN.
El silencio fue absoluto.
Cristina sintió que el mundo daba vueltas.
Muy despacio giró hacia el chico que estaba a su lado.
El chico que la había ayudado bajo la lluvia.
El chico que había estado con ella desde el principio.
Adrián parecía tan sorprendido como ella.
—Yo no escribí eso —susurró.
Pero en ese instante sonó otro trueno.
Y por primera vez...
Cristina recordó algo.
Una imagen fugaz.
La noche de la desaparición de Valeria.
Una calle mojada.
Lluvia.
Y un muchacho corriendo detrás de ella.
Un muchacho de cabello oscuro.
Un muchacho que se parecía muchísimo a Adrián.




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