Te Encontré Demasiado Temprano

Capítulo 4 Un Dúo Inesperado

Con el tiempo, las conversaciones dejaron de girar únicamente alrededor del juego.

Mientras esperábamos que comenzara una partida o alguno tardaba en conectarse, hablábamos de cualquier cosa. Era curioso cómo un grupo de personas que meses atrás ni siquiera se conocían ahora podía pasar horas conversando como si fueran amigos de toda la vida.

Una noche el tema cambió.

No recuerdo quién hizo la pregunta, pero bastó una sola frase para que todos comenzaran a contar historias.

—¿Y ustedes tienen pareja?

Las respuestas fueron apareciendo entre bromas y risas.

Algunos hablaban de sus antiguas relaciones, otros aseguraban que preferían estar solteros y no faltó quien inventara una historia solo para hacer reír al grupo.

Yo, como de costumbre, preferí escuchar.

Siempre me gustó más observar que hablar.

Entonces él comenzó a contar algunas experiencias con sus exnovias.

Recuerdo que mencionó algo que me llamó la atención.

—Mi última ex todavía me escribe de vez en cuando para volver.

Los demás comenzaron a molestarlo inmediatamente.

—¡Ya supérate!

—¿Y tú qué haces? ¿Le respondes?

Él solo se reía.

Yo escuchaba toda la conversación sin darle demasiada importancia.

En ese momento él seguía siendo solamente un amigo.

No sentí celos.

No me incomodó saber que seguían hablando.

Simplemente pensé que era una de esas historias que todos tenemos alguna vez.

Jamás imaginé que, meses después, recordaría aquella conversación de una manera completamente distinta.

Con el paso de las semanas ocurrió algo que ninguno de los dos planeó.

Nos convertimos en dúo.

No hubo una conversación formal ni una propuesta especial.

Simplemente un día comenzamos a jugar más tiempo juntos.

Si el resto del grupo no estaba conectado, entrábamos los dos a practicar.

Él decía que iba a enseñarme a jugar mejor.

Y, sinceramente, tenía mucho trabajo por hacer.

Yo seguía perdiéndome en los mapas, confundía los controles y más de una vez terminaba eliminada antes de que la partida realmente empezara.

Él nunca se molestaba.

Al contrario.

Se reía conmigo.

Me explicaba una y otra vez lo mismo con una paciencia que pocas personas habrían tenido.

—No corras sola.

—Espera al equipo.

—Cúbrete aquí.

—Muy bien... ¿ves que sí puedes?

Poco a poco dejé de sentirme como la mascota del grupo.

Ahora tenía a alguien que celebraba cada pequeña mejora como si hubiera ganado un campeonato.

También comenzaron las bromas.

Dentro del juego existían emoticones para casi todo.

Pero él siempre elegía los mismos.

Corazones.

Rosas.

Abrazos.

Al principio pensé que simplemente le gustaban esos emoticones.

Después comenzaron las indirectas disfrazadas de chistes.

Comentarios tan sutiles que podían interpretarse como una simple broma... o como algo más.

Yo elegía creer la primera opción.

Era más fácil.

En esa época se había puesto muy de moda hacer ceremonias de boda dentro del juego.

Los jugadores elegían un compañero, organizaban una pequeña celebración y pasaban a ser oficialmente un "dúo".

Era algo completamente simbólico.

Una simple dinámica del juego.

O al menos eso me repetía.

No recuerdo exactamente cómo terminó pasando.

Solo sé que, entre bromas de nuestros amigos y muchas insistencias, terminé aceptando.

Y así, frente a todo el grupo, nos "casamos" dentro del juego.

Las felicitaciones no tardaron en aparecer.

—¡Ya era hora!

—¡Se veían venir desde hace rato!

—Ahora sí son pareja.

Yo no sabía dónde esconderme.

Sentía las mejillas arder mientras intentaba convencer a todos de que solo era una broma.

Él, en cambio, parecía divertirse con mi nerviosismo.

A partir de ese día las burlas fueron inevitables.

Cada vez que nos conectábamos había algún comentario.

—Ahí llegó la pareja.

—No separen al dúo.

—Mírenlos, siempre juntos.

Yo solo me reía.

Negaba todo.

Decía que estaban imaginando cosas.

Que solo éramos amigos.

Que exageraban demasiado.

Y, en el fondo...

...yo también quería creerlo.

Porque aceptar que aquellos comentarios podían tener algo de verdad daba mucho más miedo que seguir pensando que todo era una simple broma.

Nunca imaginé que, mientras yo insistía en negar lo evidente, mi corazón ya había empezado a elegirlo sin pedirme permiso.



#6140 en Novela romántica

En el texto hay: primer amor

Editado: 15.07.2026

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