XV: Caminos separados
Vivir en el extranjero no fue fácil para Yuta al principio: el idioma, las costumbres y las miradas nuevas eran un reto constante. No obstante, decidió que no volvería a ser el chico herido de la azotea. Se enfocó en sus estudios con disciplina, elegancia e inteligencia, haciendo amigos poco a poco. Mantuvo comunicación madura y selectiva con Haru, Kenzo y Raiko a través de videollamadas ocasionales, aunque ellos entendieron que no debían mencionar a Kaczi, no por rencor, sino porque ya no era necesario.
Yuta se graduó con excelencia y ascendió rápidamente en una empresa internacional, alcanzando estabilidad económica, reconocimiento y el puesto de coordinador regional a los 19 años. A veces escuchaba en redes la canción viral “Te odio… o eso intento”. Le parecía profunda, pero no reconoció la voz, o tal vez, simplemente no quiso reconocerla. Kaczi era un capítulo cerrado de su adolescencia.
Una noche, tras una reunión de trabajo, Yuta recibió un mensaje de Haru: “¿Has escuchado a Kaczi? Se está haciendo famoso”. Mirando el nombre, Yuta no sintió rabia ni amor; no sintió nada. Solo respondió con un frío: «Me alegra».
Editado: 02.06.2026