Te odio o... eso intento 2

capitulo 30

XXX

La noche estaba tranquila, demasiado tranquila para lo que estaba pasando dentro de Yuta. Las palabras de Haru aún resonaban en su cabeza, e incluso la imagen de él caminando con Raiko. Y ahora estaba ahí, frente a Kaczi, en el pequeño estudio de música de luces tenues donde este solía escribir sus canciones. El silencio era pesado.

—Hablaste con él —dijo Kaczi finalmente.

Yuta asintió: —Sí.

—¿Y?

Yuta respiró profundo: —Está intentando seguir adelante.

Kaczi bajó la mirada un momento: —Se lo merece.

Yuta lo observó: —Tú también mereces seguir adelante.

Kaczi levantó la mirada lentamente con ojos llenos de años de cosas no dichas.

—El problema —dijo con voz baja— es que cada vez que intento hacerlo... apareces otra vez.

El corazón de Yuta se aceleró.

—No vine para confundirte más —dijo Yuta.

—Pero eso es lo que pasa cada vez que estás cerca.

El aire parecía más pesado. Kaczi dio un paso hacia él.

—Dime algo, Yuta... Cuando me besaste en el parque... ¿Sentiste algo?

La pregunta quedó suspendida. Yuta podría haber mentido diciendo que fue un error, pero esta vez no quería huir.

—Sí.

Kaczi cerró los ojos un segundo como si esa palabra bastara para derribar algo dentro de él, y al abrirlos su mirada era distinta, más decidida, más vulnerable.

—Entonces deja de fingir que esto no importa.

Antes de que Yuta pudiera responder, Kaczi lo tomó del brazo y lo besó. No fue un beso tímido; fue intenso, lleno de años de frustración, deseo y sentimientos guardados. Un beso que decía todo lo que nunca se habían atrevido a decir. Yuta se quedó inmóvil un segundo, sorprendido, pero luego respondió dejándose llevar, cerrando las manos en la chaqueta de Kaczi. El mundo alrededor desapareció, solo quedó el latido acelerado de ambos.

Cuando se separaron con respiraciones agitadas, Kaczi lo miró con intensidad:

—Dime que no sientes nada... y no volveré a hacerlo.

Yuta no respondió de inmediato porque entendió algo peligroso: lo que sentía por Kaczi seguía vivo y ya no podía ignorarlo. Afuera la ciudad seguía su ritmo, pero dentro de ese estudio algo había cambiado para siempre, porque ese beso no era un recuerdo, era un comienzo.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.