Te odio o... eso intento 2

capitulo 31

XXXI

El estudio estaba en silencio; ninguno habló, solo se escuchaban sus respiraciones. Yuta seguía demasiado cerca, sujetando la chaqueta de Kaczi como si soltarlo significara perder el momento. Kaczi lo miraba fijamente, como si temiera que al parpadear Yuta desaparecería.

—Yuta... —murmuró, pero no terminó la frase porque Yuta lo besó esta vez.

El beso fue distinto, sin la furia del primero; era profundo, sincero, como si hubieran dejado de pelear contra lo que sentían. Kaczi apoyó su mano en la nuca de Yuta, acercándolo más mientras sentían sus corazones latir.

Habían pasado años evitándose, molestándose, hiriéndose, pero en ese momento todo parecía claro. Al separarse un poco, Yuta susurró:

—Siempre fuiste un idiota conmigo.

Kaczi soltó una pequeña risa: —Y tú siempre eras patético.

Se sentaron en el sofá, demasiado cerca para fingir indiferencia.

—Intenté odiarte —dijo Kaczi en voz baja.

Yuta levantó la mirada: —¿Y?

Kaczi sonrió con tristeza: —No funcionó.

El silencio volvió a llenar la habitación, pero esta vez era cálido, seguro. Yuta apoyó su cabeza contra el hombro de Kaczi: —Yo tampoco pude olvidarte del todo.

Las palabras quedaron flotando. Las horas pasaron sin que se dieran cuenta; hablaron, recordaron momentos de la academia, discutieron por cosas tontas como antes y, entre cada conversación, se buscaban otra vez: besos suaves, risas bajas, miradas que decían más que las palabras. Por primera vez en mucho tiempo ninguno estaba fingiendo ser fuerte; solo eran dos personas que habían pasado años negando lo que sentían.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.