Te odio o... eso intento

capitulo 1

La Academia Welders se alzaba imponente bajo el cielo gris de la mañana. Sus enormes puertas de hierro se abrían lentamente mientras los estudiantes entraban entre risas, conversaciones y el sonido de pasos apresurados.

Entre ellos caminaba un chico nuevo.

Cabello naranja oscuro, mirada firme pero cansada.

Su nombre era Yuta Jakiro.

Aunque pocos lo sabían, Yuta había sido transferido desde la academia más prestigiosa del país: la Academia Virsyuad. Allí era conocido no solo por su brillante intelecto, sino por su carácter problemático. Siempre estaba en peleas. Siempre en problemas.

Y casi nadie lo llamaba Yuta.

Lo llamaban Jakiro.

Un nombre que, para él, significaba errores.

Esta vez sería diferente.

En Welders nadie lo conocía. Nadie sabía de su pasado.

Esta vez sería solo Yuta.

O al menos eso esperaba…

Los primeros días

Adaptarse no fue sencillo.

Algunos estudiantes lo miraban con curiosidad. Otros, con indiferencia.

Pero hubo quienes lo miraron con burla.

Especialmente un grupo de alumnos de grado superior.

Y entre ellos estaba alguien que destacaba.

Cabello claro, mirada arrogante y una presencia dominante.

Kaczi.

Desde el primer día comenzó a molestarlo.

—Oye, transferido… ¿te perdiste o así caminas siempre como si debieras algo?

Yuta apretó los puños, pero no respondió.

No iba a caer otra vez.

No iba a volver a ser Jakiro.

Las bromas pesadas continuaron durante días.

Empujones en el pasillo.

Comentarios sarcásticos, risas a su espalda.

Yuta soportó todo en silencio.

Hasta que alguien intervino.

El primer amigo.

Un chico de sonrisa brillante y energía contagiosa se sentó a su lado en el comedor.

—Hola, soy Raiko. Tú eres el nuevo, ¿verdad?

Yuta asintió con cautela.

—Yuta.

—Pues desde hoy ya no comes solo.

Así comenzó todo.

Raiko era amable, torpe a veces, pero genuinamente bondadoso. Con él, Yuta podía respirar un poco.

Por primera vez en mucho tiempo… se sentía tranquilo.

El día que todo cambió

Una tarde, mientras caminaba solo, los chicos mayores lo rodearon.

—¿Ya te acostumbraste, transferido?

Uno lo empujó contra la pared.

Yuta no respondió. Solo bajó la mirada.

No iba a pelear.

No otra vez.

Fue entonces cuando una voz firme cortó el aire.

—¿Qué creen que están haciendo?

Kaczi.

Sin dudarlo, golpeó a uno de ellos. Los demás retrocedieron.

—Lárguense.

Y se fueron.

El silencio quedó suspendido entre ambos.

Kaczi se cruzó de brazos.

—Vaya… qué inútil. Ni defenderte puedes.

Y se marchó.

Yuta se quedó inmóvil.

Confundido.




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