Te odio o... eso intento

capitulo 9

El recreo estaba más ruidoso que de costumbre.

Miru caminaba al lado de Yuta, riendo como siempre, con esa energía ligera que parecía iluminar todo. Sus ojos brillaban mientras hablaba del pasado.

—¿Recuerdas cuando te caíste intentando trepar la barda para escapar de clases? —río ella—. Siempre has sido impulsivo.

Yuta sonrió nervioso.

A unos metros, Kenzo los observaba.

No entendía qué le pasaba.

No debía sentirse así.

Pero cada vez que Miru reía… algo en su pecho se movía.

—Oye… —susurró Haru a Raiko—. ¿Te has dado cuenta?

Raiko cruzó los brazos, mirando serio.

—Sí. Kenzo está actuando raro.

Kenzo intentaba disimular, pero era evidente. Se ofrecía a cargar la mochila de Miru, le traía bebidas, se sentaba

cerca de ella. Demasiado atento.

Miru, inocente como siempre, lo veía solo como un amigo.

Pero Raiko y Haru no eran tontos.

Mientras tanto, Miru empezó a notar algo diferente en el grupo.

Elian estaba más callado que de costumbre.

Kaczi parecía más irritable.

Kenzo evitaba mirar directamente a Yuta cuando estaban juntos.

Y había algo más.

Miru observaba cómo Kaczi molestaba a Yuta… pero sus ojos no coincidían con sus palabras.

Había algo ahí.

Algo que no parecía odio.

Una tarde, mientras caminaba con Yuta, Miru habló con suavidad:

—Yuta… ¿estás seguro de que Kaczi te odia?

Yuta frunció el ceño.

—Claro que sí. Siempre me molesta.

Miru bajó la mirada, pensativa.

—No lo sé… A veces la gente es cruel cuando no sabe cómo decir lo que siente.

Yuta no entendió a qué se refería.

Pero esas palabras quedaron flotando.

Por otro lado, Elian estaba sentado con Ania bajo un árbol.

Ania, dulce y callada, lo escuchaba en silencio.

—Estoy intentando olvidarlo —dijo Elian en voz baja.

Ania sabía perfectamente de quién hablaba.

—Lo sé —respondió con una sonrisa pequeña—. Y no tienes que hacerlo solo.

Elian la miró.

No estaba enamorado de ella.

Pero estaba agradecido.

Ania lo sabía.

Y aun así decidió quedarse.

Porque a veces amar también es acompañar, aunque no seas

la primera opción.

Una tarde, Kenzo explotó.

Miru estaba contando una anécdota y Yuta la miraba con ternura.

Kenzo sintió celos.

Celos que no tenía derecho a sentir.

—¿Siempre han sido así de unidos? —preguntó de repente.

Yuta sonrió.

—Sí. Miru siempre ha estado conmigo.

Kenzo apretó la mandíbula.

Haru lo miró serio.

Raiko suspiró.

Ellos sabían.

Kenzo estaba enamorándose de la novia de su amigo.

Y eso solo traería problemas.

Mientras tanto, Kaczi estaba perdiendo el control.

Desde que supo que Miru era la novia de Yuta, algo dentro de él se volvió más oscuro.

No le gustaba verla tomada del brazo de Yuta.

No le gustaba verla hablar de su pasado.

No le gustaba nada.

Pero no podía decirlo.

Así que hizo lo único que sabía hacer.

Molestar.

Provocar.

Alejar.

—¿No te cansas de depender de los demás? —le dijo un día a Yuta con frialdad.

Yuta se quedó en silencio.

Miru lo miró molesta.

Raiko dio un paso al frente.

Pero Kaczi solo sonrió con esa máscara que usaba para ocultar todo.

Porque lo que sentía…

Era miedo.

Miedo de querer a alguien que nunca lo miraría de esa forma.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.