Te odio o... eso intento

capitulo 10

El día estaba extrañamente tranquilo.

No había burlas.
No había discusiones.
Ni siquiera Kaczi parecía tener ganas de molestar.

Yuta y Miru caminaban por el patio como siempre.

Pero había algo distinto.

No se tomaban de la mano.
No se buscaban la mirada.
No había esa chispa que debería existir entre dos personas que dicen ser novios.

Eran… cómodos.

Demasiado cómodos.

Después de clases, Miru se sentó en las gradas vacías del gimnasio. Yuta la siguió.

—¿Querías hablar? —preguntó él.

Miru jugaba con las mangas de su suéter.

No estaba triste.
No estaba molesta.

Solo estaba pensando.

—Yuta… ¿alguna vez sentiste que nosotros… éramos más amigos que novios?

Él se quedó en silencio.

Porque sabía la respuesta.

Recordó todas las veces que ella lo abrazaba como amiga.
Todas las veces que hablaban de recuerdos.
Todas las veces que caminaban juntos… pero sin esa emoción nueva.

Era cariño.

Era costumbre.

Pero no era esa sensación que aceleraba el corazón.

—Creo que sí… —admitió Yuta en voz baja.

Miru sonrió.

No era una sonrisa feliz.
Pero tampoco era de dolor.

—No tenemos esa parte de tratarnos como novios de verdad, ¿cierto?

Yuta negó suavemente.

Nunca hubo celos reales.
Nunca hubo nervios al tocarse.
Nunca hubo esa necesidad de estar solos.

Siempre fueron los mismos de años atrás.

Como si el tiempo no hubiera cambiado nada.

—Entonces… —dijo Miru con calma— tal vez deberíamos dejar de intentar que algo funcione cuando nunca cambió.

Yuta la miró.

Esperaba sentirse devastado.

Pero no fue así.

Lo que sintió fue alivio.

Y eso lo asustó un poco.

—No quiero perderte —dijo él.

—No me estás perdiendo —respondió ella—. Solo estamos siendo honestos.

Se quedaron en silencio unos segundos.

Luego Miru extendió su mano.

—¿Amigos?

Yuta sonrió.

Tomó su mano.

—Siempre.

No hubo lágrimas.
No hubo abrazos dramáticos.
No hubo promesas rotas.

Solo dos personas que entendieron que lo que tenían era cariño… no amor.

Desde lejos, Kenzo vio cómo se separaban.

No parecían estar peleando.

No parecía haber drama.

Solo… tranquilidad.

Haru levantó una ceja.

—¿Terminó mal?

Raiko negó.

—No. Terminó maduro.

Kenzo no supo cómo sentirse.

Una parte de él sintió esperanza.

Y eso lo hizo sentirse culpable.

Kaczi escuchó el rumor horas después.

Y por primera vez…

No sonrió.

Se quedó mirando al vacío.

Porque ahora no había excusas.

Ya no existía Miru entre él y lo que sentía.

Y eso lo aterraba más que cualquier cosa.

Yuta estaba en su habitación.

No lloró.

No estaba destrozado.

Solo estaba pensando.

—¿Alguna vez estuve enamorado de verdad…?

Por primera vez, empezó a cuestionarse lo que sentía… y por quién.

Y sin darse cuenta, el rostro que apareció en su mente…No fue el de Miru.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.