Thiago despierta con la cabeza girando, pero no está en su cama de madera. Está en medio de un CELAJE COSMICO: nubes de dorado moldeado, púrpura eléctrico y rosa nebulosa que flotan como montañas de seda luminosa. El suelo bajo sus pies no es tierra ni agua, sino un OCEANO DE LUZ QUE VIBRA, haciendo resonar su corazón con cada paso. El cielo no tiene límites —se extiende hasta donde la vista alcanza, lleno de estrellas que brillan aunque es "tarde" en ese mundo extraño.
Despertando del todo las manos por el pelo con la voz entrecortada no.... No puede ser esto es....... Esto es lo que te conté liana en este lugar que soñaba cuándo te abrazaba en la terraza cuando el sol se ponía sobre los cerros,
De repente un estruendo suave como el sonido de un arma gigante llena el espacio. Arriba en el centro del celaje nace un arcoiris que no se conoce el mundo no son siete colores sino 20 hay negro que brilla como obsidiana plata que fluye como un río turquesa profundo que parece tener vida amarillo de estrella muerta rosa rosa de nebulosa y colores que thiago no tiene palabras para sombrar sus rayos no son solo luz sino hilos de energía que caen al océano de luz creando ondas de color que se extienden hasta el infinito.
Thiago se arrodilla con lágrimas que se convierten en gotas de plata al caer ese arcoiris te dijo que no vería en mis sueños te dije que era el puente entre lo que es y lo que debería ser todo lo que te conté liana todo es lo mismo lo mismo que en mis sueños sin ti.
Comienza a llover pero no es lluvia de agua son gotas de luz que cantaban. Cada gota suena como una nota musical formando una melodía que te hago reconoce—es la canción que le cantaba cuando ella estaba enferma la que escribieron juntos en un papelito que se perdió en el viento.