Te regalo la luna y las estrellas

capitulo 5

El dia de presentar su tesis de grado había llegado. El tan esperado momento hacía que Rosa y sus amigas sintieran nervios ya que era muy importante y de eso dependía su graduación en los próximos meses.

Esa tarde, las chicas hicieron lo mejor porque su presentación deslumbrara a los jueces quienes se sintieron atraídos por el tema. Esas horas que parecían eternas pasaron y las chicas dejaron el lugar para ir por un refresco luego de hablar y hablar.

En la panadería las jóvenes hablaban de sus proyectos y cómo se visualizaban en poco tiempo. Fernanda dijo que tenía planeado trabajar y cursar una maestría en educación, Patricia estaba un poco más asegurada en esa parte, ya que su padrino quien vivía en Francia le propuso que se fuera a ese país para cursar estudios en una excelente universidad. Patricia era muy buena en francés, solo era cuestión de tramitar el pasaporte.

Rosa, ya tenía reunido el dinero para viajar a Estados Unidos. Ya sus papeles estaban en regla para ese entonces. Solo debía esperar su ceremonia de graduación para irse sin tener asuntos pendientes en Colombia.

Mientras esperaban por la aprobación de la tesis, las chicas se dedicaron trabajar para cumplir con sus planes y tener la vida que cada una deseó tener desde inicios de la universidad. Casi no se veían, solo cuando debían encontrarse por temas de su proyecto de grado.

La joven Vasiljeva podía descansar de su tormento, iba a trabajar y salía tranquila al ver que nadie la seguía. Meses y meses transcurrieron hasta que llamaron a las chicas con la noticia de que su tesis había sido aprobada.

Los Vasiljeva celebraron al escuchar que su hija finalmente recibiría su título como licenciada en idiomas, profesión que pronto le abriría muchísimas puertas a la joven.

Al llegar el dia de la ceremonia, Rosa y sus amigas permanecieron juntas y vivieron su tan anhelada experiencia. No hay nada más hermoso para un estudiante que asistir a su ceremonia de graduación y obtener su diploma.

Semanas después, Rosa recibió una carta de Jeffrey en la cual el joven felicitaba a la recién egresada por su graduación. Que esperaba verla pronto ya que deseaba con todo el corazón recorrer varios lugares con ella. Rosa estaba emocionada ya que ese también era su deseo, quería vivir como trotamundos un tiempo y tener contacto directo con las culturas que tanto le gustaba.

Meses más tarde y luego de tanto trabajo, Rosa decidió que era hora de partir. Su familia no se opuso y le brindó el apoyo que la joven necesitaba. Su aventura hacia Norteamérica comenzaría en poco tiempo.

Un dia antes del viaje, Rafael apareció en casa de Rosa. Antanas estaba muy enfadado por la presencia de aquel muchacho, a quien no le importaba el hecho de no ser bienvenido en casa de los Vasiljeva. Rafael parecía haber adivinado que Adrián no estaba en casa ese dia.

Rosa salió enojada y le arrojó varias piedras a Rafael —¡Lárgate de aquí y no vuelvas más nunca en tu puerca vida!

—Vine para decirte que no me verás más. Partiré de la ciudad y no sé cuando regrese.

—Si de mí dependiera tú te habrías largado de este mundo hace tiempo. Mi pregunta es ¿A mí que me importa si te vas? Yo también me iré. Dejaré el país y comenzaré una nueva vida en Estados Unidos y no ando de casa en casa presumiendo lo que a nadie le interesa. —Terminó diciendo —¡Payaso!

Rafael se quedó mudo cuando Rosa le dijo que partiría del país. Sabía que esa nueva vida estaba junto al astronauta. En un acto de rabia caminó rápidamente con las manos empuñadas perdiéndose a lo lejos. Desde ese dia los Vasiljeva no volvieron a saber de él, al menos por varios años.

Rosa entró a casa y terminó de empacar sus cosas. Svetlana ayudaba a su hija a revisar que todo estuviese en orden y que no olvidara nada a la hora de viajar. No quería que su hija tuviera contratiempos para pisar suelo estadounidense.

Durante la noche aquella joven no podía dormir. Estaba emocionada por su vuelo, su sueño se había hecho realidad. A eso de las tres de la mañana por fin pudo cerrar los ojos y a las cinco ya estaba de pie para salir al aeropuerto.

Un vecino se ofreció a llevarla, Adrián y sus padres la acompañaron y esperaron con ella hasta la hora de abordar. Cuando por fin su turno había llegado, Rosa abrazó fuertemente a su familia y les dijo que llamaría en cuanto llegara a Estados Unidos.

Rosa abordó el avión y poco después despegó. Los Vasiljeva oraban por que llegara bien a la unión de norte y triunfara en ese país. La joven y su hermano Adrián se habían convertido en la esperanza de sus padres, mientras que Alfred no hacía nada por su futuro.

Cuando Rosa llegó a Estados Unidos llamó a sus padres tal y como lo había prometido. Les comentó que el viaje estuvo tranquilo y que ella estaba bien. La joven tenía el dinero para pagar su estadía en pequeño apartamento por varios meses. Se sentía orgullosa al ver los resultados de todo el esfuerzo que hizo para conseguir lo que hasta ahora había logrado.

Mientras que la joven descansaba, Jeffrey comenzaba a preocuparse al no tener respuestas de Rosa. Un dia envió una nota, pero en lugar de recibir respuestas de Rosa, recibió una llamada de su tía.

Jeffrey estaba desesperado y preguntaba si le había pasado algo malo a Rosa. La tía Margaret le dijo que aquella chica tenía varias semanas que no visitaba el vecindario. Pero que en cuanto viera a Fernanda le preguntaría por ella.




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