Te regalo la luna y las estrellas

capitulo 8

Un año después del suceso ocurrido en aquella calle, Rosa había tenido un sueño en el que vio a Rafael   pidiéndole perdón y poco después se había quitado la vida al interior de su celda.

Rosa despertó y pensó en algo que jamás creyó que haría. Le comentó a su esposo que visitaría Rafael para exigirle una explicación. Jeffrey, no estaba muy seguro, pero a pesar de ello decidió apoyar a su esposa.

Rosa visitó la cárcel en la que estaba Rafael recluido. Allí, Rafael la veía fijamente.

—¡Mírate, Rosa! Te ves muy hermosa, igual que el dia en que te vi por primera vez.

—Y tú… tan desgastado y muerto en vida ¿Qué era lo que pensabas hacer en realidad?

—Intenté ponerle fin a todo esto, yo me imaginaba un futuro a tu lado. Soñaba con un cálido hogar lleno de niños.

Rosa interrumpió a Rafael diciendo —Estás loco. Si de algo estoy feliz es de haberme alejado de ti. Créeme que no era nuestro destino estar juntos, en lugar de pensar en ti y buscar tu felicidad en alguien más solo te enfocaste en perseguirme. Maldición, Rafael ¿Por un momento pensaste en mis hijos? Ellos todavía necesitan de mí.

—No pensaba lastimarte a ti, para ser honesto buscaba hacerle daño a tu hijo mayor —confesó Rafael.

—¿Qué culpa tiene Alexier?

—Quería hacer sufrir a tu esposo.

—¿Qué culpa tiene Jeffrey? Él ahora mismo está esperando por mí para volver a casa con nuestros hijos, mientras que tú estás encerrado en esa prisión como el desgraciado que eres. Ese es el castigo que mereces por todo el sufrimiento que has causado, y mi mayor deseo que es no veas la luz del sol por mucho tiempo.

—¿Ya tu marido fue al espacio? —preguntó Rafael de forma burlesca.

—¡No! Pero pronto irá. Ya está seleccionado para su viaje a la estación espacial y será algo que todos verán en las noticias. — comentó Rosa.

—Desearía tener la suerte de ese hombre, tiene una gran profesión y una gran mujer a su lado —Rafael hablaba desbordando envidia —¡Qué bien por él!

—Esa recompensa se obtiene con buenas acciones, no dañando a los demás —comentó Rosa y añadió —Es increíble como dos horas de placer te han costado una carrera y causado años de locura y sufrimiento a tal punto de parar a una cárcel.

—Intenté recuperarte, Rosa. Traté de revivir lo nuestro y decidiste irte con ese astronauta.

—Cuando ese astronauta me hizo suya, había pasado mucho tiempo desde nuestra ruptura. —Rosa se puso de pie y dijo —Esta conversación no tiene caso. Adiós Rafael, es la última vez que nos vemos.

—Perdóname, Rosa.

—Te lo dije una vez y lo volveré a decir aquí y ahora: Que te perdone Dios, porque yo no lo haré ¡Hasta nunca!

Rosa salió del lugar subió al auto. A bordo del vehículo le comento a su esposo lo que había conversado con Rafael.

—Siento mucha lastima por ese sujeto. —comentó Jeffrey —Espero que piense bien en lo que ha hecho y cuando salga de prisión sea alguien de bien.

—Eso lo dudo, pero está bien que seas optimista, amor.

—Imagino lo feo que se expresó de mi —comentó Jeff.

—No, pero no puede ocultar su odio hacia ti.

Rosa no volvió a ver a Rafael.

Cuando llegaron a casa, los hijos de Rosa corrieron a recibir a sus padres. Alexier y Katrina sabían que su madre no seguiría sufriendo a causa de aquel hombre, y ellos podían ir a la escuela con toda la tranquilidad del mundo pues ya el peligro había desaparecido.

Los meses corrían, cuando un dia a eso de las tres de la tarde Jeffrey recibió una llamada desde Estados Unidos. El hombre muy emocionado saltaba de emoción luego de colgar el telefono, corría de ida y vuelta por toda la casa.

—¿Qué te tiene tan feliz, papá? —Preguntó Katrina al ver a su padre lleno de dicha.

Jeffrey cargó a su hija y le respondió —Viajaré al espacio, princesita.

—¡Viva! Papá será astronauta de verdad —gritaba la niña sintiéndose orgullosa de su padre.

Alexier estaba en el cuarto jugando en la computadora cuando escuchó a su hermanita gritando que su padre sería un astronauta de verdad. —¿Será posible? —salió y se acercó a su padre diciendo —¿Es verdad? ¿Irás a la estación?

—¡Así es! Finalmente viajaré al espacio, hijo.

Alexier abrazó fuertemente a su padre y le dijo que estaba orgulloso de él.

La noticia no tardó en llegar a casa de los padres de Rosa, quienes celebraron por el logro de su nuero. Los Vasiljeva llamaron a Jeffrey y lo felicitaron, los Jackman esperaban ansiosos por el retorno de su hijo a Estados Unidos para celebrar con él por su nuevo trabajo.

Jeffrey y su familia debían volver a California. Rosa y Alexier estaban emocionados. Katrina sentía algo de miedo ya que nunca había viajado a bordo de un avión.

—Será increíble, tendremos nueva casa y podremos ir a los parques de Disney —Alexier le decía maravillas a su hermanita para que se emocionara con el viaje.




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