Te veo...

CAPÍTULO 7: ¿La puedes ver?

Alana

—¿Ja- Javier?

—Sí, ¿no te sientes emocionada?

—Am…

Puedo sentir cómo mi voz empieza a temblar cuando escucho su nombre después de tanto tiempo. Claro que estaba emocionada; era mi amigo, además de Joana, en la secundaria, pero él también fue mi primer amor.

No puedo evitar sentirme extraña al saber que lo volveré a ver, aunque solo fuera una atracción adolescente. Él era súper bueno con todos, tierno… algo exasperante, pero bueno. Se hizo amigo mío.

En el año en que nos íbamos a graduar, fue llamado para irse a estudiar fuera del país. Por supuesto que tomó la oportunidad de ir a cumplir sus sueños; nadie podría decirle nada para impedirlo.

Lo que me duele es que no se haya despedido.

Bueno, se despidió de muchas personas, hasta de aquellas con las que no hablaba casi nada, pero de mí… A mí no me dijo nada.

Nada. A pesar de que siempre me decía que yo era su mejor amiga.

—Sí, muy emocionada. —dije en un susurro —¿Te vas a reunir con él?

Joana me miró algo preocupada, pero me contestó.

—Bueno, se planeaba hacer una reunión con todos nuestros compañeros de la secundaria para darles la bienvenida…

—Oh, entiendo. —dije asintiendo.

—¿Quieres venir? Porque eres parte de la promoción.

Di que sí.

Quiero saber cómo ha ido su vida.

Voy a ir, pero solo porque fuimos amigos en ese tiempo y no tengo nada contra él. Además, ya somos personas adultas; debemos afrontar las cosas.

—Por supuesto, ahí estaré.

—¡Perfecto! ¡Espera que todo el mundo lo sepa! —grito mientras me abrazaba.

—Ya, ya… déjame.

Dije desprendiéndome de su agarre y alejándola.

Camino por el comedor hasta llegar a la cocina. Joana me sigue como un corderito. Le ofrezco un vaso con agua, pero ella abre la puerta de la nevera, agarra la botella de gaseosa y se sirve un vaso.

—¿Qué te pasa? —pregunta de repente —Estás rara.

—Estoy bien, solo estoy nerviosa por encontrarme con los demás… —digo sirviéndome otro vaso de agua.

Joana me mira dubitativa y luego pela los ojos entendiendo, por fin, la situación.

—Ooooh… —susurra con sorpresa —Es por…

—Puede, pero eso ya pasó. Si él no se quiso despedir… fue cosa de él.

—¿Estás segura de que estás lista para verlo?

Terminé de tomar mi vaso con agua y lo dejé en el fregadero.

—Sí, súper lista.

Pasaron tres semanas desde que me enteré de la llegada de Javier; estuve realmente ocupada escribiendo la nueva historia, notificando en mis redes y leyendo en cuanto tuviera tiempo. Mi vida normal. Ahora, estoy escogiendo mi vestuario antes de entrar a darme una ducha. Después de rebuscar en todo mi armario, me decido por una falda negra, un polo de manga larga rosa y mi abrigo negro.

Ya con eso listo, entro al baño. Siento cómo me caen las gotas de agua en mi cara y luego bajan hasta mis pies. Puedo escuchar la canción que viene de mi celular.

La dulce melodía me relaja y me devuelve a esos momentos donde era una adolescente que solo se preocupaba por que no descubrieran que escribía y, también, por aprobar en la escuela. Todo era más simple en ese momento y estoy segura de que mi yo de 15 no se creería lo que me ha estado pasando con Omar.

Salgo de la ducha y me envuelvo con la toalla. Me cambio, observo el libro de Omar y, sin dudar, lo coloco en mi bolso junto con mis llaves.

Hay que estar preparada para todo.

Y tenía razón, porque si me aburría en la reunión podía sacar el libro y ponerme a leer. Además de hablar con Omar. Salí de mi apartamento comenzando a caminar por las calles hasta llegar a un restaurante de aspecto rústico con plantas decorando la entrada.

Ingresé y pude observar que en una mesa se encontraban algunas personas que estudiaron conmigo. Joana me dijo que ella se iba a demorar en llegar, así que, obviamente, ella no se encontraba ahí.

Me fui acercando a dicha mesa y cuando estuve enfrente me fui directo a los asientos de la esquina, para estar lo más apartada posible. De todos modos, solo había ido por Joana y Javier.

Pero no quitaba que pudiera escuchar lo que decían.

—Estoy súper emocionada por volver a ver a Javier —decía una de las chicas —; he escuchado que trabajaba en una de las empresas más importantes de Nueva York.

—Sí, y según escuché, ahora regreso para abrir una extensión acá en Madrid.

Escuchaba con atención y lo único de lo que hablaban era de su vida laboral. Pude enterarme de que tuvo mucho éxito cuando se fue.

—Wow, ahora podemos decir que conocemos a una figura importante.

—Y ¡rico! —completó la otra chica — ¡También tiene mucho dinero ahora!




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