Te veo...

CAPÍTULO 12: Inician las investigaciones

Omar

Me la quedé observando por un rato; no creí que ella fuera a aceptar tan rápido ayudarme. Lo admito, me gustaba que me hubiera dicho que sí. Todo esto parecía ser algo nuevo, pero también nos daba la oportunidad de acercarnos mucho más.

Más de lo que ya sentía que estábamos.

Ahora, la veía en su habitación con la laptop sobre una almohada en las piernas. Creo que el libro está en la cama, ya que puedo verlo de perfil y en un ángulo contrapicado. Se encontraba apoyada en una almohada.

“—Omar, esto no nos está llevando a nada.” —la oigo decirme a través de la pantalla mientras yo escudriño a fondo cada cómic.

“—Algo nos está faltando, pero lo que se me hace más raro es que Óscar sea el único que pueda acceder a esa información…” —digo algo distraído y ella se sopla un mechón que tenía en la cara.

“—¿¡Hellooo!? ¿Me estás escuchando?” —yo esbozo una sonrisa de medio lado al escucharla, “¡Omar!”

Alzo la mirada hacia la pantalla; tiene una ceja levantada y podría jurar que le está saliendo humo por las orejas.

Eso es algo de lo que me he dado cuenta. Alana suele perder la paciencia demasiado rápido. No es que tenga algo de malo.

“—Sí, sí, te estoy escuchando. Calma, Alana.”

“—Pues no parece”, dijo mientras le prestaba atención a su laptop para después volver a dirigirse hacia mí. “— Bueno, como te decía, por ahora, no estamos llegando a nada, Omar.”

“—¿Cómo me hubiera gustado? Sinceramente, no.”

Le dije mientras cerraba el tebeo que tenía enfrente y me centraba en ella.

“—Entonces, si nos estamos estacando, ¿No crees que lo más prudente sería parar para descansar?” —me comentó casi como un consejo.

Me quedé pensando intercalando mi mirada entre la historieta y Alana; no quería descansar. Quería resolver este misterio de una vez, pero tal vez ella tenía razón. Debo admitir que sí sentía mis ojos cansados de tanto leer esos benditos libros.

Un descanso no sonaba a una mala idea.

Claro que no, es muy buena.

Eres muy fácil de convencer.

Al igual que tú.

Me gano, pero normalmente no es tan fácil que la gente me convenza de hacer algo. Todo ha sido por ella.

Así que con esa pequeña charla con mi querida conciencia, le contesto a nuestra lectora favorita.

“—¿Tú dices que deberíamos dejar hasta acá por el día de hoy?”

“—Exactamente. Ya no estamos dando para más.”

La veo reírse mientras coloca la laptop a un lado, centrándose en nuestra conversación. Me encanta verla con una sonrisa en el rostro y siento que su risa es la más hermosa que he escuchado. Eso ya es mucho, viniendo de mí, porque no es que haya escuchado muchas.

No pasa mucho tiempo cuando mi hermano regresa del parque después de ver a Olive.

—Ya, volviste, Óscar. —digo girándome hacia él fingiendo como si no supiera dónde estaba —¿Dónde estuviste?

—Am… salí a respirar aire fresco mientras que tu historia sigue su ritmo…

Dice mientras dirige su atención a la pantalla.

—Y ya veo por qué la historia no sigue su curso —me mira con una sonrisa pícara.

—¿A qué te refieres?

—¿Se están divirtiendo en la cita?

Lo veo subir y bajar las cejas; cuando entiendo a lo que se refiere, siento mis mejillas enrojecerse un poco y veo que sucede lo mismo con las de Alana. Me doy cuenta de que ella también ha escuchado el comentario de mi hermano.

“—¡No es una cita!” —la escucho decir precipitadamente, mientras se aclara la garganta, “—Y cómo es que… bueno, ¿cuántos de ustedes pueden hacer esto?”

Mi hermano y yo intercambiamos una mirada cuando escuchamos su pregunta. Ninguno de los dos puede darle una respuesta sobre eso. Mi hermano recién ha tomado conciencia y yo… pues, tampoco puedo darla.

—Creo que somos solo nosotros; la intrusión de mi hermano es reciente —digo mostrándome un poco pensativo, pero mi semblante se vuelve serio —. Aunque me siento igual que antes porque ese niño se la pasa leyendo estos cómics.

—¡Oye! Te dije que no los leyeras, tú menos que nadie.

—Tranquilo, no hay nada en esas páginas. Están vacías… —digo apretando los labios con cansancio.

Mi hermano me mira alzando las cejas con sorpresa mientras agarra sus cómics. Le echa un vistazo a uno de ellos después de lo que dije; se muestra algo aliviado, pero intrigado, cuando ve el interior. Sabe que algo extraño sucede con esos cómics; sé que él está pensando lo mismo que yo.

¿Por qué él es el único en ver el interior de los tebeos?

“—Oigan, ¿por qué se han quedado tan callados ahora?” —escuchamos decir a la chica de la pantalla, “—Compartan, explíquenme.”

—Bueno, pues… —comienza mi hermano mientras yo suelto una risita, lo que causa que Alana frunza el ceño —Verdad que tú no puedes vernos… Es que nos parece extraño que con Omar no se pueda ver el contenido, aunque ahora que lo pienso…




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.