Te veo...

CAPÍTULO 14: Cada vez más lejos

Omar

Me encuentro en la fría soledad de mi oficina; no hay ningún rastro de vida. Últimamente, me he quedado hasta tarde haciendo horas laborales, además de seguir con el guion y mi… la lectora solo se ha limitado a leer la historia sin tener una sola conversación conmigo.

Acepto que su silencio e indiferencia me han estado matando, pero tampoco puedo obligarla a hacer algo que ella simplemente no quiere. Si ella quiere alejarse, no la detendré.

Aunque eso me duela…

He tratado de no pensar mucho en esto; por eso, pasar tiempo con Olive me ha ayudado a no sobrepensar demasiado las cosas. Hemos salido algunas cuantas veces a pasar el rato. Pero también me he dado cuenta de que se lleva bien con Óscar y algo que he podido notar son las miraditas que le echa mi hermano a la rubia.

Yo sé que es muy posible que mi hermano sienta algo por mi coprotagonista y yo me siento feliz por eso. Además, no me haría sentir culpable si se llegaran a quedar juntos; no le lastimaría el corazón a ella ni a mi hermano. Teniendo en cuenta que en lo único que hago durante todo el día es pensar en la ruidosa y que, para agregar, yo hace mucho dejé de sentirme enamorado de Olive.

Necesitas poner en orden tus sentimientos, amigo.

¿Tú ya ordenaste los tuyos?

No, y tenemos los mismos sentimientos.

Lo que sea.

Bueno, suficiente charla. Debo terminar de examinar un artículo sobre "Los 20 excelentes trucos para tener un buen inicio de clase". Siempre ponemos una sección de consejos para el día y a nuestras lectoras les gusta.

Mi trabajo me apasiona y lo que más me alegra el día es cuando me encuentro a alguna chiquilla leyendo Chics'girls, en el bus o en algún restaurante. Yo nací para poder hacer un poco más llevadera su adolescencia,

Claro, así alguien me creó, pero esta es una de las pocas cosas que no siento monótono. Así que aislarme en mi trabajo para no pensar en Alana fue una gran idea para mí.

Alguna vez, alguien me dijo que las personas solemos enfocarnos solo en una cosa y somos lo suficientemente tercos como para seguir insistiendo en ella, aunque en el fondo sepamos que es algo imposible. Algunas de ellas deciden dejar de intentar, mientras otras deciden quedarse.

Al principio, no pude entender esa frase, pero ahora me doy cuenta de que yo pertenezco al segundo grupo y empezó desde que tomé conciencia. Siempre quise poder tener control de mi propia vida, sin que nadie estuviera controlándome con alambres invisibles. Creí que sería imposible, pero pude lograr eso y fue cuando le contesté a Alana por primera vez. A pesar de que no recibí una respuesta inmediata por su parte, al final, ella decidió conocerme también.

La fui conociendo; era irritante a veces; era todo lo que yo no era. Mientras ella comentaba en voz alta, yo prefería que leyera en silencio. Cuando yo decía no, ella decía sí y yo terminaba cediendo, porque también encontraba algo en su mirada que lograba convencerme.

Pronto, sin que me diera cuenta, Alana se convirtió en mi siguiente imposible. Solo quería que ella se conectara y leyera el libro; cuando no lo hacía, se formaba una sensación de desasosiego. Me preguntaba qué se sentiría al abrazarla, hablar con ella frente a frente, sin ninguna pantalla ni página.

Pensamientos similares rondaban por mi cabeza cada día que pasaba y, aunque sabía que jamás esto se haría posible, solo… quería seguir a su lado.

Soy un terco sin remedio.

…

Un nuevo día empieza; observo a la pequeña ruidosa siendo enmarcada en el cuadro. No dice nada; fue parte de nuestro pacto durante estos días largos. Decido comenzar a cambiarme para ir directo a encontrarme con Olive; iremos a un bonito parque en donde tendremos un divertido picnic. Una escena tipo Disney, solo que sin canciones.

Me coloco unos pantalones jean negros junto con una camisa negra y un abrigo beige encima, ya que hace algo de frío. Sí, los últimos días han sido salida tras salida y no solo con Olive, sino también con mi hermano. El único con el que puedo hablar libremente de la situación y el único que se atreve a fastidiar a su jefe.

Al terminar de cambiarme, agarro mis llaves de forma automática y salgo del apartamento, comenzando a caminar por la enorme calle de 1st Street de Bloomingdale.

Paso por varios lugares, incluyendo una tienda de empeños, un mini-market y un antiguo cine que es casi como un monumento histórico del lugar. En ese último lugar, quedé de encontrarme con Olive, tal vez de ver una película y después de ir al parque donde nos espera el delicioso picnic del que hablamos antes.

Fui bajando el ritmo de mi caminar cuando divisé los pósteres de las películas nuevas en cartelera. Veo a Alana desde su recuadro casi a la altura de mi rostro; mantiene una expresión seria y neutral. ¡Cómo extraño su sonrisa!

Había llegado 25 minutos antes de la hora acordada; siempre me gustaba llegar un tiempo antes que los demás. Solo por tener un poco de consideración con la otra persona, lo que había aprendido de mi coprotagonista, estos últimos días, era que ella solía quedarse dormida y llegar tarde. Algo que no cambiaba con cada repetición de la historia.

Bueno, debo decir algo bueno de Olive; no todo es malo y eso es que puedo comunicarme bien con ella. Aunque no le pueda decir muchas cosas, sé que ella me escuchará aunque no me entienda del todo. Es una buena amiga.




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