Alana
Llevo como 4 horas, o tal vez llevo más, avanzando la historia de Omar y se siente bien volver a la normalidad con él. Sí, es que en algún momento nosotros fuimos algo normal, pero no quiero pensar en eso ahora. Solo quiero estar con él mientras se pueda.
Decidí salir un rato al parque para leer y también así respirar aire fresco. Joana me dijo que me veía algo pálida la última vez que salimos.
Por lo que decidí hacerle caso y salir un rato. Aquí sentada en la banca de siempre con el libro abierto siguiendo la historia que me está contando sobre Omar, permitiéndome conocerlo mucho más que antes. A veces, siento que he mejorado mucho desde que empecé este libro; ya no me duele tanto pensar en mi mamá. Aún la extraño, pero sé que ella hubiera querido que fuera feliz.
No puedo evitar pensar en una conversación que tuve con Omar, un tiempo antes de que dejáramos de hablar. Una frase que me dijo me dejó pensando.
“—Hay algo que te preocupa, Alana”, lo escuché decirme, su voz se escuchaba baja y casi llena de preocupación, “—Si quieres hablar, me tienes aquí para escucharte… Siempre me tendrás”
Sonreí ante sus palabras y no pude evitar sentir un extraño cosquilleo en el estómago; en ese momento, no lo hubiera querido admitir, pero ahora puedo decir que sentí mariposas… Aunque también de tristeza.
“—Bueno… Lo que pasa es que hace un tiempo mi madre…”, guardé silencio sintiendo el nudo que se me formaba en la garganta, “—Mi madre…”
“—No tienes que contarlo si no quieres…”
“—No, está bien. Quiero hacerlo”, respiré hondo secando la lágrima que había logrado salir y yacía por debajo de mi ojo, “—Como te decía, mi madre murió hace ya 5 meses y… aún se me hace muy difícil asimilarlo…”
“—Yo… Lo siento mucho, Alana…”, escuché aquella frase que tantas veces me había dicho cuando se enteraban de eso, pero cuando él dijo, no lo sentí con lástima, “—Tal vez, no sepa exactamente cómo te sientes, nadie puede saberlo, pero algo que si te puedo decir es que a tu madre no le hubiera gustado que su maravillosa hija viviera por siempre sumida en la oscuridad.”
En ese momento, yo no dije nada. Simplemente, me quedé mirando el libro fijamente y, podría jurar, que vi sus dos esmeraldas mirándome fijamente. Ofreciéndome una nueva luz ayudándome a tomar mi camino de nuevo.
“—Tu madre hubiera querido que sigas brillando como siempre y yo también quiero ver esa luz.”
Volví al presente, regresando de mis pensamientos. Ese me ayudó mucho a soltar por completo el dolor para darle paz al recuerdo de mi madre. Todo gracias a Omar, aunque varias personas me ayudaron, siempre quedándose conmigo.
Aunque después decidí que nos distanciáramos, me alegra que por fin hayamos llegado a lo nuestro. Nuestra forma tan inusual de conectarnos. Nuestra normalidad.
Escuchó el suave trinar de los pájaros y a niños jugando a los vaqueros; algunos dirán que es solo ruido, pero yo siento que todo está en perfecta sintonía.
Cuando siento que ya se está haciendo muy tarde, decido que ya es tiempo de irme al apartamento. Así que me despido de Omar con una sonrisa, cierro el libro mientras comienzo el camino de retorno a mi casa y a mi cama.
…
No sé si es por lo romántico que parece esta situación o por lo repentina que fue la acción de Henry, pero todo el mundo nos mira y aunque ya esté acostumbrada a estar en el foco de atención. No puedo evitar ponerme nerviosa.
—Henry… —mis palabras son apenas un susurro; esto me dejó por completo sorprendida.
…
Cuando escribo la última línea, me estiro levantando los brazos hacia arriba. Me ha llegado la inspiración de repente y cuando eso sucede debo escribirlo de una, porque después se me olvida.
Esto todavía es un borrador, pero me está gustando hacia donde se está dirigiendo la trama y me pone tan feliz que haya logrado terminar tres capítulos en tan solo seis horas. Es todo un logro para mí, siendo sincera. Hace tiempo que no logro escribir tanto.
Cierro los ojos y retiro mi cabeza hacia atrás. Estoy agotada.
Estoy a punto de apagar la laptop cuando me aparece la notificación de un whatsapp. Al abrirlo, me doy cuenta de que es de Joana y el contenido me deja sorprendida.
—¡Hey, Lana! ¿A qué no sabes quién va a venir a la ciudad?
La verdad es que no tenía ni idea de quién iba a venir, pero conociendo a mi amiga, lo más seguro es que tenga que ver con algún artista de Corea. Ya podía sentir toda su emoción desde ese pequeño mensaje que me envió.
—Am… No sé, Joana. Tal vez, ¿Cha Eun Woo?
Esa fue mi respuesta, tal vez un poco sarcástica, debo admitir. Debo decir que Omar me ha contagiado un poco de eso.