Danielle se despertó complemente cuando se dio cuenta de la situación, suspiro para sus adentros y volvió a escuchar la voz de Jaden un poco distorsionada.
—¿Dónde estás?
—En una disco.
Volvió a suspirar.
—¿En cuál?
—Ni idea, me trajeron, ¿Tu sabes Logan?
—¿Incluso Logan? —agudizo la voz hasta el punto que escucho una risa al otro lado—. No tienes derecho a burlarte.
Después de eso se escuchó una interferencia y se cortó la llamada.
—Genial —se daría una palmada, solo para darse cuenta de la hora—. Espero que Eliza este despierta.
Solo al salir de su habitación y ver que la luz seguía encendida es que sus esperanzas resurgen. Toco dos veces solo para que apareciera su amiga con el cabello recogido, unos lentes y una mascarilla negra en su rostro.
—Elizabeth, necesito tu ayuda.
—¿Pastillas, té o gotas? —Su tono indiferente era producto de la falta de descanso—. Es por tu insomnio, ¿no? Rápido que tengo que estudiar.
—No es por mi insomnio, y no ofrezcas drogas tan a la ligera —el reclamo solo hizo bufar a Eliza y antes de que cerrara la puerta, ella misma se usó para bloquearla—. Necesito que me lleves a una discoteca.
Una risa se escuchó en ese oscuro pasillo, solo para que Elizabeth notara la expresión seria de su amiga.
—¿Es en serio?
—No sé cómo explicarlo, pero… ¿Sabes que tengo un lindo y tierno corazón? —sonriéndole dulcemente.
—Querrás decir estúpido y blando.
—La verdad es que sí lo es un poco, olvídalo, me acaban de llamar de una discoteca y la persona estaba ebria, así que me preocupo el bienestar de esa persona y necesito ir a buscarla… —era un caso serio en realidad, mientras hablaba movía las manos, hacía gestos y sonreía de manera nerviosa.
Los ojos de Elizabeth por un momento vacilaron.
—Espera, espera. Aunque tú tengas el corazón más empático, si un desconocido te llama diciendo que necesita tu ayuda máximo llamas a emergencias, ¿Quién te llamo? —cruzándose de brazos.
—…Jaden —lo dijo suave, pero entendible y al ver que Eliza rechazaría la idea prosiguió—. Logan también está ahí, ebrio igual.
Ambas chicas se quedaron en silencio, una más nerviosa que la otra. No fue hasta que Elizabeth suspiro que entro un momento al baño para quitarse la mascarilla.
Ambas se cambiaron rápidamente con algo que no fuesen sus piyamas.
—Espero que Logan tenga una buena razón para caer tan bajo como su estúpido amigo, lo creía más listo, más sensato, ahora tengo que soportar a una idiota de corazón blando que tiene una conciencia débil —sus quejas siguieron hasta llegar al auto—. ¿Y bien? ¿Dónde vamos?
—No tengo idea, pero lo sabré —dijo Danielle mientras acomodaba su laptop en las piernas y conectaba su celular, empezando a teclear.
—¿Qué haces?
—Están en Egg London Nightclub en la calle York Way de Bansbury —continúo tecleando un poco más en su computadora hasta que Elizabeth arranco.
—¿Cómo es que…?
—Solo diré que no es completamente inútil lo que aprendo en la universidad, a veces uno se aburre y para saber dónde está su ex crea un programa de rastreo en su tiempo libre —de manera tranquila lo relataba, viendo como una perturbada Eliza la veía—. Obviamente no fui yo, sabes que no he tenido novio, pero un compañero de informática paso el programa a todos y dijo “Denle un buen uso”.
—¿Esto es legal siquiera?
—Solo no tengo que usarlo mucho, esta es la primera vez desde que me lo dieron y fue hace un par de meses.
—No vayas a la cárcel, aún tenemos que pagar la renta.
Llegaron sin contratiempos al lugar, desde afuera se escuchaba la música, la gente empezaba a salir y pocas entraban, pero aun así la seguridad seguía en la puerta.
—¿Cómo entramos? —pregunta Elizabeth a una Danielle más nerviosa.
—¿Siendo sinceras y de buen corazón?
Elizabeth bufa antes de ir con su mejor mueca a la entrada donde las esperaba un guardia de seguridad.
—Identificación —las dos se las dan y lo ven de cerca, era un hombre alto, robusto, rubio y de perfil amenazante—. No creo que estén por la música —viendo las ropas que tenían.
—Venimos a recoger a dos amigos, los sacamos y nos vamos —Elizabeth puso su cara más seria y amenazante, haciendo competencia con el guardia, esté solo sonrió.
—Tienen 10 minutos, si se retrasan las sacare.
Danielle le dio las gracias internamente mientras que usaba a su mejor amiga como escudo humano (aun cuando Elizabeth era la más baja), y así entraron a la discoteca. Aun cuando la gente se estaba yendo por la hora, en el interior la música sonaba fuertemente, además de que aún había una cantidad considerable de personas dentro.
—Mátenme —se quejó Elizabeth.
—Yo buscare por la barra —dijo Danielle lo más cerca que pudo de Eliza.
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Editado: 04.03.2026