Jaden tenía la mínima de esperanza de que Danielle no hubiera escuchado todo lo que envió, pero al darse cuenta que era lo más posible, solo pudo caer más en la desesperación.
Cuando llego el siguiente lunes estaba especialmente temeroso a entrar a la tienda, era la primera que pensaba seriamente en dejar el alcohol. Se mantenía en la puerta viendo hacia dentro del local, preparándose para entrar, pero sin que Danielle se diera cuenta.
—¿Vas a pasar o no? —dijo Danielle en su espalda.
Un grito agudo salió de su garganta, asustando no solo a la chica sino también a su jefe.
—Jaden deja de dramatizar y pasa de una vez —Growney se había consternado tanto por aquel grito que su tono era de enfado.
Sin duda Jaden se estaba comportando como una colegiala, o esa era su visión interna, sujetándose el pecho mientras se dirigía a la habitación de empleados, sintiendo como Danielle lo seguía muy de cerca y al final sin dirigirse la palabra. Al principio quiso iniciar una conversación casual, pero las palabras no le salían.
—Ehm…yo… —empezó, pero el sonido de la puerta lo callo.
—Rick dice que se apuren —Alice al notar el ambiente tenso, continuo—. ¿Qué ocurre aquí? ¿Quién murió?
“Mi dignidad” pensó Jaden en la penumbra de su conciencia.
~
El tiempo pasaba lentamente, una hora en la que su ánimo estaba bajo y sin ganas de entablar una conversación se la pasó encerrado en el depósito haciendo inventario. Bobby en un intento de sacarle información se acercó.
—¿Por qué tan desanimado?
—Hice una estupidez y no sé cómo arreglarlo —pegando su frente contra el estante.
—¿Del uno al diez?
—Veintiuno —Bobby no entendió porque un número tan especifico, por lo que dejo de hablarle y salió.
Unos minutos después alguien regreso.
—Bobby, ¿Hoy no estabas en caja? Te van a llamar la atención.
—Bobby está en su puesto —al notar la voz de Danielle detuvo sus movimientos y como la exorcista giro lentamente su rostro para poder mirarla—. Tengo el presentimiento que todo esto es por ciertos mensajes que enviaste —con esa conjetura el rostro de Jaden se ilumino en rojo brillante, haciendo que una risa leve saliera de Danielle.
—Si solo viniste a burlarte…
—Solo venía a decir que lo olvidaras, estabas ebrio, lo cual lo hace más gracioso, pero en si no es nada grave, olvídalo —al escucharla Jaden se relajó enormemente y suspiro—. Solo para aclarar, no te odio.
—¿Por qué me dices eso?
—Porque fue lo que preguntaste en la llamada —el rostro de Jaden volvió a palidecer—. Y eso es todo lo que diré al respecto, adiós.
Antes de cruzar la puerta Danielle escuchaba como Jaden se insultaba a sí mismo, lo cual hizo que volviera a reír un poco, unos instantes después otra persona se aclaró la garganta.
—Hoy es el día al revés, ¿Qué paso exactamente? —la expresión de Growney era de absoluta intriga, no había pasado una semana desde que ocurrió todo el incidente con esos dos, de la nada todo se soluciona e incluso intercambiaron papeles; su intriga era inmensa.
—No mucho, sobre lo que ocurrió antes, le ofrezco una disculpa —la sonrisa de Danielle lo tranquilizo y ella continúo—. Sobre lo del sábado, espero que consiga una buena cámara.
—Lo estoy resolviendo y no te preocupes, eres una buena niña —dándole unas palmaditas en la cabeza.
—Jefe, ¿Me ve como un perro?
—Un caniche de los pequeños —completamente serio.
—Su seriedad me asusta.
Growney termino revolviéndole un poco el cabello antes de irse a su oficina.
~
El sol cayo y la mayoría de negocios en la ciudad cerraban, otra parte de ellos abría para el inicio de la vida nocturna, al ser inicio de semana no había mucho movimiento. Jaden estaba esperando a unas calles del centro comercial, no sé veía de muy buenos ánimos para ello, y mientras más avanzaba el tiempo se le venían recuerdos de la persona a la que vería en ese momento.
Trece años atrás.
Para una familia con algo de dinero en los suburbios de Londres ir a una buena escuela era algo lógico. Pero por lo general los niños nunca eran muy amables.
—Jaden, ¿Hoy tu hermano no te presto su falda para venir?
—No lo molesten, seguro no era de su preferencia.
—Seguro era con rayas y a él le gustan con flores.
Con el ultimo comentario la mayoría de niños se rieron, como iban a una escuela privada el uniforme consistía en pantalón de formal, camisa abotonada, chaleco, saco y corbata. En ese momento el frío azotaba y la gran mayoría usaría una bufanda; Jaden era uno de ellos.
Con una bufanda trataba de cubrirse la mitad inferior del rostro, mientras que con una gorra trataba de ocultar el corte de cabello que no le gustaba. Los niños a su alrededor lo seguían molestando aun sin recibir alguna reacción de él, por lo que fueron por su segunda víctima, un niño regordete de cabello rojo y pecas.
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Editado: 04.03.2026