Té y Café

IX: Noches de insomnio

Había salido un nuevo libro para adolescentes, cosa buena para las pequeñas librerías y cosa mala para sus empleados. Elizabeth estaba que mataba a las hormonales niñas si no dejaban de jalonearla para que les diera de una copia anticipada.

—Cuando salió Harry Potter yo nunca me comporte así, ¡largo! —fue todo lo que dijo antes de ir y esconderse en el baño de empleados. Se sentía cansada como para estar peleando con adolescentes, pero era parte de su trabajo.

De a poco las cosas se fueron calmando y en eso llega un inconfundible pelirrojo con dos vasos humeantes.

—No sabes cuánto necesitaba esto —Elizabeth se relajó al saborear el té en su boca.

—Imagine que te gustaría, pude ver parte de la batalla campal —riéndose de como ella rodaba los ojos—. En algún momento maduraran.

—O serán como las señoras que piensan que Cincuenta sombras de Grey es literatura de calidad —al tener su rostro y tono completamente serios Logan ríe con algo de pena—. Esas personas me caen mal.

—Me he dado cuenta que muchas personas te caen mal.

—Tu no lo haces, eres bastante agradable y sabes cómo comprar el té, Danielle lo odia por eso no sabe el sabor adecuado.

Logan la vio confundido—. Pero la última vez le dijiste que lo hiciera.

—Lo hago porque sé que le pone empeño a hacerlo bien, una cosa es que lo haga malo adrede, ahí ni la dejo tocar la tetera —siguió bebiendo y recordando todas las veces que su amiga le pedía que probara si estaba bien de té y azúcar, al menos Elizabeth compraba bolsitas de té para ahorrar el mal rato de ambas—. Pero al menos sabe hacer uno casi a la perfección, así que está bien.

—Ella se ve que es buena chica.

—Lo es. Por eso no me gusto al principio que Jaden la fastidiara, no la tiene fácil.

—¿A qué te refieres? ¿Tiene algo mal?

—Ella va terapia, tiene muchas cosas en la mente y unas tantas no la dejan de perseguir desde que estábamos en primaria, en todo caso, lo está superando y espero que esta extraña amistad con ese chico termine de darle el empujón que necesitaba.

—Jaden tampoco hace las cosas adrede, solo es un poco…

—Imbécil, idiota, estúpido y creo que retardado.

—Eres buena insultando —Logan solo recibió una sonrisa de parte de Elizabeth, clara señal que era un halago hacia su persona—. ¿Por eso dijiste que los dejáramos solos?

—Tu amigo podrá ser estúpido, pero no una amenaza, al menos no la lanzo a un lago por una apuesta en medio de un viaje escolar —Elizabeth noto la mirada de Logan, pero solo siguió sin explicaciones—. Danielle soporta las bromas, la hacen enojar y le alteran los nervios, pero eso es todo, ya con el tiempo termina acostumbrándose al chico en cuestión y bueno, pasa lo que tenga que pasar —sonriendo maliciosamente.

—Me alegro que al menos la situación te divierta, espero que Danielle le esté yendo bien con la terapia —la última parte dicha con cierto recelo, haciendo una pequeña mueca; acción que Elizabeth no paso por alto.

—¿Has ido?

—No, pasó algo en su tiempo y no pude, pero ese era el plan.

—Ya veo, ¿Puedo hacerte una pregunta? —Logan se sorprendió al notarla tan seria de repente, pero asintió—. ¿Tiene algo que ver con el hecho que no comes?

Logan se quedó en silencio por un tiempo, Elizabeth noto un poco de palidez en su rostro, pero no quiso preguntar por más nada hasta que le respondiera la pregunta original. Se tardó unos minutos, pero poco a poco abrió la boca.

—¿Cómo lo supiste?

—Tomas mucho café —él parecía no entender—. Personas con trastornos alimenticios ocultan su apetito con cafeína, aunque no estoy segura si sufres de algún trastorno, es una hipótesis… ¿Logan?

Él estaba temblando aun teniendo el vaso de café entre sus manos, sus ojos no dejaban de ver la mesa e incluso estaba algo mareado, trato de tranquilizarse, pero no pudo. Sintió como Elizabeth se levantó y se fue de su lado, pero antes de que se sintiera mal al respecto vio como alguien le pasaba una bolsa de papel.

—Respira con esto, hazlo profundo, varias veces —Elizabeth le había quitado el vaso y como ella le indico empezó a respirar usando la bolsa—. Siempre traigo un par extra para emergencias, hablaremos de eso después, sólo recupera el aliento —cuando estaba a punto de marcharse Logan le sostiene la mano.

—No es nada, créeme, por favor, exagere.

—Eso no es exagerar, estas teniendo un ataque de pánico y si no puedo ayudarte no seguiré preguntando, no te pondré mal por placer, eres mi amigo —cuando ella vio que los ojos verdes de Logan empezaban a humedecerse, su corazón sintió una punzada, empezando a palmear su espalda suavemente—. No llores…aun estas público, vamos respira, no te preguntare más nada.

Pero Logan seguía insistiendo que no era nada, aunque si uso la bolsa que le habían dado. Como estaban en una de las mesas de la librería, unas cuantas personas vieron algo raro ahí, pero Elizabeth lo cubrió lo mejor que pudo y le lanzo varias miradas a los curiosos. Logan se sentía mal, pero al menos ella no se fue hasta que estuvo bien; cosa que le agradeció.

Entre lo que había pasado con Logan y la universidad, Elizabeth estaba teniendo una migraña.




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