En la sala de estar frente a la TV estaban Elizabeth, Logan y Ethan viendo la primera película de la tarde, La Masacre de Texas. Al principio los tres estaban separados, pensando que en cualquier momento los dos que se encontraban durmiendo aparecerían y darían inicio a su plan. —Entonces piensan que ella puede tener esos sentimientos por Jaden, ¿No? —el tono poco convencido de Logan los hizo dudar, pero al final igual asintieron—. Deben estar aburridos para ponerla a prueba. —La última vez que a Dani le gusto un chico, tuvimos que aguantar su bajo estado de ánimo por medio año, no pienso volver a soportarlo —Elizabeth apoyo a Ethan—. Además, es solo ver como son normalmente estando cerca en un ambiente informal. Pero para sorpresa de los tres, ninguno de los dos salió de la habitación, pero no se escuchaba nada sospechoso dentro de la misma, no dudaron de ellos y con la idea de que estaban profundamente dormidos siguieron viendo las películas. Estaban en un inicio separados, pero a medida que la película avanzaba ellos también se fueron levantando para buscar comida o ir al baño, hasta acabar como lo hicieron; con Logan y Elizabeth en el sofá doble. Ethan fue con la intención de observar a su prima/hermana, pero acabo algo sorprendido de Elizabeth. En todos los años que llevaba conociendo a esa chica sabía que no era muy sociable con las personas, seria, educada y amable, pero no dejando acercar demasiado a las personas. Aun así, ahí estaba Logan quien estaba muy cerca de ella y sin que le llegase a molestar. Ese adolescente descubrió algo más interesante que su prima, sólo por esa noche. Lo que le intrigaba eran los temas de conversación que trataban. —¿También tienes un gato? —La tiene mi madre en Lacock, se llama Daenerys —la sonrisa de Logan se volvió en risa—. No te rías, por como esta esa serie el destino de la Khaleesi es la locura y ella parece haber heredado eso. —No puede ser tan mala —Elizabeth le enseña una cicatriz en su ante brazo antes de que continuara. —Regalo de la Khaleesi. —Sí parece un muy mal rasguño. Cuando Ethan noto que incluso Logan toco la cicatriz una gota de sudor paso por su espalda. No estaba seguro que él debería de estar viendo eso. Trato de volver a poner su atención a la película que ya estaba acabando en ese momento. —¿Qué película sigue? —El conjuro, tengo el Blu-ray —Logan solo tuvo que decir eso para que Elizabeth se riera. —Son por esos gastos innecesarios que tu deuda no baja —soltó una risa que asusto a Ethan mucho más que las películas. —Oye, tú tienes artículos también en tu departamento —poniendo un tono infantil—. Solo que yo puedo pagarlos después. —Tienes que hacerlo o ella no te tomara enserio. —Lo sé, lo sé. —Voy por algo de beber, ve poniendo la película —Logan se levantó y paso al lado de Ethan antes de ir a la cocina. Ethan estaba siguiendo la conversación con los ojos, pasando de la figura de Elizabeth a la de Logan, este último se había quedado viendo un rato a la chica de largo cabello rizado, estaba tan concentrado que no noto la mirada de Ethan sobre su persona. Ethan ya no sabía que pensar, por lo que se guardó sus propias conclusiones para sí mismo. Pero por alguna razón podía sentir cierta tensión en ese momento. Sin duda esa era la visita más entretenida que les ha hecho a las chicas. Las siguientes dos películas fueron El Conjuro y Dead Silence, fue esta ultima la que causo un peso en el aire diferente, ninguno pronuncio alguna palabra en lo que duro la película. Por algo la propia Elizabeth la había calificado como una película aterradora. En un pequeño intervalo entre las películas Logan fue a ver el estado de los dos bellos durmientes, toco la puerta un par de veces, abrió un poco la puerta y lo único que pudo observar fue a los dos durmiendo, por lo que cerro con cuidado y los dejo nuevamente. Al momento de acabar con todas las películas pendientes ya el cielo estaba en una profunda oscuridad, ninguno se preocupó y con mucha tranquilidad ayudaron a limpiar a Logan. —Por cierto, ¿Dónde está tu gatito? —Cuando hay visitas él prefiere estar en mi habitación, no te sientas mal, por lo general es muy tímido —tanto a Elizabeth como Ethan estuvieron conmovidos, querían conocerlo, pero esperarían un poco si era necesario—. Hablando de eso, creo que tienen que despertar a Danielle. —Se me había olvidado —dijo Ethan antes ir a la habitación de invitados y tocar—. ¿Están vivos? Ya han pasado más de seis horas. —Lo estamos, lo estamos —escucho a Danielle dentro y unos minutos después los tres los vieron salir—. ¿Ya terminaron de ver las películas? —Ahora toca limpiar, hay algo de comer en la cocina —tan pronto Logan lo dijo ambos se dirigieron hambrientos a la cocina—. Durmieron mucho, ¿Están bien? Danielle y Jaden solo intercambiaron miradas antes de asentir, todo mientras buscaban comida y algo de beber. Después de saciar su estómago era el momento de irse, Jaden se quedaría esa noche con Logan así que se puso más cómodo. —El siguiente año tal vez deberíamos de ver algo que también sea del gusto de todos —propuso Logan y Danielle sonrió ante la idea. Jaden pudo notar a su lado la mirada del adolescente. “No estará molesto porque pase la tarde con Danielle, ¿Verdad? Pero ellos no saben que estábamos despiertos, ¿No?” Jaden se mantuvo ocupado en sus pensamientos un buen rato hasta que vio sonreír de la nada a Ethan. —A la próxima no me dormiré, ven de nuevo y te llevare a un tour por la ciudad —eso si le agrado oír a Ethan. —Solo si sigues siendo amigo de Dani —al oírlo Danielle se avergonzó, pero igual Jaden contesto. —Seguiremos llevándonos bien, ¿No? —mientras le desordenaba el cabello a Danielle con una sonrisa, ella solo desvió los ojos con las orejas coloradas. Ethan miro a Elizabeth, esta miro a Logan y este no sabía que pensar, ni él mismo sabía que tanto había avanzado su propia relación. Cuando los tres se terminaron de ir Logan quiso preguntarle directamente a Jaden, pero tuvo un Déjà vu. —¿Desde cuando tienes esa confianza con Danielle? Había notado que ya hablaban bien, ¿Pero desde cuándo? Jaden no lo pensó mucho—. Desde hoy. Y con una sonrisa dio como finalizado el tema. ~ Elizabeth estaba casi del mismo modo que Logan, pero ella sabía cómo sacarle todo lo que Danielle estuviese pensando, solo necesitaba un par de días, unas películas y mucha comida chatarra. Ethan también lo sabía, pero para su mala suerte no se podía quedar más tiempo con ellas. —Bueno, tenemos que dormir, mañana hay que llevarte temprano a la estación de autobuses —Danielle lo estaba abrazando, aunque sabía que se tenía que ir, no quería dejarlo ir. —En tren es más rápido —se quejó el menor. —No tenemos dinero para eso —reprocho Elizabeth—. Se tarda más, pero te quedara algo más de dinero y ahorrar es lo primero. —¿Desde cuándo se volvieron tan ahorrativas? —Desde que nos dimos cuenta que todo es dinero y que el dinero no alcanza —Danielle quería llorar, pero se contuvo—. En cualquier caso, vamos a comer algo antes de dormir; tengo hambre. Esa noche Danielle se mantuvo viendo el techo de su habitación mientras escuchaba algo de música con sus audífonos, tal vez ya era hora de que fuera clara con las cosas. Ese lunes fue la primera en despertar nuevamente, no dormiría mucho, pero estaba vez no tenía ganas de llorar. —Qué raro que ya estés despierta y haciendo el desayuno —Elizabeth tenía puestos sus lentes cuando ve a su compañera de departamento cocinando, Ethan aún seguía dormido en el sofá. —Hoy tengo que hacer algo en la universidad, como algo y me iré primero. —¿No acompañaras a Ethan a la estación de autobuses? —se extrañó, por lo general esos dos se despedirían frente al autobús. —Esta vez no, él lo entenderá, es un niño listo —sonriendo siguió cocinando. Después de que Ethan se despertara y comiera algo, Danielle se despidió de él y con su mochila en la espalda se fue rumbo a la universidad. Cuando sintieron que se quedaron solos, Elizabeth y Ethan se miraron. —Hay algo raro —empezó Ethan. —Ni me preguntes, no sé nada —prosiguió Elizabeth. —¿La interacción con Jaden ayer cómo fue? —Ethan estaba curioso por eso, pensó que no eran amigos tan íntimos por lo que le había dicho el propio Jaden, pero no era tan así. —Me tomó por sorpresa. Sé que hablan y se llevan relativamente bien, pero no pensaba que llegarían a eso, me pregunto que habrá pasado. —Hay algo raro aquí. —Confía en mí, joven Ethan, le sacare la verdad. Ethan en realidad estaba un poco preocupado era por ella, ni siquiera se daba cuenta que Logan la veía de manera particular. No sucedió nada relevante al llevar a Ethan a la estación, pero todo lo que sucedió esa semana después de ese lunes fue completa y absolutamente anormal. Recapitulando lo que paso ese lunes, después de ir a clases e ir a trabajar, Danielle le comenta que ya no hay nada que hacer con la beca, que sus puntos no son suficientes y que solo estudiara hasta diciembre antes de retirarse, además que está viendo que otro trabajo encontrar para pagar sus deudas. Un tema delicado que sabía que su amiga no quería hablar en ese momento. El martes en la librería fue Logan de costumbre y le llevo un té, nada raro en eso, antes de cerrar fue un hombre alto que la había reconocido. —La chica de la camisa de The Misfits, ¿no? —Ah, el amable fortachón —recordándolo del club. —Me debes algunas recomendaciones de canciones —cruzándose de brazos. Al final Elizabeth termino dándole su número de teléfono a Gabe Wood, el amable guardia de seguridad del club, para pasarle algunas canciones. Pensaba que no se volverían a ver. El miércoles solo tenía una clase y tuvo media mañana libre, así que fue a comprar a una tienda especial. Desde hace unos años Elizabeth tiene un hobby por el tejido de punto, y se fascino aún más cuando se enteró de que al norte de Europa se hacían campeonatos de eso, desde entonces en sus tiempos libres teje un poco y su última creación era una bufanda para Danielle, que le estaba costando porque sus clases aumentaron. Justo cuando fue a comprar más estambre se encuentra con una figura inusual, su chaqueta era gris y gruesa, camiseta simple blanca y unos jeans oscuros, lo que resaltaba era el tatuaje que se veía en las manos y cuello, cabello negro un poco largo y piel pálida. Estuvo a nada de evitarlo hasta que ve lo que tenía en su cesta de compras, agujas y estambre, además de retazos de tela. El hombre no se quedó atrás al verla, una pequeña de metro y medio, cabello castaño largo y rizado, una mirada fruncida, su chaqueta de cuero, camiseta negra con el logo de Slipknot, jeans rasgados y botas militares. Ambos se quedaron observando al otro por un tiempo, hasta que el hombre es el primero en dar un paso hacia delante con la mano extendida. —Jack Spooner, si no te molesta, ¿Quieres contarme que harás con esos materiales?, también me gusta el Metal. —Elizabeth James, hare una bufanda y si no te importa hablar un rato —aceptando el apretón de manos. Solo basto con hablar un poco para que intercambiaran números. Le pareció raro, pero esa semana noto como su nivel social fue un poco mejor que antes, ya había conseguido dos amigos nuevos y eso era muy extraño; internamente le agradeció a Logan por su nueva vida social. El jueves su madre la llamo para contarle que había adoptado a uno de los hijos de su gata, aparte de un cachorro y que su gata se estaba acostumbrando al perrito, incluso le mando una foto para que los viera. Elizabeth no sabía de donde sacaba dinero para mantener a tres mascotas, pero su madre era feliz, así que solo le dijo que cuando fuera la próxima, vez los conocería. Fue el viernes de esa anormal semana que Logan le invitaría a otra cosa un poco rara en su círculo social. —¿Una fiesta? —Una amiga estará dando una fiesta en casa de sus padres y me invito, no quiero ir solo y Jaden está ocupado —Elizabeth pestañeo—. Ya sé que fue este fin de semana que viniste a mi casa, pero la fiesta es para la dentro de dos semanas, sábado 19. —No me molesta la invitación, a principios de diciembre tengo mis exámenes finales y estaré ocupada odiando a todo el mundo. —Lo entiendo… —bajando la cabeza, un poco desilusionado. —Si el lunes siguiente no tengo nada, iré —la expresión en el contrario cambio en un momento, haciendo que Elizabeth se riera. —Si no bebes no hay problema, comemos antes de ir o después. —¿Bromeas? Tengo descendencia escocesa, resisto muy bien el alcohol —levantando el pulgar—. Pero no rechazare la cena. Logan le sonrió antes de seguir hablando de lo anormal que estuvo su semana.
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