Té y Café

XIII: Sueños que se transforman

En la tienda cada quien tenía sus problemas, para Jaden que se encontraba barriendo el local desolado el problema era su padre. Esta consiente, sabe cuál es el error, pero no ve solución, aun si siguiera en la universidad, no ha obtenido progreso en dos años. Esa semana se mantuvo inmerso en sus pensamientos tratando de encontrar alguna salida; pero descuidando su trabajo.

Danielle quien también estaba algo ocupada entendía porque estaba así, aun así, le pidió consejo a su jefe.

—¿Qué hable con Jaden? No creo que sea la mejor idea, Ben.

—Es solo darle algún consejo, los que me dio en su momento me siguen sirviendo a día de hoy; excepto de tener un arma en todo momento —recordando el día que le recomendó una navaja para protección.

—Elizabeth pareció complacida con mi sugerencia.

—Es que su familia se dedica a la caza, ella sabe de navajas suizas —refuto inmediatamente.

Growney dejo las cosas así y le hizo una señal para que ella se fuera a trabajar. Pasó una hora y sólo tuvo que pasar al lado de Jaden para escucharlo suspirar, aunque estuviera viéndolo fijamente ese joven no se percataba de lo que sucedía.

—Jaden, ¿Tienes un momento? —Cuando noto que regresaba a la realidad continúa hablando—. ¿Pensaste en la propuesta de trabajo? Ya sabes, como fotógrafo para un amigo.

—Oh sí, lo considere.

—Si tienes alguna necesidad de dinero es una buena oportunidad para tener algo extra —Jaden asiente un poco ido nuevamente—. Eso es todo lo que tenía para decirte —dándose media vuelta.

—Espere —deteniendo su ida a su oficina vuelve a ver a Jaden—. ¿Por qué es atento con eso? pensaba que si los jefes veían a un empleado distraído seria para despedirlo, no para ayudarlos.

—Yo no te estoy ayudando, te estoy dando una oportunidad, es tu decisión tomarla o quedarte en el lugar en el que estas —cruzándose de brazos.

—Pero, ¿A todos les da oportunidades? Alice estudia por las noches y cuando le toca doble turno no solo le paga las horas extra, también la deja irse más temprano. Bobby tiene que cuidar de su abuela y normalmente falta, pero aún no lo echa…

—¿Debería?

—No, no estoy diciendo eso.

—Yo no soy de Londres, llegué a los quince años con una guitarra en la espalda y cincuenta libras en el bolsillo, no tenía nada, por un año estuve durmiendo en la calle, me daban algunas monedas por tocar canciones famosas y con eso no me moría de hambre —el sr. Growney empezó a jugar con una mini guitarra que posaba en el aparador—. Mi sueño era ser un músico famoso. Pero nada es como uno lo espera, ese año que estuve en la calle una familia altruista les daba comida a las personas sin hogar y una de las hijas tenía mi edad, nos volvimos amigos y me salvo la vida.

Con una sonrisa en el rostro mira la expresión en el rostro de Jaden, le palmea un poco el hombro antes de caminar unos pasos.

—Creo que ya es momento de ir a visitar a Henry —alzo la voz lo suficiente para que Danielle escuchara—. Ben creo que Jaden ya tiene que conocer a nuestro socio.

Mientras que ella sonreía y asentía, Jaden no entendía lo que significaba y solo salió de sus pensamientos cuando siente como Danielle lo lleva de la mano por sus cosas.

—No te preocupes, es algo bueno, vas a conocer a unas grandiosas personas —aunque Jaden no dijera nada siguió tomándolo de la mano hasta que lo llevo a la parte de atrás.

~

Tenían que dirigirse a Lambert, un viaje en autobús y caminos interminables por la zona urbanística de la zona.

—¿Cómo es la persona a la que veremos?

—¿Excéntrico? —Ella dudo y no le provoco buena confianza a Jaden—. Lo importante es que es amable y es una de las personas que me tratan bien aquí en Londres.

—¿No todos te tratan bien? —lo que vio fue a una dudosa Danielle tratando de encontrar las palabras correctas.

—Antes de venir por la universidad, solo venía con mi padre y eran contadas las veces que lo hacía, tampoco me quedaba a dormir. Londres da miedo una vez que llegas a vivir aquí —le sonrió con torpeza mientras seguían caminando—. La casa de Henry está cerca.

Jaden se detuvo de golpe, ¿Henry? ¿Llamo casualmente al socio de la tienda? ¿Quién es esa persona…?

Mientras él peleaba con sus propios pensamientos, preguntándose porque se sentía algo mal, ella solo suspiro.

—Es ahí —se detuvo Danielle y señalo una casa con un jardín floral y frente de ladrillo, justo al lado de la casa había un pequeño negocio que en ese momento estaba cerrado, su nombre era ‘Cake Melody’.

Jaden siguió de cerca a Danielle hasta la entrada principal de la casa. Tan pronto tocan el timbre se escucha ruido desde el interior y la puerta se abre de golpe dejando a la vista a un niño de no más de diez años con el cabello castaño.

—¡Es Dani! —El grito sorprendió a Jaden—. ¡Mamá llego Dani…! —y en eso nota al alto y desaliñado que estaba detrás de la chica—. ¡Y trajo a su novio! —regresando dentro.

Ese comentario Jaden no se lo esperaba, pero tampoco espero que Danielle se sonrojara hasta el cuello de manera súbita.




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