Maeve
Desde hace un tiempo, he descubierto que no todas las vidas comienzan con sonrisas ni se desarrollan en un ambiente de paz .
Hay días en las levantarse de la cama se convierte en una tarea más difícil de lo normal ,no a causa del agotamiento físico ,sino por la carga emocional que se arrastra dentro del alma.
El instituto que debería ser un refugio seguro que se transformó para mí en un espacio donde el miedo ,la ansiedad ,los nervios constantes , la sensación permanente de alerta y la tristeza me acompañaban a cada paso sin darme ni un instante de respiro .
Recuerdo que estaba caminando por el pasillo del instituto con una amiga hablando animadamente, cuando de repente alguien me empujó .
Al caer y levanté la vista y vi a un grupo de estudiantes que se reían en mí mientras grababan videos de la situación.
Fue en ese momento cuando apareció un chico que se acercó para ayudarme a levantarme ,ya que mi amiga se había quedado inmóvil sin ofrecerme su apoyo .
Este chico además de ayudarme, dirigió una mirada de advertencia a los demás estudiantes lo que hizo que se detuvieran de reír y se marcharán rápidamente .
Le agradecí por su intervención pero a pesar de la vergüenza y la incomodidad del momento sentí una extraña intuición de que él podría convertirse en mi salvador, alguien que estaría a mi lado cuando más lo necesitara .
Aquel día no experimenté inconvenientes con mis compañeros , sino que disfruté de una jornada tranquila.
Sin embargo mi amiga no se atrevió a hablar conmigo ya que prefirió unirse a otros compañeros formando así un grupo de amigos.
Sin embargo cuando entré al aula , me encontré con un mensaje en la pizarra escrito que decía: eres una maldita negra y ojalá que te mueras.
Al ver eso , el chico que estaba cerca se percató de lo que había en la pizarra y de inmediato se apresuró a borrarlo.
En ese instante comencé a experimentar un ataque de pánico.
El chico al notar mi estado se acercó rápidamente y me
dijo que me relajara intentando calmarme en medio de una situación tan angustiante pero me me sentía mal .
Unos minutos después comencé a sentirme mejor gracias a él mientras nuestros compañeros nos miraban con sonrisas burlonas susurrando lo patética que soy .
Ahí donde ese chico me sacó de la clase , fuimos a la dirección ahí donde vimos al director
El chico que le pidió hablar así que entramos en el despacho y nos sentamos donde él empezó a hablar contando detalles que me hicieron.
Sin embargo el director no nos prestó atención y solo dijo que investigaría pero ese chico le dijo que no le creía así que nos levantamos y salimos del despacho .
Después de que nos desviamos de nuestro camino,me llevó a la enfermería para que me revisará por sí acaso tengo moratones por causa de caiga .
La enfermera le había dicho que se fuera pero no quería irse y ella tras un profundo suspiro aceptando que él se quedará .
Cuando la enfermera me examinó con atención pero no pude evitar distraerme en que mencionó su nombre y
comenzamos a hablar.
Cuando la enfermera terminó de examinarme, me entregó una crema para los moratones y me recomiendó que me fuera a casa a descansar asegurándome que se ella se encargaría de informar al director.
Agradecí su amabilidad,tomé mí mochila y guardé la crema
Luego salimos de la enfermería y comenzamos a caminar hacia la salida del instituto, una vez afuera me despedí de él y me marché a mi casa .
En el momento en que crucé la puerta de mi casa,mí madre me recibió con una pregunta sobre cómo me había ido en el instituto.
Yo al escucharla , permanecí en silencio sin saber muy bien qué responder.
A pesar de mi falta de respuesta, tomé la decisión de contarle lo que había sucedido en el instituto.
Sin embargo noté que no me prestaba atención que yo esperaba.
Me hizo sentir que debía empezar a ocultarle algunas cosas .
Recuerdo que tenía una libreta que usaba como si fuera un diario,en la cual escribía mis pensamientos y emociones .
A menudo llenaba sus paginas con lágrimas ya que me sentía profundamente angustiada .
Tenía un deseo abrumador de cambiar el color de mi piel, ya que la situación había insoportable para mí .
Intenté hablar con el director en un intento por encontrar una solución y buscar una manera de expulsar a aquellos estudiantes que me hostigaban pero él simplemente no hizo nada al respecto.
A pesar de mi sufrimiento había un profesor que se dio cuenta de los comportamientos que tenían hacia mí.
Lo cual decidió que era importante informarle al director sobre la situación.
Pero sorprendentemente el director una vez más no tomó ninguna medida , dejando la situación sin resolver y con un sentimiento de impotencia todavía más profundo en mí .
Aún recuerdo que el profesor me compartió una frase que me quedó grabada en mí .
Decía lo siguiente:
No debemos guardar silencio frente a la injusticia,es importante alzar nuestra voz para que nos escuchen porque si no lo hacemos nadie tomará la iniciativa para actuar .
Esa enseñanza me ha acompañado desde entonces recordándome la importancia de hablar y defender lo que es correcto cuando nos enfrentamos a situaciones injustas .
Recuerdo que estaba leyendo un libro ahí donde leí una frase que dice así :
El silencio también sabe gritar.
Aprendí a escucharlo el día que entendí que ser diferente puede convertirse en una condena.
Justo ahora mismo estoy caminando por los pasillos del instituto con los hombros tensos y la cabeza alta, aunque por dentro me rompo.
Las miradas pesan más que las mochilas. Las risas me siguen como sombras. A veces no dicen nada, y aun así lo dicen todo. Mi piel oscura parece una diana fácil en un lugar donde lo distinto incomoda.
-Mírala -susurran-.
-Seguro que se cree especial.
No respondo. Nunca lo hago. He aprendido que contestar solo les da más fuerza. El silencio se vuelve mi escudo, aunque también mi prisión.