Maeve
Cuando llego a casa y cierro la puerta tras de mí, siento que todo el peso del día cae de golpe sobre mis hombros.
Me quedo quieta unos segundos, respirando hondo, intentando ordenar mis pensamientos. Aun así, la imagen de Leo en la cama del hospital no se va de mi mente. Tampoco la de Ares, con el rostro tenso, intentando ser fuerte cuando sé perfectamente que por dentro se está rompiendo lentamente por tener que lidiar con todo solo.
Camino por el pasillo cabizbaja, casi arrastrando los pies hasta que veo la luz del salón encendida.
—Maeve —dice mi padre con un tono serio
—. ¿Dónde estabas?
Levanto la vista. Está sentado en el sofá, mirándome fijamente, como si ya supiera la respuesta.
—Fuera —respondo simplemente, dejando el bolso sobre la mesa.
—Te he llamado varias veces —añade
—. No has contestado a ninguna de mis llamadas. Sabes perfectamente que no me gusta que hagas esas cosas, me preocupo mucho por ti.
Cruzo los brazos, sintiendo cómo la paciencia se me agota.
—No podía cogerte el teléfono en ese momento.
Él se levanta despacio y se acerca un poco más.
—¿Y eso por qué? —pregunta mirandome desde su altura alzando la voz—. ¿Otra vez con ese chico?
Aprieto los labios antes de responder. La palabra "chico" ha sido un mal gesto expresarse así mi padre y para mí es inaceptable que se refiera así de Ares.
—Se llama Ares—digo al fin con voz calmada sin apartar mis ojos de él .
—. He llegado tarde porque su hermano está muy grave en el hospital.
El silencio se instala entre nosotros.
— Eso era. Pues que quieres que te diga, no es asunto tuyo —dice finalmente
—. No tienes por qué meterte en problemas que no te corresponden.
—Claro que es asunto mío —contesto, notando cómo la voz me tiembla—. Es alguien que me importa.
Mi padre niega con la cabeza.
—Maeve, no seas ingenua. Ese chico solo te va a traer problemas. Aléjate de él y de su hermano ellos son...
Siento un nudo en el pecho como si me axfisiara por tanta injusticia obtenida por parte de mi padre.
—Lo que de verdad es un problema —respondo
— es que un niño necesite una operación urgente y que nadie quiera ayudar.
—Yo no voy a pagar nada —dice con firmeza
—. Quiero que sepas que no voy a involucrarme en la vida de alguien como él.
—¿Alguien como él? —pregunto, dolida.
—Has escuchado bien, alejate de ellos. Tú vales más que estar rodeandote de personas tan... problematicas.—responde hablando muy seguro
—. Y tú deberías alejarte antes de salir herida.
Algo dentro de mí se rompe, pero al mismo tiempo algo se vuelve más fuerte.
—No voy a alejarme de Ares ni de su hermano, mis amistades las elijo yo. —digo
—. Y no te estoy pidiendo permiso.
Me mira sorprendido, como si no me reconociera.
—He hecho lo que creía correcto —añado
—. Y no me arrepiento.
Sin esperar respuesta, recojo mi bolso y camino hacia mi habitación. Cierro la puerta y me apoyo en ella, dejando escapar el aire que llevaba conteniendo desde hace horas.
Pienso en Ares. En todo el peso que carga solo. En lo injusto que es todo.
Saco el móvil y lo sostengo entre mis manos.
No sé qué va a pasar a partir de ahora, pero sé una cosa con seguridad:
no puedo mirar hacia otro lado.
Y aunque mi padre no lo entienda, no pienso dar marcha atrás.
Sintiendo que mi corazón late con fuerza como si quisiera salirse de mi pecho .
Cada una de las palabras de mi padre me resuena en mi mente como eco persistente que no me permite encontrar la calma.
Las dudas me invaden haciendo que cuestione constantemente.
¿Realmente debo quedarme aquí somentiendome con sus normas y lidiando con sus prejuicios ahogan mi espíritu o sería más acertado marcharme con mi madre y dejar atrás todo lo que me resulta familiar, todo he conocido hasta ahora ? A pesar de que presiento que mi madre no querrá aceptarme en casa ,no quiero ser estrobo para ella otra vez y no quiero pasar lo mismo .
Soy consciente de que mi madre no me ama y eso duele más lo que pueda expresar con palabras .
Para ella yo soy un error alguien que llegó y cambió su vida de una manera que deseaba.
A veces me pregunto si alguna vez me vio con orgullo me sintió cercana pero no hay recuerdos de palabras amables,de abrazos sinceros, de un té quiero que me haga sentir que soy suficiente .
El vacío que ha convertido en un dolor silencioso que se instala en mi pecho , inmóvil y persistente recordándome de forma constante que el amor que tanto anhelé no llegó de la persona que más deseaba dármelo.
Además mi padre está lleno de prejuicios pero estoy consciente de que en el fondo es un buen hombre.
Simplemente necesita entender que en ocasiones es incorrecto emitir juicios apresurados sobre las personas.
La ansiedad se apodera de mí y la balanza entre lo conocido y lo nuevo se convierte en un tormento en mi interior .
Dejo los pensamientos a un dejando que las palabras de Ares sobre su hermano Leo me invaden y no puedo quedarme de abrazos cruzados.
No puedo permitir que sus problemas me resulten indiferentes.
Pero tampoco puedo ignorar a mi padre su voz y su autoridad todavía pesan en mí.
Tomo aire y elijo mis palabras con cuidado y hablo con firmeza.
No voy a retroceder ni a callarme porque sé lo que siento y lo que merezco decir .
Siento la presión en el pecho como si la decisión fuera algo que corta.
Aún así me mantengo firme y soy consciente de que cada cuenta: el mundo sigue girando afuera y aunque me duela.
Me dé miedo, sé que debo decidir por mí misma cómo quiero vivir mí vida
Decido llamar sintiendo cómo como un suspiro profundo escapa de mis labios.
A pesar de que espero una respuesta, mí móvil permanece en silencio parece que no contesta quizás está ocupada en éste momento con su novio distraída en otras cosas y dejando de lado mi llamada.
Aún así mantengo la calma y no pierdo el control, sé lo que quiero decir y voy a mantenerme firme .