Capítulo 4: Luces, Cámara... ¡Acción! parte 1
Kenneth y Cyrus estaban jugando como siempre videojuegos juntos, ya que se convirtió en el pasatiempo favorito para ambos. Una vez que terminaron de jugar, Kenneth miró a su compañero y le dijo.
Kenneth: —A ver, bro... ¿Qué sigue ahora para nuestro canal? —dijo—. ¿Otro gameplay o un reto bien pasado de lanza? —Gaby estaba sentada a un lado, tecleando en su celular sin levantar la vista. De pronto se quedó quieta, demasiado quieta.
Gaby: —Oigan... —dijo— ¿Quién es Ángel... el productor? —Kenneth volteó de inmediato.
Kenneth: —¿Ángel? ¿Qué Ángel? —preguntó, ya intrigado. Gaby levantó el celular y sonrió con esa cara que solo pone cuando algo grande está por pasar.
Gaby: —Escuchen esto: Hola, soy Ángel, productor de Como dice el dicho. Me gustaría invitarlos a grabar un capítulo especial; si están interesados, me avisan." —Hubo un segundo de silencio, solo uno, porque al siguiente Kenneth ya estaba gritando.
Kenneth: —¡NO MAMES, GÜEY! ¡¿CÓMO DICE EL DICHO?! —¡Eso es nivel dios, carnal! —Cy abrió los ojos como si acabara de ver un fantasma.
Cyrus: —¿Es neta? —dijo—. ¿Nos quieren... en la tele?
Gaby: —Pues sí —contestó Gaby, cruzándose de brazos—. ¿Qué dicen? —Kenneth ni lo pensó.
Kenneth: —¡Decimos que sí, obvio! Esto va a estar épico. —Cy sonrió, pero se veía nervioso.
Cyrus: —No sé, bro... ¿Y si la riego? Yo nunca he actuado. —Kenneth se acercó y le dio una palmada en la espalda.
Kenneth: —Relájate, Cy, sé tú; si cantaste frente a miles, esto es pan comido. —Aunque por dentro... Kenneth también estaba nervioso.
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Días después, llegó el momento. El set era enorme, cámaras por todos lados, luces que te cegaban y gente corriendo como si el mundo se fuera a acabar. Kenneth y Cyrus fueron vestidos como niños del barrio, algo totalmente distinto a ellos. Kenneth se vio al espejo y soltó una risa nerviosa.
Kenneth: —Esto está cañón, Cy... neta sí es un reto.
Cyrus: —Y fuerte —dijo—. Nuestros personajes viven cosas bien distintas a nosotros. —El director se acercó.
Director: —Bienvenidos al capítulo "Obediencia y paciencia son la mejor ciencia". Ustedes serán Chano y Chema, dos niños de la calle que deciden dejar una banda delictiva para buscar una mejor vida. —Kenneth le guiñó un ojo a Cy.
Kenneth: —Esto está hecho. Vamos con todo.
Cyrus: —Sí... lo daremos todo —respondió, serio.
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Como dice el dicho
Capítulo: "Obediencia y paciencia son la mejor ciencia".
El director gritó "¡Acción!" y las escenas comenzaron a grabarse.
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ESCENA 1: Interior, cuarto humilde, luz tenue entrando por una ventana pequeña.
Feliciano, pero conocido como el Chano, ya que así le gusta que le digan, está sentado en la cama, con un cuaderno viejo sobre las piernas. Escribe con concentración, murmurando en voz baja mientras arma versos.
Chano: —"...aunque el mundo diga que no, yo me invento un sí..." —Se detiene, suspira, se queda viendo el papel... y su mirada se pierde.
FLASHBACK
Salón de clases vacío, tarde. El eco del lugar hace que todo se sienta más íntimo.
Chano se acerca al escritorio del maestro Emilio, un poco nervioso, rascándose la nuca.
Chano: —Oiga, profe... ¿Usted cree que alguien como yo... pueda salir adelante? O sea... ser alguien en la vida. —El maestro Emilio lo mira con calma, sin juzgarlo.
Maestro Emilio: —Claro que sí, Chano, pero todo empieza por algo bien importante... amor propio. Creer en ti. —Chano asiente, pero aún con duda. —¿Y tu amigo Chema? —pregunto; Chano baja la mirada.
Chano: —Mi carnal todavía no se anima a venir... siente que sigue siendo un delincuente... que no merece cambiar. —Levanta la mirada, con firmeza. —Pero mi carnal es bueno, profe, se equivocó... pero quiere hacerlo diferente, y... Nos hicimos grandes cuates.
Maestro Emilio: —Entonces tiene lo mismo que tú, Chano, oportunidad. Los dos pueden salir adelante... pero eso viene de adentro, de querer hacerlo. —Chano respira hondo. Se lo guarda.
FIN DEL FLASHBACK
La puerta se abre, entra su carnal José María, que era conocido como el Chema. Entra con una bolsa de comida en la mano; su expresión es más seria, cargada. Chano levanta la vista con una sonrisa al verlo.
Chano: —¡Ya era hora, carnal! Ya me moría de hambre. —Chema suelta la bolsa en la cama.
Chema: —No está fácil, carnal... la banda me sigue viendo mal. —Se deja caer en la cama. —Como si en cualquier momento me fuera a robar algo. —Se queda en silencio un momento. —Desde que perdí a mis jefes... me quedé solo, y pues... Giovanni me agarró fácil. —Mira a Chano. —Pero tú... tú no me viste así, me aceptaste como soy... me diste chance de cambiar. —Su voz empieza a quebrarse. —Eso nadie lo había hecho por mí. —Chano se levanta, le da una palmada en el hombro.