Ayer tuve un sueño, al menos eso parecía, al menos eso es lo que quiero creer. - Haylei... - escuche una voz que hacía eco en la habitación donde Lorena me encerraba en ocasiones y donde se mantuvo casi la mayoría del tiempo. -Haylei... - volvió a repetir, escuche mi voz, pero no era yo. - Q-que quieres- dije casi tartamudeando todo estaba obscuro y unas manos cubrían mis ojos - pequeña... hace mucho que no hablábamos- unas manos se deslizaron por mi rostro rápidamente gire el cuello y vi detrás de mí. Era Lorena mi otra yo. - D-déjame en paz!- me altere al verla tenía una mirada penetrante que me hizo estremecer y soltó una risilla burlona. - Veo que ya sabes lo que esta porvenir, lo sabes ¿verdad? Supongo que también sabes lo que pasara contigo, pero no soy tan despiadada- Lorena se acercó a mí por la espalda y me susurro a mi oído. - Pequeña Haylei... Juega Conmigo- a ella le encantan los juego y más si la apuesta es grande, tan grande como para apostar la vida. - Q- que Juego- dije tratando de alejarme de ella.
- Destrúyeme... tienes hasta que acabe el verano, te dejare en paz hasta entonces, prometo no intervenir en ninguna de tus acciones. Solo serás tú. ¿Aceptas?- tal vez me hubiese negado pues sé que ella no juega limpio. - Si – conteste enseguida y sin pensar, eso me dará tiempo para pensar en algo y destruirla sin hacerme daño a mí misma. - Veremos quien tomara el control ¿Quién ganara? - dijo con tono de burla. Sus manos se deslizaron por mis labios, bajaron por mi cuello y sus dedos se hundieron en él, dejándome sin respiración, forcejé tratándome de liberarme pero era más fuerte que yo poco a poco mi cuerpo dejo de moverse, mis ojos se cerraban pero antes de eso escuche sus últimas palabras.
- Que empiece el juego, Haylei...- entonces de un brinco desperté, mire a la ventana, el sol era radiante, era un día hermoso, el primer día sin Lorena, el primer día siendo solo yo.