Capítulo 2 — El Peor Hogar de los Tres Reinos
Jiang permaneció de pie junto al borde del cráter.
El bebé seguía entre sus brazos. La seda dorada que envolvía su pequeño cuerpo era increíblemente suave, y la tenue niebla dorada que lo había rodeado desde su llegada empezaba por fin a disiparse.
Jiang bajó la mirada.
El bebé levantó los ojos.
Durante unos segundos, ambos se quedaron mirándose en silencio.
Entonces Jiang recordó algo.
La recompensa del Sistema.
Miró alrededor y, efectivamente, junto al borde del cráter había un pequeño frasco de jade.
Jiang se agachó y lo recogió.
Apenas abrió la tapa, un aroma dulce y refrescante se extendió por el aire.
Las Bestias Demoníacas cercanas se pusieron inmediatamente en alerta.
Incluso la madre Lobo Sable de Tres Ojos levantó la cabeza.
Jiang acercó el frasco a la nariz.
—¿Leche de Bestia Lunar?
Miró el frasco.
Luego al bebé.
Después volvió a mirar la leche.
Su expresión se volvió cada vez más seria.
—No me digas que tengo que darle esto.
[¡DING!]
[RECOMPENSA: UN FRASCO DE LECHE PURIFICADA DE BESTIA LUNAR.]
[ACCIÓN RECOMENDADA: ALIMENTAR AL HIJO.]
A Jiang le tembló ligeramente la comisura de los labios.
—¿Acción recomendada?
Miró al bebé.
El pequeño parecía completamente tranquilo.
Jiang negó con la cabeza.
—No.
[POR FAVOR, ALIMENTE AL HIJO.]
—No.
[EL HIJO NECESITA ALIMENTARSE.]
—Entonces que consiga comida por su cuenta.
[EL HIJO ES UN RECIÉN NACIDO.]
—Ese es su problema.
[ADVERTENCIA.]
Jiang se puso inmediatamente alerta.
—¿Qué advertencia?
[SI EL HIJO SUFRE HAMBRE, EL ANFITRIÓN RECIBIRÁ UN CASTIGO.]
La expresión de Jiang se congeló.
Miró lentamente el frasco.
Después al bebé.
Y otra vez al frasco.
—...Está bien.
Soltó un suspiro.
—Le daré la leche.
Acercó el frasco a la boca del pequeño.
Los ojos de Lin Tian se abrieron de inmediato. Su diminuta nariz se movió ligeramente al percibir el aroma.
Leche.
Sus ojos se iluminaron.
Jiang lo notó.
—Oh...
El bebé extendió sus pequeñas manos hacia el frasco.
Jiang lo apartó.
—Espera.
Lin Tian se quedó inmóvil.
Jiang observó la leche con desconfianza.
—¿Por qué debería alimentarte?
El rostro del bebé quedó completamente inexpresivo.
Dentro de su mente, el antiguo Emperador Celestial ya estaba perdiendo la paciencia.
Soy el Emperador Celestial.
He comandado millones de soldados inmortales.
Incontables seres me han venerado.
He consumido tesoros celestiales que valían más que reinos enteros.
Y ahora...
¿Tengo que suplicarle leche a este hombre perezoso?
Lin Tian miró fijamente a Jiang.
Jiang le devolvió la mirada.
Finalmente, suspiró.
—Está bien.
Acercó nuevamente el frasco.
Lin Tian comenzó a beber de inmediato. Sus pequeñas manos se aferraron al recipiente como si temiera que Jiang volviera a quitárselo.
Jiang lo observó durante unos segundos.
—...De verdad tenías hambre.
Lin Tian lo ignoró por completo y siguió bebiendo.
La expresión de Jiang se suavizó un poco.
Por primera vez desde que había encontrado al bebé, sintió que aquella pequeña criatura realmente empezaba a convertirse en su responsabilidad.
Entonces recordó algo mucho más importante.
Tenía una casa.
Un lugar donde podía acostarse.
Un lugar donde podía dormir.
Un lugar donde podía vivir tranquilamente y evitar cualquier responsabilidad.
Los ojos de Jiang se iluminaron.
—Eso es.
Colocó al bebé con cuidado.
—Dejaré la leche aquí.
Puso el frasco junto a Lin Tian y se levantó lentamente.
—Listo.
Asintió con satisfacción.
—Problema resuelto.
El bebé lo miró fijamente.
Jiang se dio la vuelta.
Un paso.
Dos pasos.
Tres...
[¡DING!]
[ADVERTENCIA.]
Jiang se detuvo.
—...¿Qué pasa ahora?
[DISTANCIA ACTUAL ENTRE EL ANFITRIÓN Y EL HIJO: 17 METROS.]
Jiang frunció el ceño.
—¿Y?
[EL ANFITRIÓN NO PUEDE ALEJARSE MÁS DE UN KILÓMETRO DEL HIJO.]
La expresión de Jiang cambió lentamente.
—¿Qué?
[NUEVA REGLA ESTABLECIDA.]
[EL ANFITRIÓN NO PUEDE ALEJARSE MÁS DE UN KILÓMETRO DEL HIJO.]
Jiang miró hacia su cabaña.
Todavía podía verla perfectamente.
Ni siquiera estaba cerca de un kilómetro.
Se relajó.
—Eso no es ningún problema.
Siguió caminando.
Unos pasos más.
Nada ocurrió.
Jiang sonrió.
—¿Lo ves? No pasa nada.
Dio otro paso.
Y otro.
De repente...
¡DING!
Una violenta descarga eléctrica recorrió todo su cuerpo.
—¡¡¡AAAAAAAH!!!
Jiang salió despedido hacia atrás.
Su cabello se levantó por completo y un hilo de humo comenzó a salir de su ropa.
Cayó pesadamente al suelo.
Todas las Bestias Demoníacas guardaron silencio.
Jiang se incorporó lentamente, con el rostro cubierto de tierra.
—¡¿QUÉ DEMONIOS FUE ESO?!
[¡DING!]
[EL ANFITRIÓN INTENTÓ SUPERAR LA DISTANCIA MÁXIMA PERMITIDA RESPECTO AL HIJO.]
Jiang miró al bebé.
El bebé lo miró con absoluta inocencia.
—¡Nunca dijiste que la distancia se calculaba desde él!
[LA REGLA ERA CLARA.]
—¡No lo era!
[ERA EXTREMADAMENTE CLARA.]
Jiang apretó los puños.
—Odio este Sistema.
Editado: 07.10.2026