NUESTRO PRIMER ENCUENTRO
(SEGUNDA PARTE)
RACHEEL:
“Arán que te enamores hasta el punto de desearlo con toda tu mente y cuerpo, nunca puedes salir de ellos bien mentalmente ya que para ti ellos se convierten en la mismísima tentación carnal”.
Hacemos contacto visual por unos segundos cuando yo soy la que aparto la vista; porque esos ojos no solo son tentación son el mismo infierno en ellos, son gris perla; sus labios color vino gruesos, jugosos simplemente perfectos; tiene una barba pequeña de días; cejas abultadas; los rasgos de su cara son perfectos; pequeños mechones de cabello cayendo por su frente y como cereza del pastel su cuerpo, tiene la misma contextura que Kevin.
Solo es un hombre con rostro y cuerpo perfecto, clámate Racheel. Lo digo en mi mente una y otra vez para que recapacite, pero como lo haría si es la mismísima tentación en carne y hueso.
Kevin rompe el silencio que se formo desde que hablo …. No se ni como se llama…
-No lo hará, créanme si les dijo que es muy inocente- lo dice sonriendo y eso me molesta, me molesta que hable de mi como si me conociera perfectamente, como si tendría derecho de confesar cosas privadas de mi con doble sentido.
Antes de que alguien diga algo me jiro a su lado y con toda la furia que tengo dentro le suelto una cachetada, sin arrepentimiento solo ira que fluye en cuestión de segundos.
-Pedazo de IDIOTA- recalco la ultima palabra como si con ello podría quitar un poco la ira que siento dentro.
Todos sus compañeros se quedan en silencio mientras yo camino hacia la barra.
¡Porque sí, estoy harta de todos los hombres!
Quiero quitar todo el rencor que tengo hacia ellos o al menos olvidarlos por un momento y la única solución que encuentro es bebiendo. Quiero sentir el ardor y quemazón bajar por mi garganta hasta llegar a mi estómago, porque prefiero sentir eso a que otra vez un hombre me haga daño o se burle de mí.
Llego en cuestión de segundos, con cuidado subo hacia la silla alta que se encuentra aliñada con todas.
No necesito temer porque se que Kevin me está observando y asegurándose de que cualquier hombre que se acerque a mi no pueda ni siquiera tocar mi cabello, pero no necesito que nadie me cuide porque, aunque nadie lo sepa yo practico judo este deporte se basa en combinar proyecciones e inmovilizar en el suelo sin necesidad de golpes.
Pero me divierte dañar su noche o al menos por un momento. Espere unos minutos sentada en la silla hasta que llega el bartender.
- ¿Qué te sirvo?
-Dame un cóctel de vodka martini.
-En seguida se lo traigo.
-Gracias.
Tomo mi teléfono de la cartera para saber que hora es. Apenas son la 1:00 am lo que me da tiempo de beber otros tragos más.
No tengo otra opción mas que estar aquí sentada, lo estaré esperando toda la noche, tengo el ego tan alto, pero no regresare a la casa caminando.
Podría simplemente regresar caminando y ceder a la posibilidad de que un asesino en serie me reclame, transformando mi vida en un infierno cautivador de tormento y pasión prohibida.
El bartender llega con mi coctel en sus manos y me lo entrega, sin pensar en las consecuencias lo bebo sin remordimiento alguno, solo quiero sentir dolor interno.
--------------
Erick:
Me encontraba en completo silencio sentado en el mueble junto a mis amigos, todos parloteaban cosas sin sentido de chicas, de la universidad, de como sobornaron a las doctoras de la universidad y muchas cosas más que no les vi sentido.
Habíamos llegado hace 35 minutos, todos mis amigos se encontraban molestos y con duda de porque Kevin aún no llegaba.
Aunque no lo conozca de toda la vida sé que a él no le gusta llegar tarde a sitios o eventos, pero ¿Qué había cambiado ahora? ¿Por qué no llego puntualmente al lugar?
Por cualquier situación o cosa que fue debe ser muy importante para él.
Lastimosamente el silencio duro poco cuando Kristina se sentó a mi lado quedando a pocos centímetros.
-Erick cielo, porque no contestaste mis mensajes- con su boca hiso un puchero que no le quedaba nada bien, su voz era lo que más me irritaba, la conocí en la universidad mientras hacíamos un trabajo grupal desde ese día Kristina no a dejado de coquetearme e insinuarse, aunque no cause ningún efecto en mí ella no pierde la esperanza de que algún día la follare.
-Kristina deja de llamarme así, solo soy tu amigo por lastima.
-Cielo, ¿porque eres tan frio conmigo?, se que no te gusto, pero ya verás… todo es cuestión de tiempo – la miro y río, porque es tan necia si es bonita pero no es mi tipo.
- ¡Cuestión de tiempo de que contraigas BIH por ser puta!
-Puta tu madre- lo dice marchándose a el otro extremo, pero yo no la miro a ella solo pienso en MAMÁ que daría para que se encontrara viva, que nunca hubiera sido tan dulce hasta con las personas que no lo merecían ¿por qué a ella…?
Como se atreve a llamar así a mi madre, ella no era como la puta de Kristina.
Si me excedí en mis palabras, pero no tenia el derecho a hablar de ese modo a una persona fallecida y que yo recuerde nunca le di esa confianza para que lo haga. Mi enojo irradia cada vez más solo quiero que se trague sus propias palabras como la basura que es.
Y hay esta ese perfume familiar que lo conozco desde que nos encontramos en la universidad, pero hay otro aroma a manzana y jazmín llenando mis fosas nasales, es un aroma delicioso y cautivador. Alzo mi vista hacia dónde viene aquello olor.
¿Quién es ella y que hace atrás de Kevin?
Es interesante saber que con las demás personas en este lugar no los pueda ver bien del todo, pero con ella es diferente con solo su presencia en este lugar vasta para ser luz en mis ojos trayendo consigo paz y tranquilidad a mi cuerpo. De pronto esa ira que tenia desaparece, se esfuma como si nunca hubiera existido, la miro y comprendo que fue ella quien me calmo.