Tentación Carnal

CAPITULO 9

AMARNOS FUE EL ERROR QUE NINGUNO QUISO EVITARA

HASTA QUE TU NOMBRE

SE VUELVA MI TENTACION

Y TU CUERPO MI PERDICIÓN

RACHEEL:

Siempre fui esa clásica persona la cual juzgo a las chicas que se quedan con un hombre luego de tener relaciones; como si fueran sus completas sumisas, como si ellos las domaran…

Y si algo he aprendido en este corto tiempo es que “El que juzga hoy, repite mañana”.

Se que nunca lo debí ni siquiera dejar salir de mi lengua porque se que mi sobra lo escucho todo y simplemente me puso a prueba de mis propias palabras. Y simplemente cay… cay como el ser más inútil y fácil de manipular.

No es de mi el juzgar; pero al tartar de cierta tentación era tan inevitable, en fin, nunca lo haría. Bueno según yo, gamas.

Era ferviente a mi elección porque con Max, las cosas eran diferentes. No digo que no se molestaba porque me negaba a tener intimidad, sino porque a pesar de ello, él respetaba mi decisión.

¿Y ahora que había cambiado?

Me queda muy claro que la vida se burlo en mi rostro. Ahora no solo era la sumisa de Erick, también lo dejaba escabullirse en las noches mientras todos dormían, en mi habitación.

Casi toda la mayoría de la semana dormíamos juntos, de no ser por los días en que nana se encuentra en casa, viviría en ella.

Claramente había días en los cuales venia por otros motivos hacía mí, pero en otros tan solo buscaba mi calor y yo simplemente se lo brindaba.

Desde aquel día del acontecimiento Erick y yo dormimos juntos. Sentir su cuerpo junto al mío me brindo la paz y la seguridad que no sabía, de verdad mente la necesitaba.

Aquel día no sé en qué momento bajé la guardia y me dormí junto al regazo de Erick.

A la mañana siguiente, nana me comentó que Kevin no se encontraba en su cuarto como de costumbre, nunca me hubiera enterado de que secuestro a Eloísa y se la llevo a un lugar desconocido.

Por una parte, estaba molesto con ambos, pero la otra lo agradecía. De no ser por Kevin, estaría muerta.

Lo digo porque si Loi nos descubría durmiendo juntos, abrazados como un mapache se aberra a su madre, como si ambos tuviéramos miedo de perder el calor del orto, estaría muerta.

Se que a Eloísa no le interesa, pero más que nadie sabe que su hermano en menos de una hora puede romper mi corazón dejándolo hecho añicos.

No lo conozco del todo, pero soy consciente de mis errores y a pesar de todo me aberro a ellos…

Hasta ahora he salido ilesa, ni nana ni Eloísa, lo saben, pero se que va a llegar el momento de hacerlo y simplemente me niego.

Estoy consciente de que en algún momento esta felicidad momentánea terminara y cuando lo haga quiero llevar consigo todo lo que me hizo feliz en esos momentos.

Y es justo lo que he hecho en todo este tiempo. Bueno… la felicidad que ambos nos brindamos.

A pesar de solo ser sexo, risas y sonrisas momentáneas; se que dentro de ello hay algo más que ambos nos negamos a aceptar.

No porque sabemos la respuesta, es solo que no nos sentimos preparados para afrontarla como se debe.

Las cosas han ido bien, si se puede decir. El problema en redes se solucionó, gracias a la inmensidad de contactos que tenía Erick.

Borraron todo, no quedo rastro ni comentario de lo que en algún momento se habló y yo simplemente lo prefiero así.

Mi único problema y el que cada día se agrava más es “Erick”, mi tedioso y odios amor por él.

Cada noche lo espero, como si de un pedido de Amazon se tratase.

A eso me refiero en que juzgar a una persona por lo que es, es malo. Nadie sabe hasta que lo vive en carne propia y es allí cuando te percatas que te encuentras peor que ciertas personas.

Porque… señalas el camino que terminarás cruzando… terminas cometiendo aquello que juraste nunca hacerlo.

--------------

RACHEEL:

En esta mañana me despedí de Erick como siempre. Un casto beso en sus labios enrojecidos he hinchados debido a la noche tan interesante que tuvimos ambos.

Al final el sueño me venció y caí rendida a sus pies.

Siempre que mi cuerpo dejaba su calor era como si lo detectara primero que yo produciendo incertidumbre y pesadillas en mi subconsciente, haciendo que cierto sueño placido se esfume y en ves de ello llegue el temor por recordar.

Hoy era uno de ellos, en los cuales cierta pesadilla se apoderaba completamente de mí. Obligándome a recordar algo que solo trataba de olvidar…

Mi momento favorito del día siempre era cuando sonaba el timbre de salida. Me ponía un poco triste despedirme de mis compañeros, pero la verdad amaba llegar a casa y hacer algo con nana… o, si no estaba, dormir por horas hasta olvidarme del mundo.

Cuando el timbre anunció que las clases habían terminado, no pude evitar sonreír. Guardé mis cuadernos con cuidado dentro de mi mochila de rueditas, tiene un arcoíris grande al frente junto a stickers con personajes de mis películas favoritas.

Tengo seis años, y sí, soy la única del salón que todavía usa cosas de niña de prekínder, pero nunca me importa lo que digan los demás.

Si algo me hace feliz, eso es suficiente.

Como siempre, por ser tan ordenada, fui la última en salir del aula. Para cuando terminé, mi maestro y mis compañeros ya se habían ido, dejándome sola.
Eso ya era normal para mí.

Desde que nací aprendí a arreglármelas sola, así que no me asustaba demasiado.

Sé que otros niños llorarían o tendrían miedo, pero yo no.

Bueno… tal vez un poco.

Nací sola y casi siempre estoy sola.

Cuando salí del salón, los pasillos estaban vacíos, silenciosos, como si la escuela hubiera dejado de respirar.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.