Tentación Carnal

ESPECIAL NAVIDEÑO

CAPITULO 10

QUERERNOS A PESAR DEL FINAL

RACHEEL:

Me encontraba en clases, en fin, algo normal. Estaba en la ultima hora de clases y no es de negar que el sueño, el aburrimiento y la pereza me estaban ganando.

De no ser por el licenciado que no dejaba de vernos a todo el curso con ojos de agila esperando a su primer soldado caído para mandarlo a inspección, ya habría tomado una siesta.

Ha pasado ya varios días. Bueno de hecho semanas en las que Kevin no a dejado de meterse en mi vida privada, se que solo se preocupa por mí.

Pero que posibilidad hay que no quiero ayuda de nadie, yo misma ingrese en esto y yo misma sabre en el momento indicado de dejarlo.

Hemos tratados de no discutir ya que las semanas que le sobran en casa son pocas y no quisiera que nuestro ultimo encuentro se base en peleas y exaltaciones.

Lo quiero como si fuera mi hermano, pero detesto que se meta en problemas que ni le incumben…

-Señorita por segunda vez, ¡responda a lo que le dije! – Exclama el licenciado desde la pizarra. Maldición la rabia me había segado que no recuerdo la voz del licenciado esperando mi respuesta y menos escuchando su pregunta.

-Me podría repetir por favor- Y como si le hubiera pedido que nade con estilos todo el océano pacífico, responde con un bramido de cansancio he ira.

-Claro. ¿Qué es la velocidad y en qué se diferencia de la rapidez?

A pesar de no haber escuchado ni un carajo la clase, se la respuesta. En este momento si le doy gracias a Kevin por darme sus sermones y exposiciones acerca de este tema y varios.

- La velocidad es una magnitud física vectorial que indica el cambio de posición de un cuerpo respecto al tiempo e incluye dirección y sentido. En cambio, la rapidez es una magnitud escalar que solo indica qué tan rápido se mueve un cuerpo, sin considerar la dirección.

“Toma esta”

Dice esa voz en mi cabeza y la verdad que no solo ella está orgullosa, somos ambas.

No me siento orgullosa por saber la respuesta y decírsela en su propia cara, tan solo es que me molesta en la forma que mis compañeros de curso y junto al licenciado esperaban un error de antemano.

Todos susurraban y reían porque pensaban que tendría algún error.

Pero aquí todos sabemos que si me equivoco es porque lo deseo más no porque no sepa la respuesta.

Los murmullos y rizas de mis compañeros se callan al escuchar mi respuesta correcta y precisa.

Mientras tanto el licenciado me observa con esa mirada de no saber si felicitarme por decirlo correctamente o regañarme porque no estoy poniendo atención. Opta por callar, asentir y continuar la clase.

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RACHEEL:

Al terminar mi última hora de clases, lo hago con rapidez y deseo por salir de este lugar que lo llamo cárcel.

Detesto tanto y odio ser la ultima en salir de ella. Alisto mis cosas como si de una carrera se tratase, mi orden se mantiene, pero la agilidad de mis manos al moverse con tanta rapidez, no.

Soy la primera en salir del aula y la primera en encontrarse en los pasillos, como de costumbre.

A pesar de que me muero por ir a casa y tomar una ducha para luego dormir por horas, lamentablemente es imposible. La primera es porque no me puedo marcharme sin antes despedirme de mi amiga. La segunda y la que ahora es más importante, saldré con alguien esta tarde.

Nada romántico solo pasaremos la tarde hablando de nuestras vidas y dándonos consejos que al final de el día ni uno mismo cumple y que te hace pensar que el que recibió el consejo lo hará.

El aula de Eloísa se encuentra en el tramo A, es el primer edifico del colegio. A diferencia de mi que me encuentro en el tramo C y el más oscuro y tétrico de los tres.

Mis pasos dejan de escucharse en eco, cuando todos los estudiantes incluyendo maestros y algunos compañeros míos hacen aparición en los pasillos.

Trato de pasar desapercibida, a pesar de que algunos me reconocen y saludan.

Si es de reconocer, es que odio aparentar ser amiga de todos y que todos ellos hablen mal de mi a mis espaldas. Es por ello y muchas más cosas que paso.

Al llegar al primer edifico busco la clase de Eloísa, como ambas ya nos encontramos en el ultimo año escolar se perfectamente donde hacerlo y en que piso esta. Aparte no es como si todos los días no venga a verla y ella a mí.

Al observar que algunos compañeros de Loi se encuentran saliendo, entro a horcajadas en el.

Esta allí, alistando su maleta como una persona civilizada no como yo que parece que exporto droga y tengo que llegar de inmediato al puerto osino soy mujer muerta.

-Loi, ¿Te tardas mucho? – Mi desesperación por salir corriendo son más altas que mi paciencia. Hay alguien me espera afuera del colegio y sería una falta de respeto hacerlo esperar (Bueno eso al menos diría mamá).

-Porque el afán. Solo me aseguro de no olvidar nada y salimos- asegura con su voz habitual y paciente que solo ella puede tener en momentos como este.

-En el camino te lo explico, ahora necesito llegar a la salida- Dijo con un poco de insistencia. No soy de ser así, pero hoy necesito serlo.

-Está bien, espérame en la entrada ya salgo- exclama y mira con esos ojos brillosos como el vidrio, claramente eso no le funciona con ninguna mujer o tal vez solo conmigo. Porque conozco esa mirada, es la clásica mirada de cachorrito inocente.

Salgo de su aula y la espero allí. Salto en mi sitio al escuchar el sonido de mi móvil sonar.

¡Maldición si siguen así me mataran!

¿Y quien es el causante de mi casi paro cardiaco…?

Callo al ver mi pantalla y no lo hago por miedo o debilidad, es solo que él es una persona super puntual y al no verme en la salida, seguramente este pensando en matarme.




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