-¿Estas segura que ya tienes todo lo que necesitas? –La voz de su madre resuena del otro lado del teléfono.
-Que sí, tranquila, cualquier cosa Ethan viene luego a ayudarme –Dice mientras sostiene entre la oreja y hombro el teléfono y una caja con sus artículos de dibujo y la coloca en la desordenada sala.
-Ohh, Ethan es tu amigo el profe ¿verdad? –La conozco tanto, ese tono juguetón me indica todo.
-Sí, mi amigo el profe y su ¨Novia¨ vienen a ayudarme –Realizo énfasis en la palabra novia.
-Ah… bueno, nada cariño, si ves que te hace falta algo házmelo saber vale –Es tan obvio como el tono de su madre se desanimó desde que captó la indirecta.
-Claro, bye doña.
Me posiciono en el centro de la sala, sala que parece más un deposito que algo habitable. Odio todo el proceso de la mudanza, pero esto es algo necesario. He conseguido un nuevo trabajo y la única forma de tenerlo era mudándome. El edificio pertenece a una residencial y se encuentra bien posicionado, la mayoría de inquilinos son familias y ancianos. Nunca he vivido sola en mis 26 años, así que esto ahora mismo es un caos tanto en mi nueva casa como en mi cabeza.
Salgo del piso de mi departamento y en eso noto como un precioso niño de pelo oscuro viene corriendo hace mí, de fondo se escucha a alguien llamándole.
- ¡Te ayudo! –El pequeño extiende sus manos intentado tomar la caja que estaba levantando del pasillo, claro que sus manitas no pudieron con el peso.
- ¡Oh pero que tenemos aquí! ¡Acaso un hermoso caballero ha venido en mi rescate! –Le sonrío al pequeño que ahora me mira como su salvación cuando un hombre se posiciona delante nuestro.
-No le haga caso al caballero de brillante armadura, solo está queriendo escapar de lo inevitable. –¡Oh wao! Que persona tan alta, no soy pequeña, pero su aspecto delgado y desaliñado lo hace ver más alto, su voz es terciopelada, grave, varonil, hace que captes la atención sí o sí.
Me quedo observándolo más tiempo de lo educado— Ups, me quedé mirándolo más de la cuenta otra vez…—Vuelvo mi mirada al niño frente a mí.
-Uy eso suena serio mi caballero –me agacho para que pueda verme mejor–¿Acaso está ignorando al rey?
-No es un rey ¡Es un tirano! No me dejará jugar hasta que no acepte un error del que no me arrepiento.
¡Oh vaya! Pero qué forma de expresarse tiene este niño. Lo que diera por escuchar que fue lo que pasó para que dijera eso, pero no estoy trabajando, no debo tener curiosidad por esto.
-Noah… –El que sospecho es su padre se le veía avergonzado e iba a reprimirle, pero busque su mirada para que me permitiera hablar con su hijo, tal vez pueda ayudarle. Este capta mis intenciones y tomo que su gesto es dando permiso.
-Uhm mi caballero –Dejo la caja en el piso –A veces un rey debe ser serio y parecer un tirano, pero para lograr algo mayor.
Técnica principal para hablar con un niño, utilizar historias y fantasía. Nah, cuatro años para la licenciatura en psicología y dos para la maestra para dominar este arte oculto ¡Bien Gabriela!
- ¿Algo mayor? –Ya lo atrapé, sus ojos verdosos se posaron con atención en mí.
-¡Exacto! Algo mayor como entrenar a valientes caballeros para el reino, en este caso tu ¿No crees que deberías escuchar al rey por ahora? ¿Acaso el rey se ha equivocado alguna vez?
- ¡Nunca! ¡Papá es el más listo de todos! Siempre sabe todo y nos enseña a nosotros ¡Es el mejor!
Me parece tan lindo cuando los niños ven a sus padres como héroes, se nota que hay un buen ambiente en su hogar–Ves, entonces no tienes que escapar, gracias por querer ayudarme mi caballero, pero el rey lo necesita antes –El impulso me gana y remuevo todo su pelo.
-Jajaja Eres rara –Expresa el niño.
- ¡Noah! –Su padre que ya estaba calmado vuelve a alzar la voz.
- Jajaja Tranquilo, me lo dicen a menudo.
-Entra a casa –Le advierte con la mirada de que no haga nada más.
- ¡Hasta pronto! –Se va corriendo detrás del padre hasta que se pierde dentro de la casa.
- Disculpa mucho en verdad lo que ha dicho, mi nombre es Enzo como ves soy tu vecino y el padre de este rufián, gracias por cómo le hablaste.
Se me acerca, ya que puedo observarlo más detenidamente, efectivamente es muy alto, no es tan delgado como lo vi a primera vista, tiene el pelo castaño oscuro, largo y desorganizado, piel trigueña como si hubiera ido a la playa a broncearse, y detrás de unas gafas creo ver uno ojos marrones verdosos muy similares a los que vi en el niño antes. Agregando su apariencia, su voz y su forma de vestir simple, puede ser fácilmente el tipo ideal de muchas mujeres.
-No hay problema enserio, es un niño muy lindo –No mentía, era encantador –mi nombre es Gabriela un placer –Extiendo la mano –Desde hoy estaré por aquí, a la orden para lo que necesite.
-Por favor háblame cómodamente –Dice mientras le extiende la mano para estrecharla –Estaría de más ¿Necesitas ayuda?
-En verdad sí, pero ya llamé a un amigo y vendrá a ayudarme en breve, gracias.
-Vale, bueno sin más, disculpa de nuevo a mi hijo y un gusto Gabriela, para lo que necesites aquí estamos.
Editado: 06.02.2026