POV GABRIELA
El agua seguía cayendo sobre nosotros, aunque ahora con menos urgencia. Enzo continuaba apoyado contra mí dentro de la bañera, y podía sentir cómo sus temblores iban disminuyendo poco a poco. Su cuerpo todavía estaba caliente, demasiado, pero ya no parecía estar luchando contra el frío con la misma intensidad de antes.
Lo sostenía con ambos brazos, tratando de mantenerlo estable.
—¿Cómo se siente? —pregunté en voz baja.
Durante unos segundos no respondió. Su respiración se mantenía pesada y sus ojos permanecían cerrados. Pensé que quizá no me había escuchado, hasta que sentí cómo una de sus manos buscaba mi brazo torpemente y se aferraba a mí.
—Estoy mejor… —murmuró con dificultad, la voz un poco ronca—. Gracias.
Solté el aire que no sabía que contenía lentamente.
—Bien—susurré.
No sabía por qué escuchar esas dos palabras me produjo tanto alivio. Le pasé una mano por el cabello mojado, apartándoselo de la frente. La temperatura empezaba a bajar, aunque aún estaba presente.
—Empezó a bajar un poco…pero todavía tiene fiebre.
Abrió los ojos apenas.
—Lo sé.
—Entonces no se haga el fuerte—le regañé.
Una pequeña mueca apareció en sus labios.
—No me estoy haciendo el fuerte—murmuró con sus ojos cerrados sintiendo mis dedos en su pelo.
—Claro que no—no pude evitar una pequeña sonrisa y un tono irónico.
Entonces levanté la mirada y encontré dos pares de ojos observándonos desde la puerta. Noah estaba abrazando sus propios brazos, intentando aparentar que estaba tranquilo, mientras Sophia sostenía con fuerza su pequeño conejo contra el pecho.
Ambos tenían la mirada fija en su padre.
—Pueden entrar —les dije con una sonrisa—. Ya está mejor.
Noah fue el primero en acercarse.
—¿Papi?
Enzo giró ligeramente la cabeza.
—Estoy bien, campeón—su padre intentó hacer una pequeña sonrisa que salió más como una mueca.
El niño dejó escapar un suspiro tan profundo que parecía haber estado conteniéndolo desde hacía horas.
Sophia también se acercó, aunque mucho más despacio, no dijo nada paro tomo un dedo de su padre, como si eso le bastara.
—Ven aquí, princesa.
La niña se acercó más, Enzo levantó la mano con esfuerzo y le acarició la cabeza.
—Estoy bien.
Sophia asintió.
Yo los observé unos segundos y sentí que el nudo que tenía en el pecho comenzaba finalmente a aflojarse. Pobres niños, debieron estar muy asustados de ver a su padre así. Suspiré y me enfoque nuevamente.
Bien.
Ya estaban todos más calmados y era lo único que importaba. Con mucho cuidado conseguimos llevarlo nuevamente hasta su habitación. Enzo apenas podía caminar y tuve que sostenerlo por el brazo durante casi todo el trayecto. El agua caía por el piso, pero eso ahora mismo no era prioridad.
Una vez sentado sobre la cama, tomé una toalla y comencé a secarlo.
—Tiene que cambiarse—le tomé el extremo del suéter mojado para ayudarle a quitárselo.
—Puedo hacerlo—detuvo mi mano con prisa.
Lo miré.
—¿Seguro?
—Sí.
Lo observé durante unos segundos, intentando decidir si realmente podía hacerlo o si simplemente su orgullo estaba hablando.
Él me sostuvo la mirada.
—Gabriela.
—¿Qué?
—Puedo cambiarme solo.
Suspiré.
—Está bien—levanté las manos y di un paso hacia atrás. Dejé la ropa limpia sobre la cama.
—Pero si necesita ayuda, me llama.
Asintió.
Me giré hacia Noah.
—Caballero, ¿puedes ayudar a tu papá? El rey necesita tu ayuda.
—Sí—respondió firme como quien acepta una gran misión.
—Perfecto. Yo voy a llevar a tu hermana a dormir.
Noah se acercó inmediatamente a la cama, yo por el contrario tomé la mano de Sophia y salimos de la habitación. La pequeña seguía aferrada a mi mano mientras caminábamos hacia su cuarto. Al entrar le ayudé a subir a la cama y acomodé las cobijas sobre ella, colocándole su peluche de conejo a su lado, como un guardián.
—Ya es muy tarde, princesa.
Sophia negó lentamente con la cabeza. Ella no podía hablar bien, pero entendí que no quería dormir.
—¿Por qué? —le acaricié su pelo—. Ya todo está bien cariño.
Sus ojos se dirigieron hacia la puerta, una mirada preocupada, entendí que tenía miedo de que algo le pasara a su padre. Tenía miedo.
Me senté a su lado.
Editado: 08.09.2026