Tesoros de mayo

Tesoros de mayo

Todoroki Shoto rascó su nuca una milésima vez antes de volver a girar la cabeza hacia donde su madre estaba sentada conversando muy amenamente.

Las cosas habían estado marchando maravillosamente bien desde que su madre había conseguido el divorcio de su padre. Éste mismo salió impune de la demanda que había levantado en su contra gracias a la gran influencia monetaria que tenía. No obstante, una pensión bastante íntegra y su custodia fueron otorgadas a su madre. Se habían ido a vivir a una casa para ellos mismos. Sus hermanos ya se habían independizado. Natsuo acababa de anunciar su compromiso. Sólo eran Shoto y Rei, nadie más.

Los compañeros de Shoto podían afirmar que desde que todo eso había ocurrido, se veía más feliz. Era como una nueva persona; se permitía sonreír, se le facilitaba cada vez más trabajar en equipo, incluso había ido a los grupos de estudio de Yaomomo para convivir con sus compañeros. Algunas veces habían ido a la nueva casa de Shoto, y el cambio también era visible no sólo en él, sino que también en su madre.

Aquellos que la conocían podían testificar que Rei había cambiado radicalmente, iniciando por cortar su cabello hasta debajo de la nuca. Su sonrisa radiante salía a brillar más a menudo. Se veía relajada y serena, con un poco más de humor. Sin duda alguna, lo mejor que le pudo pasar a la familia Todoroki fue el haberse roto.

El tiempo se había ido en un suspiro. El diez de mayo finalmente había llegado. La UA había organizado un festival para dicha fecha, y desde luego, las madres de los futuros héroes eran las invitadas de honor. Todos habían estado trabajando diligentemente para hacer el mejor evento al que sus progenitoras hayan acudido. Aunque algunos alumnos de la clase 2-A, la clase de Shoto, se habían organizado para salir a pasear al concluir con sus deberes en dicho evento. Shoto se había olvidado de comentarle eso a su madre, aunque tenía planeado pedirle permiso al llegar a casa.

—¡Rei-san! —se oyó la estridente e inconfundible voz de Present Mic exclamar el nombre de su madre. Shoto se sintió confundido.

—No puedo creerlo —dijo ella maravillada al verlo acercarse—. 'Zashi, ¿eres tú? —Y ambos se fundieron en un afable abrazo, digno de un inesperado pero agradable reencuentro.

Shoto les miró perplejo, alzando una ceja. No tenía ni la más remota idea de que su madre y su maestro, dos personas absolutamente opuestas, tuvieran una extraña clase de pasado juntos del que jamás se había enterado.

—Cuánto tiempo ha pasado —exclamó el hombre retirando sus extravagantes gafas anaranjadas para verla de pies a cabeza—. ¡Mírate, luces bellísima! You are beatifull!

—Oh, no exageres.  —Hizo un movimiento modesto con la mano.

—¡No exagero! Your look amazing! Me encanta tu cabello. Veo que conservas el estilo de la adolescencia.

—Gracias, lo acabo de cortar. Tenía ganas de algo fresco, ya sabes.

—¿Y qué le pareció a tu esposo? Estoy seguro de que la cabeza le debió haber explotado.

—Hace unos meses Enji y yo nos divorciamos.

—¿De verdad? No tenía idea —comentó con notorio asombro en su voz—. ¿Cómo te sientes?

—A decir verdad me siento bastante relajada. Ya no tengo toda esa presión y estrés sobre mi.

—Eso me hace sentir tranquilo a mi también —respondió el rubio. Shoto miró con atención cómo su maestro posaba la mano en el hombro de su madre. Entrecerró los ojos con sospecha cuando ella posó su mano sobre la de él, para que ese tacto se alargara más tiempo—. Sabes que me preocupé tanto por ti.

—Lo sé —dijo ella en un tono suave de voz. En ese momento Shoto se aclaró la garganta, llamando la atención de ambos adultos y evidenciando que lo habían estado ignorando completamente hasta entonces.

—Oh, Shoto Todoroki, ¿todo el tiempo has estado ahí? —se rió un poco el maestro retirando la mano del hombro de la mujer.

—Un poco —respondió el menor algo cohibido.

—Disculpen mi intervención —se disculpó el mayor—, creo que mejor los dejo disfrutar del festival.

—No, está bien —le frenó Shoto al ver que se disponía a alejarse—. Yo saldré con unos amigos, volveré en unos minutos. Me gustaría que le hiciera compañía a mi madre mientras no estoy.

—¿Estás seguro, hijo? —preguntó Rei tan gentil como sólo ella lo podía ser—. Si quieres podemos hacer algo.

—No, está bien así, mamá. Pienso que ustedes llevan mucho tiempo sin verse. Supongo que tienen muchas cosas de qué hablar. —Hizo una pausa para ver que a no mucha distancia, sus compañeros estaban sentados en una mesa. Uraraka se había girado y le sonrió, mientras que Kirishima le hizo señas para que se acercara—. Ustedes hablen tranquilamente —volvió a dirigirse a ellos antes de alejarse un poco.

A medida que se alejaba, alcanzó a oír cómo su maestro se reía un poco, y después su madre también lo hizo. Aquello le puso a pensar en que tenía bastante tiempo sin oírla reír.

[...]

—¡Entonces nos veremos en la casa de Yaomomo en cuarentena minutos! —exclamó Kaminari golpeando emocionado la mesa con su puño.

—Por favor no vayan a olvidar traer bloqueador solar para cuando dejemos de usar la piscina —les recordó la vicepresidenta de la clase.

—Quiero aclarar que ninguna chica puede presentarse si no va a usar un traje de baño de dos piezas —les dijo Mineta esbozando una sonrisa que les permitía vislumbrar sus lujuriosas intenciones. Tiempo después sólo se escuchó su frente golpeando la mesa cuando Mina lo golpeó en la cabeza.

—Puede que yo vaya a llegar un poco tarde —comentó Shoto con aquella voz tan tranquila—. Mi madre sigue ocupada con el maestro.

—Es verdad, ellos dos han estado hablando desde que llegaste, Todoroki —corroboró Iida mientras volteaba a ver hacia la mesa de Rei y Mic, justo cuando ambos volvían a reír—. Parece que se llevan muy bien. No sabía que tu mamá y nuestro maestro eran amigos.




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