Tevsil

Capítulo 1.

DESSIRÉE:

«Crees que mi pasión es frágil y escasa,

pero cariño, es más intensa que un tifón.

Deja que eso gire en tu simple e insípida mente».

Mi boca se abrió cuando leí por séptima vez la descripción bajo la foto de uno de mis escritores favoritos, una foto que había subido hace un par de horas a su perfil. En todos estos años de conocerlo a través de las redes sociales, él nunca había escrito algo tan profundo y largo en una de sus publicaciones, normalmente escribía una sola palabra, a lo mucho cinco, pero jamás algo como eso. Y me resultaba abrumador porque podía intuir a quién iba dedicado.

No hace mucho Maverick Morgan, alías el sexy escritor griego que amo, estaba saliendo con una modelo de Tevsil súper mona y aparentemente, según los chismes en Twitter e Instagram, las cosas no habían terminado bien pues la mujer era más agria que un limón y solo estaba con él por su fama y dinero. Todos los fans lo sabían, incluso yo, pero él fue tan ciego que simplemente se dedicó a bloquear a los usuarios que despotricaban basura y media de su novia.

Y cómo dicen: no hay peor ciego que el que no desea ver.  

—¡Ja! Y tú decías que él no era tan íntimo y personal en sus publicaciones —soltó Anjelique, mi hermana mayor. Alzó una de sus azules cejas y miró con diversión la pantalla de mi ordenador—. Esto claramente lo deja como un pequeño mocoso idiota a quien su crush de secundaria le destrozó su frágil corazón. Eso, o solo está compartiendo una frase para algún nuevo libro.

—¡Él es agradable! —grité sintiendo que me hervía la sangre—. Y no, no lo es. Cuando él escribe un libro siempre nos da un pequeño adelanto o una pista usando uno de sus hashtags más populares.

Rápidamente escribí en el buscador lo que estaba diciéndole. Anje tomó mi teléfono para leer. Un silbido salió de sus finos labios rosados.

—Así que conoces a ese hombre…

—¡Claro que lo conozco! —exageré dramática—. Tengo una página de fans dedicada a él y, por ende, hay cosas que necesito saber.

—Okey… Eso sonó un poco obsesivo y espeluznante, pequeña hermanis. ¿Estás segura que solo es admiración? —Anje volvió a alzar su ceja. Rodé mis ojos y crucé mis brazos bajo mis pechos.

—Sí, Anjelique. Solo es una simple, inofensiva e inocente admiración por su trabajo. Él tiene magia en esas manos, por Dios. Es normal para mí sentirme atraída por lo que escribe. Además, ¡no soy la única! Si vieras la cantidad de fans que tiene te vas de espalda al piso.

Y era cierto.

Desde que descubrí su libro SAVAGE quedé enamorada.

Él escribía ciencia ficción, acción y un poco de gore. Nunca escribía sobre el romance y no incluía ningún tipo de sentimiento amoroso o dulce en sus novelas, sin embargo, sí que ponía amores tóxicos, oscuros, sangrientos y perturbadores. No eran géneros que me gustaran, pero de igual forma lograban mantenerte en vilo, expectante y ansiosa por más.

Todavía, pese al tiempo que había pasado, seguía sorprendida por su último libro, bueno, en realidad era una novela gráfica en la que una chica secuestró a su amor platónico de todos los tiempos y lo torturó hasta la muerte. El tiempo pasó, ambos se enamoraron y ¡wabam! Los mató a los dos, como un final de Romeo y Julieta.

No mentiré… ese día lloré bastante y el llanto me duró toda una semana. No pude atreverme a leer otro libro y menos suyo, quedé con bloqueo de lector, uno tan intenso que incluso me provocó pesadillas. Y lo odiaba por eso, pero también lo amaba porque era el único que había sido capaz de provocarme eso. Era una grande contradicción.

—Está bien, está bien. ¡Te creo! Ugh, siempre te pones intensa cuando hablas de ese hombre y tus gustos nerds de libros, hermanis. —Anjelique torció sus bonitos ojos verdes, esos que claramente no heredé de nuestro padre. Después rió como si fuera una psicópata o maniaca. Mi piel se erizó—. Pero olvidando eso. ¿Vienes con nosotras a la noche de karaoke? Arlette me dijo que el dueño trajo esta nueva banda de rock griega que descubrió el otro día mientras estaba de compras por Tevsil.

—Espera, ¿qué? —mis ojos se abrieron ante sus palabras—. ¿Desde cuándo Frey invita a personas que no conoce para que toquen en su preciado bar? ¡A mí ni siquiera me dejó hacer mi tarea ahí!

—Bueno, pequeña hermanis. Lo hace desde que le encantó lo que escuchó y vio.

Mi hermana bailoteó sus cejas de manera sugerente y entendí. Frey era gay, así que si esa banda griega estaba compuesta por hombres atractivos claramente el jefe de mi hermana haría lo que fuera con tal de tenerlos cerca.

Anjelique se lanzó a mi cama y agarró mi almohada de dinosaurio.

—Te lo juro por mi hambrienta vagina que Frey ha estado contándoles a todos el chisme desde que los conoció —siguió diciendo, le presté atención—. ¡Y eso fue hace dos semanas! Comienzo a pensar que le gustó uno de los integrantes o que en serio su música le gustó.

Primero, carcajeé fuerte ante toda la verborrea que ella decía, solo podía escuchar las palabras “hambrienta vagina”. Mi hermana tenía esta manera de hablar que me hacía reír con ganas, casi al grado de lloriquear de dolor. Ella era el tipo de mujeres que no tenía miedo alguno de usar una simple palabra u oración para expresarse. Y yo la admiraba pues a mí me daba vergüenza incluso decir la palabra “pene” en voz alta. Digamos que era un poco tímida pues siempre mi rostro me delataba tornándose todo rojo. Y por dios que eso era bochornoso, específicamente cuando estaba en público.




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