Texnolollir

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CAPÍTULO 11 — MULTIVERSO 9
Era un multiverso que a simple vista parecía desolado, sin rastro de vida. Pero si uno prestaba atención y utilizaba la tecnología adecuada, podía verlo todo: seres moviéndose a velocidades increíbles, rompiendo constantemente las leyes de la velocidad, del espacio y del tiempo. Sin embargo, no había necesidad de intervenir: todo funcionaba con absoluta paz y armonía.
Una figura se acercó a ellos con calma y dignidad:
— Me presento. Soy el Emperador de este multiverso. Siéntanse cómodos. Ah, por cierto... ¿a qué se debe su visita?
— Solo venimos de visita —respondió Texnolollir—. Y de paso, nos gustaría que nos mostraran algo de su tecnología.
El Emperador sonrió con amabilidad:
— Por supuesto. Ni un problema. Pero a cambio, espero que ustedes hagan lo mismo.
— No veo ningún problema —dijo Texnolollir—. De todos modos, parece que pensamos igual.
El Emperador hizo una seña y ordenó:
— Traigan los artefactos.
Primero mostraron un dispositivo capaz de transformar a cualquier ser en alguien que podía romper las leyes de la velocidad. El segundo artefacto otorgaba la juventud eterna. Y el tercero y último era el Portal Sagrado, una puerta que conectaba lugares que ni siquiera existían en la misma realidad.
— Qué objetos tan tentadores —dijo Texnolollir—. Bueno, pues yo también les voy a presentar algo. Un artefacto que puede manipular la realidad misma. Otro que hace desaparecer a seres que ni siquiera puedes tocar. Y como tú hiciste tres, yo también hago lo mismo: un chip multiversal, fabricado con materiales que muchos creen imposibles de crear.
El Emperador asintió satisfecho:
— Creo que nos vamos a llevar muy bien. Muchas gracias por su visita.
— Ya es hora de irnos —dijo Texnolollir.
Y así, se despidieron y partieron hacia el Multiverso 10




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