Texnolollir

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CAPÍTULO 12 — MULTIVERSO 10
Mientras investigaban la zona, se encontraron con un multiverso habitado por animales humanoides de todo tipo de razas. Pero había un grupo que destacaba sobre los demás: la raza reptiliana, que quería apoderarse de todo, dominar y aplastar a quienes se interpusieran en su camino. En contraposición, la raza de los leones representaba la paz y el deseo de ayudar a los demás.
— Señor, tenemos que intervenir —dijo uno de los acompañantes.
— Eso voy a hacer —respondió Texnolollir con determinación—. Voy a borrarles de la existencia a estos pedazos de lagartijas.
— A sus órdenes, señor.
Texnolollir chasqueó los dedos. Inmediatamente, todos los seres reptilianos se transformaron en estatuas de hielo. Pero no duraron mucho así: apenas un segundo después, el hielo se derritió y se convirtieron en agua, desapareciendo por completo.
— Gracias por su ayuda —dijo una figura majestuosa acercándose—. Soy el Rey de los Leones. En agradecimiento, les ofrecemos todo lo que deseen.
— Muy bien —dijo Texnolollir—. Entonces quiero todos los planos y libros sobre su experiencia en tecnología y demás conocimientos. Serían muy útiles para mí.
— Como usted quiera —respondió el Rey León—. Pero espere un momento... necesito hablar con los demás reinos antes de decidir.
— Está bien, no te preocupes —dijo Texnolollir con calma—. Tiempo es lo que sobra.
Perfección lo miró con asombro:
— ¿En serio los vas a esperar? ¿Una reunión con otros reinos?
— Yo no veo el problema —respondió Texnolollir con indiferencia—. Es una simple reunión con seres completamente inferiores. Si algo sale mal, simplemente lo destruyo todo y se acabó el problema.
— Si usted lo pone así... entonces iré con usted —dijo Perfección—. Por si acaso.
— Como tú quieras, Perfección —advirtió Texnolollir—. Pero cuando hablemos, no molestes.
— No se preocupe, señor. Solo intervendré si veo que algo no está en su lugar.
— Perfecto. Así me sirves.
Poco después regresaron:
— Señor, ya se reunieron todos los reinos. Solo lo están esperando a usted. Pero tengo una pregunta... ¿por qué no simplemente los hizo polvo a los reptiles?
— Porque esas lagartijas podrían recuperarse —explicó Texnolollir—. Si su cuerpo se convertía en polvo, tenían la capacidad de volver a armarse. Pero si los congelo y luego los transformo en agua... esa probabilidad ya no existe.
— Gracias, señor, por la explicación.
El Rey León los presentó:
— Le presento al Reino de los Elefantes, al Reino de las Águilas, al Reino de los Tigres y a los Tres Ruidos. Estamos todos aquí. Éramos muchos más, pero la guerra acabó con la gran mayoría.
Texnolollir los miró a todos:
— Ya veo. Entonces, ¿qué tienen para ofrecerme a cambio? Si me sirve lo que me den, haré que todas las razas que desaparecieron por culpa de la guerra vuelvan a la vida. ¿Les parece un buen trato o no?
Los reinos se miraron entre sí incrédulos:
— ¿En serio usted puede hacer eso?
— Claro que puedo —dijo Texnolollir con naturalidad—. Sería algo muy fácil para mí. Simplemente rompo un poco la realidad, manejo este multiverso a mi manera, y listo. Todas las vidas perdidas regresan. Así de fácil.
Los reinos comprendieron de inmediato: Este ser no es alguien natural. Juega con el poder divino. Y dijeron:
— Está bien. Aceptamos el trato.
Le entregaron lo prometido: primero, un libro universal de magia; segundo, armamento mágico de nivel máximo; y tercero, armaduras mágicas con protección al máximo.
— Bien —dijo Texnolollir—. Yo soy hombre de palabra. Así que voy a cumplir.
Chasqueó los dedos por segunda vez, y todas las razas que habían muerto en la guerra, con excepción de los reptilianos, volvieron a la vida.




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